URIBE, NARCOTRAFICO, CIA Y LA GUERRA DE ELLIOTT

A 72 horas de la desaparición del compañero Carlos Lanz. Fue el pasado 12 de marzo que lo acompañamos y tuvimos atentos a sus orientaciones en uno de sus talleres sobre “Guerra No Convencional”, en los espacios del CET-San Martín (CANTV). Hacemos votos por su pronta aparición vivo y sano como salió de su casa en Maracay. Este artículo que escribimos lo hacemos con parte de los apuntes que recogimos en aquella oportunidad.

Por Miguel Ernesto Salazar

“¿Qué dice de remplazar a un socialista por otro?”, era la pregunta del Senador Republicano Rand Paul hecha a Elliott Abrams sobre “el cambio de Régimen y el problema del socialismo en Venezuela”.  Rand Paul en una suerte de arte circense con una onda profunda en los signos marcados en las generaciones subsiguientes al término de la Segunda Guerra Mundial señalaba a Juan Guaidó como socialista, su justificación radicaba que este último estaba apoyado por partidos de la Internacional Socialista. No tardo Abrams en replicar y torear las preguntas del senador con un estamos “trabajando duro” para que Maduro “no sobreviva al año” y para ello, manifestó que “el Comando Sur lo está intentando, están en contacto con militares en este momento. Estamos constantemente pensando a quiénes no hemos alcanzado, qué nos falta intentar» porque según él, la administración de Trump ha “aprendido” que debe acercarse “a los líderes militares de cualquier forma».

Pero el plan de Elliot Abrams señalado ante la interpelación hecha por Rand Paul, cojea a 3.812 Km del Sur de Washington. Cualquier intervención en Venezuela necesita de estabilidad política sus principales aliados en la cruzada anti-bolivariana de los gobiernos de derecha comprometidos en la acción, específicamente en los casos de Colombia y Brasil, vecinos directos de Venezuela. El Coronavirus por una parte, su precario manejo por parte de las administraciones gobernantes en ambos países, se convierten en un factor perturbador no deseado en la gestión. Al día de hoy en, por una parte en Colombia, más de 367 mil casos con Covid-19 y 12 mil fallecidos por efectos de esta pandemia (8vo en el mundo). Y por la otra, Brasil, con 3 millones de casos con Covid-19 (segundo en el mundo después de los EE.UU) y 100 mil fallecidos dan cuenta de la tragedia en la que sus habitantes están sumergidos ante la indolencia de sus gobernantes. El sálvese quien pueda de la “gripezinha” es la filosofía de gobierno en ambos países.   

Sobre la crisis de sanitaria expuesta en evidencia por el Coronavirus sobre Colombia y Brasil, sobre esta primera se le agregan esta semana dos acontecimientos que mueven los cimientos  de la Casa de Nariño. Primeramente y no menos significativo, el caso de Samuel David Niño Cataño, piloto de avión colombiano desaparecido en Guatemala mientras transportaba un cargamento de droga para uno de los carteles. Sobre esto Duque no ha tardado en justificar los vuelos hechos por este en aviones piloteados por Niño Cataño, hermano de Hernán Gómez Niño, aspirante por el Centro Democrático a la gobernación del Departamento del Meta. Samuel Niño (piloto de Uribe y Duque), es una suerte de Adler Berriman Seal  del siglo XXI, un piloto vinculado a la CIA, mejor conocido como “Barry Seal’s”, se hizo famoso por traficar droga bajo la sombra de la CIA para financiar la guerra de la Contra Nicaraguense en su plan por derrocar la Revolución Sandinista.

El otro caso, casi imaginable para los colombianos, quienes aún se encuentran procesando lo ocurrido, fue el protagonizado por “asociado N°82”, expresidente de Colombia y actual Senador por el Centro Democrático, Álvaro Uribe Vélez. A principios de los 90, la Agencia de Inteligencia de Defensa (Defense Intelligence Agency, DIA), elaboro una lista de 104 personas relacionadas o con algún tipo de vínculo con el narcotráfico, entre quienes figuraban; Fidel Castaño (Jefe Paramilitar Colombiano), Manuel Antonio Noriega (Agente de la CIA), Pablo Escobar (Jefe del Cartel de Medellín), entre otros reconocidos delincuentes. Uribe fue señalado por las propias agencias de inteligencia de los Estados Unidos de otorgar las licencias de aviación para las figuras de los carteles de la droga colombianos y de poseer fuertes vínculos con los hermanos Ochoa,  cuestión esta que le sirvió para el financiamiento de su fructífera carrera política. 30 años después, al “asociado N°82”, la Corte Suprema de Justicia, le ha ordenó la detención domiciliaria ante el soborno y la manipulación en el caso que investigaba la Corte a petición del senador Iván Cepeda quien lo acusaba de estar vinculado a la fundación de las Autodefensa Unidas de Colombia. Fue así como la Sala de Instrucción de la Corte Suprema por unanimidad decidió darle arresto domiciliario “por presunta manipulación de testigos y fraude procesal”. Y como era de esperarse, no tardo el presidente Iván Duque en defender a su mentor y comunicar a los colombianos y el mundo su opinión al respecto: “Soy y seré siempre un defensor de la honestidad, de la honorabilidad de Álvaro Uribe Vélez”. Falsos Positivos, Falsos Testigos, Paramilitarismo, Narcotráfico, corrupción, son solo los pendientes de este personaje que con “honor” y “estoicismo” ha dirigido el destino de Colombia las últimas décadas.

