La fecha de la creación de [La Gran] Colombia que la actual Colombia quiere desconocer.

Por Frank Bedoya (*)

Durante varios siglos los españoles esclavizaron nuestros pueblos, saquearon nuestras riquezas y nos impusieron – a sangre y fuego- su cultura y su religión.

Cuando Napoleón Bonaparte, en el año 1808 toma prisionero a Fernando VII, y le entrega la corona española a su hermano José Bonaparte, inicia la decadencia del imperio que nos oprimía en América. Posteriormente, en nuestro continente se promulgan varios “gritos de independencia” dando lugar a las denominadas “patrias bobas” (1810)

La verdadera independencia vendría una década después con la guerra de independencia que lideraría Simón Bolívar.

Después de su exilio en Jamaica (1815) Bolívar tendrá que comenzar la lucha de nuevo. Mientras que reúne su ejército y lidia con los celos y las rivalidades de otros líderes locales Bolívar -en medio de la guerra y sin esperar su fin- decide que hay que fundar la nación. Era decisivo demostrarle al mundo que nuestros pueblos no solamente eran unos pueblos rebeldes y dispersos frente a un imperio, sino que éramos una república naciente, que al liberase del yugo, ya habíamos fundado nuestros cimientos políticos.

Es en este contexto donde Simón Bolívar, escribirá y presentará su discurso más valioso, el Discurso de Angostura. En medio de la guerra se decide realizar un primer Congreso con delegados de varias provincias, el Congreso se instalará en Angostura (hoy Ciudad Bolívar en Venezuela) el 15 de febrero del año 1819.

En una embarcación por el río Orinoco, uno de los ríos más importantes de Suramérica, durante dos semanas, Bolívar tendido en su hamaca y bajo un calor impresionante, dicta a su secretario el discurso que resumirá su pensamiento político.

Llegan al pueblo, las calles están adornadas para recibir a los delegados, en la plaza queda una casa colonial donde se realizará el congreso, suenan tres cañones para recibir al Libertador.

La historiadora francesa Gillette Saurat en su biografía “Bolívar El Libertador” relata:

“Las tropas le rinden honores, y su entrada a la sala del Congreso, Simón Bolívar viste uniforme de gala, azul oscuro con galones y charreteras de oro. En sus labios una sonrisa cuya melancolía no deja de sorprender a más de uno de los presentes que se han puesto de pie para recibirlo. […] La voz de Bolívar se había elevado desde lo alto de la tribuna”.

En el Discurso de Angostura, Bolívar, en resumidas cuentas, pedía tres cosas después que se ganara la guerra de emancipación: 1) Recomponer la sociedad viciada por el imperio español. 2) Fundar repúblicas soberanas, independientes y autónomas. 3) La unidad de los pueblos hermanos.

Mientras que Bolívar ha instalado el Congreso de Angostura, Morillo se encuentra en una feroz campaña contra Páez. En medio de todo esto Bolívar vuelve a dirigir su atención en un nuevo plan para liberar a Caracas, pero las circunstancias le fueron adversas, pues los patriotas al mando estaban recelosos para emprender esta empresa. Mariño sólo quería ir a Cumaná, Arismendi no quería salir de la isla de Margarita, Brion sólo se interesaba por el Caribe y Páez a duras penas podía resistir a Morillo. A pesar de que Bolívar gozaba de gran prestigio y del mando supremo, a la hora de organizarse la lucha, no prevalecía una cadena de mando sino la diversidad de opiniones e intereses particulares. Ante dicha adversidad Bolívar decide buscar fuera de Venezuela el ejército que necesitaba para enfrentarse a Morillo.

