¿Qué está pensando nuestro enemigo? La nueva política de seguridad y defensa de los Estados Unidos.

Una mirada desde los mandos militares estadounidenses.

Por Miguel Ernesto Salazar

“La aplicación de presión en el extranjero y el fomento del crecimiento en el país permitirá a los EE. UU.   y sus socios prevalecer en la competencia más importante de este siglo, preservar la paz y ayudar a construir un futuro mejor para las generaciones futuras”.

LTG H.R. McMaster, miembro de The Hoover Institution,  asesor militar Donald Trump y es autor del libro Battlegrounds (Campos de Batalla). 15 de marzo de 2021.

“El ejército estadounidense es muy poderoso, en todos los dominios. Pero lo que es importante saber y reconocer es que la brecha entre nosotros y los adversarios potenciales, digamos China y Rusia, por ejemplo, se ha cerrado en los últimos 10, 15, 20 años. Estados Unidos ha estado muy involucrado en la guerra de contrainsurgencia en el Medio Oriente. Con el que todos estamos muy familiarizados. Al mismo tiempo, los chinos hicieron balance de nuestras operaciones en todo el mundo y decidieron que se modernizarían. Esto se remonta a (el viceprimer ministro chino) Deng Xiaoping en 1979. Reforma a China y moderniza su economía, de modo que durante 41 años la economía china realmente ha ido en racha, creciendo extraordinariamente poderosa. Y a su paso ha venido una reforma modernizada: unas fuerzas armadas chinas muy, muy capaces. Entonces, donde el ejército soviético era la amenaza del ritmo en los años 70 y 80 cuando me comisionaron, yo diría que el ejército chino y el desafío de una China en ascenso, esa es la amenaza del ritmo de hoy».

General Mark A. Milley -Presidente del Estado Mayor Conjunto de los EE. UU. 2021

 

Estas dos citas son piezas claves para comprender el nuevo concepto de seguridad y defensa que catapulta la nueva doctrina militar de los Estados Unidos hacia el futuro. Por una parte está el teniente general retirado MacMaster, un influyente asesor de Trump muy respetado el seno del ejército estadounidense. El propio emporio de la comunicación, la BBC, lo ha calificado de «guerrero-pensador», incluso hace referencia a la Revista Time, cuando esta lo calificó como uno de los 100 hombres más influyentes del año 2014, señalándolo como » el relevante guerrero pensador del Ejército del siglo XXI». Su reciente libro, “Campos de Batalla”, es un compendio de ideas que procuran orientar la estrategia militar de los Estados Unidos a futuro.

Y la otra cita corresponde a uno de los mandos militares más influyentes en el Pentágono, el General Mark A. Miller, Presidente del Estado Mayor Conjunto de los Estados Unidos. Miller es un retrato fiel de la beligerancia con la que en la última década los mandos militares junto a grandes centros de pensamiento reconstruyen el pensamiento militar estadounidense.  

Si buscáramos documentación para comprender qué está pensando la principal fuerza militar del mundo, cuya elite política declaró a Venezuela durante el gobierno demócrata de Obama como una “amenaza inusual y extraordinaria”, hay que ir  a el lanzamiento de la política, «Orientación Estratégica de Seguridad Nacional Provisional (iNSS)”- un documento precursor de la Estrategia de Seguridad Nacional (NSS) oficial – sólo dos meses después que Joe Biden asumiera el cargo. Ningún documento hasta la fecha resume mejor la visión del mundo del presidente Biden, de su administración y de sus mandos militares. De hecho, el documento busca extender la visión estratégica de la administración más allá de un periodo de gobierno, destacan dos citas para colocar la base de cualquier análisis: 1) “Al promover los intereses de Estados Unidos a nivel mundial, tomaremos decisiones inteligentes y disciplinadas con respecto a nuestra defensa nacional y el uso responsable de nuestras fuerzas armadas, al tiempo que elevaremos la diplomacia como nuestra herramienta de primer recurso”. Y 2) “En un momento de múltiples crisis que se cruzan, debemos reconocer que nuestra fortaleza en el extranjero requiere que Estados Unidos reconstruya mejor en casa”.