¿Pero por qué se debe afligir Elliott Abrams por la detención domiciliaria de Álvaro Uribe? ¿Qué señales nos deja el piloto Samuel Niño? ¿Cómo afecta la política de los halcones y palomas el caso Uribe sobre Venezuela?

Para responder esto habría que remontarse primero a la décadas de los 80 y la política intervencionista  de los Estados Unidos sobre Latinoamérica. No solo la intervención directa sobre golpes de estados en la región o invasiones a países como Granada o Panamá en los 80 bajo la administración de Ronald Reagan. O la ayuda a terceros como la Contra Nicaraguense y  paramilitares en Centroamérica (Salvador, Guatemala y Honduras). Sino que pasa sobre todo en comprender como durante décadas gobiernos bajo mandatos republicanos y demócratas apoyaron acciones encubiertas de agresión contra las luchas de los movimientos populares a través del financiamiento y protección al narcotráfico bajo el control y monitoreo de la CIA. Sobre lo aseverado no hay desconocimiento por parte de Elliott Abrams.

Durante décadas la CIA ha utilizado por décadas al narcotráfico, no solo como una fuente de recursos financieros para sus operaciones clandestinas contra los pueblos del mundo sino como brazo militar para apoyar dichas operaciones. Para ello aun utilizado y protegido gobiernos bajo la tutela directa de Washington, cuyos líderes han estado involucrados en estas actividades; en México, Miguel de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto; en Guatemala, Jimmy Morales; Honduras, Porfilio Lobos; Panamá, Manuel Antonio Noriega; Y en Colombia, Álvaro Uribe Vélez e Iván Duque.

Esta política de la CIA desarrollada en Latinoamérica ha servido para definir una estrategia política-militar dirigida para recomponer la correlación de fuerzas en la región y en la actualidad especialmente una estrategia dirigida sobre Venezuela. La proxy war, se abastece en este caso del narcotráfico, donde se proporciona a grupos violentos los elementos necesarios (financiación, capital político y acceso a bases) para llevar a cabo un conflicto armado bajo la óptica de una “Guerra No Convencional”, ante el abandono de Washington de la vía electoral para dirimir la disputa del poder en Venezuela. El caso de Samuel Niño y la detección pudiese precipitar la revelación de estas redes ocultas apoyadas por la CIA. El ejemplo más claro sobre esta estrategia puesta sobre la mesa, fue la “Operación Gedeón”. Recordemos las pruebas presentadas por el Gobierno Bolivariano y el señalamiento hecho por el Ministro Jorge Rodríguez en donde se confirma “el apoyo del narcotráfico con el plan invasión y terrorista en contra del Gobierno de Venezuela”.  La participación del Cartel de la Guajira y el Clan Paramilitar “Los Rastrojos”, vinculados a Juan Guaidó han sido reseñados con propiedad en la trama gestada contra Venezuela. El Presidente Maduro, aportando pruebas al respecto, indico que “la DEA buscó a los capos y carteles de la Guajira colombiana y de varios estados del país, particularmente de Falcón, La Guaira, Caracas y Miranda” para organizar la incursión armada sobre territorio venezolano. Plan este que ha tenido continuidad, con actividades clandestinas de estos grupos vinculados al narcotráfico tanto dentro de territorio colombiano como en el país. Inclusos uno de los firmantes del contrato mercenario promovido por Guaidó y Sirvercorp, estaría cumpliendo labores como intermediario financiero entre la CIA y las llamadas Bacrim (herederas de las AUC) y carteles del narcotráfico, colombianos como mexicanos. 

