Las confesiones de los gringos

Por Roy Daza – Diputado a la Asamblea Nacional por el PSUV

La combinación de la agresión, el descaro y el cinismo, constituye la práctica usual de los funcionarios del Departamento de Estado de los Estados Unidos, analistas que están enceguecidos por la soberbia, la prepotencia, la arbitrariedad, y una buena dosis de desesperación.

Es así como pueden calificarse las recientes confesiones de John Bolton, el personaje siniestro de la Administración Trump, que intentó varias veces derrocar al Presidente Maduro y fracasó, lo que hizo fue “poner la cómica”, pero no hay que descuidarse, tipejos como ese pasean por los pasillos de la Casa Blanca.

Hace apenas unas semanas, Mark Esper, quien fue el secretario de Defensa de los Estados Unidos, confesó que los ejercicios militares conjuntos que se realizaron en las costas de Venezuela, en 2019, no eran otra cosa que la preparación de una invasión militar a nuestro país. “A confesión de parte, relevo de pruebas”, dicen los abogados.

Y si hiciera falta más cinismo en los centros de poder de Washington D.C., solo hay que dar una ojeada a otra confesión, ésta vez, de una analista, Carrie Filipetti, quien ejerció el cargo de subsecretaria para Cuba y Venezuela, y declaró hace poco: “que el problema no fueron las sanciones sino el orden en las que han sido impuestas”, con tal desfachatez habla de un crimen que afecta a millones de seres humanos.

Estados Unidos viola el derecho internacional, está al margen de la Ley, no tiene valores, se impone a cañonazos, a partir de la calumnia y la mentira, -lo que a algunos les gusta llamar ´fake new´-, a punta de presión política y de sanciones económicas: ¿Qué democracia es esa?

En el mundo multipolar que se levanta no hay cabida para las dictaduras, los pueblos del mundo tienen el derecho natural a transitar su propio camino, porque la multipolaridad es, por encima de todo: Libertad.

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