De muchas maneras, estos comentarios definen la aún incipiente de lo que pudiéramos llamar «doctrina Biden». El documento también habla extensamente sobre el deseo de la administración de Biden de revitalizar el liderazgo estadounidense dentro de las instituciones internacionales, “unirse a otros aliados y socios para fortalecer nuestros valores compartidos en todo el mundo y enfrentar la revolución en la tecnología que representa tanto un peligro como una promesa». Al documento se le han agregado otras voces que han convertido al Pentágono en un espacio de debate de los miembros de los altos mandos militares de los Estados Unidos que junto a un conjunto de centros de pensamiento, han sentado la base para el nueva doctrina militar estadounidense. 

Al termino del mes de abril el nuevo Secretario de Defensa de los Estados Unidos, Lloyd Austin, en un acto de relevo de mando del Comando Indo-Pacífico de los Estados Unidos, ubicado en la Base Conjunta Pear Harbor-Hickam de Hawai, el Secretario de Defensa introducía un nuevo concepto en la doctrina militar estadounidense, la idea de “defensa o disuasión integral” donde “el ejército estadounidense no está destinado a mantenerse apartado, sino a reforzar la diplomacia estadounidense y promover una política exterior que emplee todos los instrumentos de nuestro poder nacional. Como ha dejado claro el presidente Biden, la diplomacia debe ser lo primero y el uso de la fuerza debe ser el último recurso”

Austin además añadía que la “defensa integral”, “significa desarrollar nuevos conceptos operativos para las cosas que ya tenemos. Y significa invertir en computación cuántica e inteligencia artificial…”, lo que llevaría a las fuerzas militares estadounidense según Austin a tomar decisiones con más “rapidez y rigor”. Pero no se trata solo de un tema de tecnología, la visión de disuasión dice el Secretario de Defensa debe “elevarse por encima de los viejos tubos de escapes que pueden acumularse en cualquier gran organización. La disuasión en el espacio y los dominios cibernéticos, y la disuasión nuclear en sí misma, no deben verse como algo completamente separado del alcance de nuestras operaciones (…) En el espacio por ejemplo, la “defensa o disuasión integrada”las negrillas son nuestras– significaría garantizar que capacidades como nuestro Sistema de Posicionamiento Global puedan continuar incluso si los adversarios lo atacan con misiles, herramientas cibernéticas o armas espaciales”.

Terminaba su intervención en Pear Harbor con un llamado a lo interno de las fuerzas militares estadounidenses: “Todos debemos avanzar hacia una nueva visión de lo que significa defender a nuestra nación”. ¿Está cambiando el concepto sobre la naturaleza de la guerra? ¿715 millones de dólares para el “presupuesto de guerra” pedidos para el 2022, por encima de los 705 millones de dólares para este año pueden ser un indicativo de la nueva doctrina militar?

Sobre este último particular coloquemos solo algunos elementos que pudieran sustentar que está pensando el enemigo sobre el alcance de las futuras guerras:

  • El propio jefe del ejército estadounidense, el general de James McConville está consciente que el presupuesto para la adquisición de nuevos equipos militares y el aumento de más efectivos en el Ejército podrán en los futuros cuatro años verse mermado. Mejores armas o más soldados es la disyuntiva de los jefes del ejército estadounidense. La salida de Afganistán con el rabo entre las piernas de las fuerzas militares de los Estados Unidos es el mejor indicador para la procesión que lleva a lo interno el ejército más grande del mundo. El jefe del Estado Mayor del Ejército, general John E. Whitley declaró recientemente ante el subcomité de defensa del Comité de Asignaciones de la Cámara y señaló sobre las perspectiva del ejército estadounidense en el nuevo concepto de seguridad y defensa: «Para hacer frente a los desafíos emergentes, el Ejército se está transformando para proporcionar a la fuerza conjunta velocidad, alcance y convergencia de tecnologías de vanguardia que generarán el dominio de decisiones y la superación necesaria para ganar la próxima pelea (…) El concepto de operaciones multidominio del Ejército, que se convertirá en doctrina a finales de este año, servirá como base de cómo el Ejército se involucrará en los dominios terrestre, aéreo, marítimo, cibernético y espacial». Pero dejo claro el riesgo de un recorte en el presupuesto de defensa de cara al futuro: «Si el Ejército no se moderniza, perderemos el sobrepeso con adversarios cercanos, haciendo que los conflictos sean más probables (…) y las consecuencias más severas».
  • La construcción de la nueva armada, que de acuerdo al plan iniciado por Trump se requeriría de 403 nuevos buques de guerra tripulados y no tripulados, no pasará de ser un deseo. En un seminario web del Centro de Evaluaciones Estratégicas y Presupuestarias (CSBA), el Almirante Michael M. Gilday, jefe de Operaciones Navales expreso:Pasando a la Armada más específicamente, cada evaluación que se ha realizado en nuestra estructura de fuerza desde 2015 ha pedido una Armada más grande y capaz, en esta hora de competencia de grandes potencias no solo para disuadir sino también para poder responder si es necesario. Y eso no es solo en el Indo-Pacífico. Es global. ”.
  • Cuál es el caza de nueva generación  que necesita la fuerza aérea estadounidense es la pregunta que genera el debate a lo interno de este componente militar. ¿El caza furtivo F-35? Durante los últimos 7 años el Congreso estadounidense ha pagado 94 aviones más de lo solicitado por el propio Pentágono.
  • Sobre las armas nucleares, las dos grandes apuestas, el nuevo bombardero B-21 y el misil intercontinental de disuasión estratégica, siguen recibiendo financiamiento. Lo que nos pudiera indicar hacia dónde va la nueva postura nuclear del presidente Joe Biden y de los generales del Pentágono.  El General Timothy M. Ray es el comandante del Comando de Ataque Global de la Fuerza Aérea y comandante de las Fuerzas Aéreas Estratégicas-Aéreas del Comando Estratégico de EE. UU.  desde la Base de la Fuerza Aérea de Barksdale, Luisiana, es responsable del apoyo global de ataque y combate al Comando Estrategico de los Estados Unidos (USSTRATCOM, por sus siglas en Ingles) y los comandos de combate dispersados por el mundo, incluyendo al Comando Sur. En una entrevista hecha por miembros del Instituto Mitchell de Estudios Aeroespaciales de la Asociación de la Fuerza Aérea, el General Ray, sobre uno de los elementos esenciales del sistema nuclear militar, los bombarderos, expone. “En primer lugar, -los bombarderos son- flexibles, ¿verdad? Por lo tanto, cuando observa lo que hacen hoy las Fuerzas de Tarea de Bombarderos (BTF), la capacidad de estar prácticamente en cualquier lugar en un número de horas y hacerlo muy rápidamente, de manera invisible, es enorme (…) No es solo la fuerza de bombarderos de Estados Unidos, es la única fuerza de bombarderos del equipo occidental. Y ciertamente se convierte, tanto desde un punto de vista convencional como nuclear (…) la versión de disuasión extendida que probablemente nuestros socios y aliados adoptaron primero (…) Pero lo que podemos aportar con alcance, velocidad, carga útil y flexibilidad (…) es probablemente una de las cosas más fuertes (…) Es el clásico poder aéreo”.
  • Defensa de misiles, el presupuesto en el desarrollo de este tipo de armas para defender a los Estados Unidos de los misiles de largo alcance, por ejemplo de Corea del Norte o de Irán son de los que más recursos financieros dispone el Pentágono para los contratos de su desarrollo. De una entrevista concedida al portal web “C4ISRNET” por la Mayor General DeAnna Burt, comandante del Comando del Componente Espacial de Fuerzas Combinadas nos orienta en el alcance de este componente de la defensa: “ Ahora estamos luchando en un dominio en disputa (…) No estoy necesariamente preocupada por el chasis y el autobús en sí. Me preocupan más las tripas y puedo reprogramar el software más rápidamente para adaptarme a las amenazas y otras cosas que sucedan. Y lo que están haciendo tanto el satélite como en el sistema terrestre, así como en cualquier equipo receptor. Así que piense que los receptores de comunicación por satélites militares, los receptores de advertencia de misiles, nuestras imágenes operativas comunes (…) esto está respaldado por un enfoque de ciberseguridad  de todos estos sistemas también, porque también reconocemos que a medida que se vuelve más digital y más basado en software, también debe asegurarse de protegerse de las amenazas cibernéticas, que nosotros sabemos que Rusia y China son muy, muy fuertes como competidores cercanos”.   
  • El Espacio. 870 millones de dólares podrían ser solicitados por el Pentágono al escribir este trabajo, una cifra muy por encima de lo que actualmente posee en el presupuesto de defensa, unos 288 millones de dólares. ¿De aprobar el Congreso esta astronómica cifra estaremos en presencia de la nueva ruta de defensa y del nuevo campo de batalla que enfrentara a la humanidad en el futuro? Sobre este tema el propio jefe del Comando Espacial de los Estados Unidos desde su cuartel en la Base Peterson de la Fuerza Aérea, el General del Ejercito, James H. Dickinson,  ante una charla virtual denominada “Symposium365” de la Fundación Espacial sostenía que “cuando miro la disuasión, una de nuestras capacidades o medidas de disuasión más solidas dentro del comando es esa fuerte integración de aliados y socios que tenemos”.  A medida que el espacio se vuelve más accesible se anticipa cuando los militares querrán operar más allá de la órbita terrestre.   