En este contexto es que delinea Elliott Abrams la política exterior de los Estados Unidos hacia Latinoamérica y en especial sobre su máximo objetivo, Venezuela. El ideólogo de la masacre de El Mozote en 1981, en El Salvador, atendiendo al libreto elaborado por la CIA, copiado al carbón por el Comando Sur de las Fuerzas Militares Yanquis, pretende aplicarlo sobre el territorio nacional con la mirada puesta en sus habitantes. Impedir la realización de las elecciones parlamentarias de diciembre se convierte una línea a memorizar por quienes tienen a su cargo la operatividad de la agresión. Todas las opciones mantenidas sobre la mesa tienes sus tiempos, sus avances y retrocesos, sus victorias y derrotas, lo que no implica desestimar ninguna de ellas, incluyendo a los Carteles de las drogas para empujarnos hacia un conflicto armado dentro del territorio venezolano a falta de un frente interno construido por la oposición violenta encabezada por Juan Guaidó. El tiempo corre en contra  de Abrams y su camarilla. Al menos que una nueva administración en la Casa Blanca de continuidad al plan de la CIA, tal como ya ocurrió durante la invasión a Cuba a principios de los 60 y la continuidad del plan dejado por Dwight Eisenhower (Republicano) y aprobado por Kennedy (Demócrata). Solo así, Elliott Abrams seguiría cobrando su quince y último, asegurando su trabajo, en convertir a Venezuela en un gran Mozote.

Ante esta estrategia impulsada por Washington es necesario no bajar la guardia ante futuras incursiones militares desde países aliados a los Estados Unidos y actividades clandestinas llevadas en el territorio nacional que se traduzcan en sabotajes a instalaciones eléctricas, petroleras, de telecomunicaciones o del agua, secuestros y asesinatos a líderes sociales y políticos o asedios a instalaciones militares.  Una serie de tuits publicados este fin de semana por el Embajador Representante de la República Bolivariana de Venezuela ante la ONU, Samuel Moncada, que merece reproducirlo en su total integridad da cuenta de la política de agresión expuesta por Elliott Abrams:

“1/Propaganda de guerra en EEUU afirma que su objetivo es la democracia en Venezuela. La verdad es más siniestra y mortal: eliminando al Presidente Maduro sigue la invasión a Venezuela para destruir las fuerzas militares y políticas patriotas. Venezuela será convertida en colonia https://twitter.com/SMoncada_VEN/status/1292563213066940417?s=20.

“2/El contrato firmado por el agente de EEUU Guaidó y el sicario Goudreau para asesinar a miles de venezolanos, con apoyo de Duque y Trump, dura 497 días. Luego de asesinar a los líderes principales se acordó la masacre de toda fuerza patriota anti-invasión. El plan no ha cambiado.

“3/ Senador Menéndez ya anuncia que Venezuela debe ser invadida por fuerza multinacional luego de la transición porque es un “espacio sin gobierno” peligroso para EEUU. El problema no es Maduro, el problema es Venezuela que debe ser reducida por la fuerza militar.

“4/ El embajador de Trump para invadir Venezuela desde Colombia apoya la fuerza multinacional y trabaja con ese objetivo. Importante observar que Menéndez es demócrata y es tan genocida como Marco Rubio, Pompeo o cualquier republicano. En los dos partidos hay genocidas”.

“5/ Los agentes de Guaidó trabajan en Israel para pedir ataque militar a Venezuela. Con la excusa de que “no pueden solos” invitan a masacrar a venezolanos del mismo modo que se lo piden a EEUU. El objetivo no es la democracia sino la destrucción de la nación venezolana.

“6/ En Holanda ya piden al gobierno participar desde Curazao en una “fuerza multinacional de estabilización” para invadir Venezuela luego de la transición. Otra vez, el problema no es Maduro sino Venezuela entera que debe ser recolonizada por Europa y EEUU”.

“7/ Propaganda de guerra de EEUU es presentada como opinión de “expertos”. Geoff Demarest, en estudio sobre el ELN concluye: el único modo de acabar con la guerrilla es invadir a Venezuela. Trump usa al ejército colombiano como mano de obra barata para convertirnos en colonia.”.

“8/ Ministro de Defensa de Colombia finge demencia y habla como si el ELN no fuera una guerrilla colombiana con más de 50 años de historia y acción en todo su territorio. Un tema colombiano lo usa como excusa para amenazar a Venezuela con tropas de EEUU en Colombia.

“9/ El agente de los servicios de inteligencia de EEUU para la invasión, Iván Simonovis, pide públicamente ataque multinacional a Venezuela usando la excusa de Colombia y los órganos de propaganda de Washington. Están desesperados porque creen que la oportunidad se les escapa.

“10/El agente de EEUU, Simonovis, predice la inminencia de un ataque terrorista desde Venezuela. Así prepara excusa para la invasión militar de EEUU y Colombia. Es una operación de falsa bandera en pleno desarrollo. Debemos estar listos para defender la paz frente a estos genocidas”.

“11/Los agresores de Venezuela son los mismos que destruyeron Irak, Libia, Siria, Panamá, Nicaragua,El Salvador y República Dominicana. Son los que quieren guerra con Irán antes de las elecciones de EEUU. ¡Que quede muy claro: nuestra lucha es por la independencia nacional o nada!.

Finalmente, el pueblo en armas, la unidad popular-militar, el gran escudo Bolivariano para la defensa de la Patria, debe ser nuestra consigna para preservar el bien más sagrado conquistado por la Revolución; ¡Independencia o nada!

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