Lo que podemos adelantar sobre estos elementos anteriormente expuestos que cada uno de los mandos militares estadounidense tiene como principal elemento contrarrestar la fuerza y el desarrollo militar de China. Lo que constituye un elemento clave para comprender la nueva doctrina militar estadounidense. En este sentido es importante no perderle la vista a la hoja de ruta que será propuesta por el Grupo de Trabajo del Pentágono en China que ya ha anunciado el vocero del Pentágono, Jhon Kirby: “la mayor preocupación por la competencia entre las grandes potencias y nuestro enfoque en esa parte del mundo refleja las prioridades presupuestarias”.  El propio presidente Joe Biden ha declarado que Estados Unidos y China, en particular, están involucrados en una “competencia extrema”, mientras que el director de la CIA, William Burns, ha señalado que China es la «amenaza desafío más importante» para Estados Unidos en el futuro previsible y que «la China competidora será clave para nuestra seguridad nacional». Y para ser más precisos sobre la importancia que revierte China en especial para el nuevo concepto en la doctrina militar estadounidense, basta ojear un párrafo del documento que al principio de este trabajo señalamos, «Orientación Estratégica de Seguridad Nacional Provisional (iNSS)”, “China, en particular, se ha vuelto rápidamente más asertiva. Es el único competidor potencialmente capaz de combinar su poder económico, diplomático, militar y tecnológico para montar un desafío sostenido a un sistema internacional estable y abierto”.

Este nuevo concepto, busca sentar las bases de un “nuevo curso” en la política exterior y militar, ambos conceptos van de la mano. Los Estados Unidos plantean recuperar el espacio perdido: Los acontecimientos recientes muestran con demasiada claridad que muchas de las mayores amenazas a las que nos enfrentamos no respetan fronteras ni muros, y deben afrontarse con acciones colectivas. Pandemias y otras enfermedades biológicas, los riesgos, la escalada de la crisis climática, las amenazas cibernéticas y digitales, las perturbaciones económicas internacionales, las crisis humanitarias prolongadas, el extremismo violento y el terrorismo, y la proliferación de armas nucleares y otras armas de destrucción masiva plantean peligros profundos y, en algunos casos, existenciales. Ninguno puede ser abordado eficazmente por una nación actuando sola. Y ninguno se puede abordar de manera efectiva con Estados Unidos al margen”.

¿Cuáles son las prioridades planteadas por los altos mandos del Pentágono y de la Seguridad nacional en esta reconstrucción de la doctrina militar estadounidense? Remitámonos nuevamente a la fuente original: “Defender y nutrir las fuentes subyacentes de la fuerza estadounidense, incluida nuestra gente, nuestra economía, nuestra defensa nacional y nuestra democracia en casa; promover una distribución favorable del poder para disuadir y evitar que los adversarios amenacen directamente a los Estados Unidos y nuestros aliados, inhiban el acceso a los bienes comunes globales o dominen regiones claves; y dirigir y mantener un sistema internacional estable y abierto, respaldado por alianzas democráticas sólidas, asociaciones, instituciones multilaterales y reglas”. Tres elementos son de esta manera pilares para el sostén del nuevo concepto, que para los estadounidense pasa necesariamente por mirar hacia adentro de los propios Estados Unidos cuya élite política gobernante hace todo lo posible por abandonar todo vestigio de la era Trump.

Para llevar a cabo este propósito, la nueva doctrina militar hace énfasis en las alianzas con los socios tradicionales de los Estados Unidos para hacer frente a la amenaza. Recomponer la alianza transatlántica, es uno de los objetivos estratégicos en el nuevo marco de relaciones. Tal como lo recoge este fragmento del documento que ya hemos citado: “Es por eso que reafirmaremos, invertiremos y modernizaremos la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y nuestras alianzas con Australia, Japón y la República de Corea, que, junto con nuestras otras alianzas y asociaciones globales, son el mayor activo estratégico de Estados Unidos”. En su esfuerzo de garantizar el control sobre todos los dominios cada región cuenta, sea esta la Indo-Pacífica, la propia América del Norte, Latinoamérica y el Caribe, África y el Medio Oriente, cada Comando tendrá su función para garantizar y mejorar la preparación para la guerra conjunta, desarrollar la Fuerza Conjunta del futuro y empoderar a los líderes de la fuerza conjunta, tal como lo ha señalado el propio Presidente del Estado Mayor Conjunto de los Estados Unidos, el General Mark A. Milley. 

Finalmente, dejemos que este ultimo fragmento del documento de «Orientación Estratégica de Seguridad Nacional Provisional (iNSS)” nos termine de de indicar que están pensando los mandos militares, el Pentágono, la comunidad de inteligencia y el presidente Joe Biden para reconstruir el espacio perdido por los Estados Unidos ante un mundo que cada día transita hacia relaciones de nuevo tipo caracterizadas por la multipolaridad.

Este momento es un punto de inflexión. Estamos en medio de un debate fundamental sobre la dirección futura de nuestro mundo. Para prevalecer, debemos demostrar que las democracias aún pueden ofrecer resultados a nuestro pueblo. No sucederá por accidente, tenemos que defender nuestra democracia, fortalecerla y renovarla. Eso significa reconstruir mejor nuestras bases económicas. Recuperando nuestro lugar en las instituciones internacionales. Levantando nuestros valores en casa y hablando para defenderlos en todo el mundo. Modernizando nuestras capacidades militares mientras lideramos con diplomacia. Revitalizando la red de alianzas de Estados Unidos y las asociaciones que han hecho que el mundo sea más seguro para todos nuestros pueblos.

Ninguna nación está mejor posicionada para navegar este futuro que Estados Unidos. Hacerlo requiere que aceptemos y recuperemos nuestras ventajas perdurables, y que nos acerquemos al mundo desde una posición de confianza y fortaleza. Si hacemos esto, trabajando con nuestros socios democráticos, enfrentaremos todos los desafíos y superaremos a todos los contendientes. Juntos, podemos reconstruir mejor y lo haremos”.

REFERENCIAS:

– The White House. Interim National Security Strategic Guidance. Washington, March 2021. (https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2021/03/NSC-1v2.pdf).

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