En esta ocasión piensa en los hombres de Casanare y decide dar un giro total a sus planes. Aunque muchos no lo creyeran ni se lo esperasen, su objetivo nuevo sería apoderarse de Nueva Granada. Consiguió reunir más de 2500 hombres, cruzaron el Arauca y empezaron el ascenso por el Paso de Pisba, a cuatro mil metros de altura. Más dura que cualquier enfrentamiento fue la  marcha que tuvieron que emprender unos hombres acostumbrados al llano, y que nunca en sus vidas se habían enfrentado a las alturas de Los Andes, pero la persistencia de Bolívar al frente no los dejaba decaer. Las penalidades de las marchas fueron muchas, lluvias torrenciales, los macizos y picos producían espanto, algunas mulas y hombres se caían por los abismos. No se ha señalado lo suficiente, pero esta osadía fue una de las más grandes aventuras de las gestas humanas.

Sin embargo, con todo y muertes, el ascenso se dio y por fin llegaron a la localidad de Socha, llegaron hambrientos y prácticamente desnudos. En esta ocasión la población fue benévola y les proporcionó alimentos, vestidos, caballos y algunas armas. Bolívar no esperó casi nada y de inmediato comenzó el ataque.

El 15 de junio de 1819 se les unió Soublette con la Legión Británica y un buen número de nuevos voluntarios granadinos. De una manera audaz organizó un ataque contra el comandante español Barreiro. Éste tomo posición firme en el Pantano de Vargas y superó en hombres a Bolívar, de tal manera que los patriotas se vieron cercados y en desventaja. Acá fue donde ocurrió la muy conocida anécdota heroica de Rondón. Mario Hernández relata el episodio así: “Cuando el Presidente de Venezuela se vio al borde de la derrota, le gritó al comandante de la caballería llanera, coronel Juan José Rondón: «¡Coronel, salve usted la patria!» Rondón saltó como un resorte y, volviéndose hacia sus llaneros, les gritó: «Camaradas, los que sean valientes síganme que en este momento triunfamos.» Le siguieron catorce jinetes e, inmediatamente, el resto de la caballería llanera. Las líneas españolas se rompieron y en la confusión producida, el ejército republicano pudo rehacerse. Barreiro, consciente de la escasez de efectivos, trató de retirarse hacía Bogotá para reunirse con el virrey Sámano. Bolívar se apoderó de Tunja, de modo que el único camino que quedaba para llegar a Bogotá era el puente de Boyacá.”

Bolívar volvió a actuar como un gran estratega y rodeó el puente antes de la llegada de los españoles. El general Barreiro no pudo resistir el ataque de la caballería de Bolívar y se rindió con 1600 soldados. Apresuró pues Bolívar su marcha hacia Bogotá mientras que el virrey Sámano emprendía la huida. La entrada triunfal de los patriotas a Bogotá se dio el 10 de agosto de 1819, pero la guerra aún no había terminado, faltaba arrebatarle a Morillo la ciudad de Caracas.

En Bogotá se estableció un gobierno provisional con Santander como vicepresidente y el Libertador marchó a Pamplona para organizar los planes de la nueva expedición. El triunfo de Boyacá supuso una mayor ventaja militar y política hasta el punto que Morillo terminó firmando un armisticio con Bolívar, más tarde se reunirían en el lugar de Santa Ana y acordarían una regularización de la guerra, ahora la ventaja era la de los patriotas. Incluso el mismo Morillo reconoció la grandeza de Bolívar, en un informe para el gobierno español.

Luego de varios movimientos, Bolívar logró organizar un ejército constituido por 6.500 hombres. No voy a detallar cada uno de los pasos de la contienda, baste decir que otra vez prevaleció la inteligencia de Bolívar, y su caballería volvió a triunfar sobre los españoles, y así, el Ejército Libertador obtuvo una nueva y contundente victoria, esta vez en Carabobo.

Después de esto pudo Bolívar entrar una vez más triunfante a Caracas. Con el triunfo en Boyacá y Carabobo el Libertador tenía el camino abierto para realizar su gran sueño: la creación de Colombia. (La Gran Colombia) Ahora comenzaba a vivir la cúspide de su gloria, faltaba aún el tiempo del desengaño, el tiempo en que Santander y Páez junto a otros, comienzan a derrumbar el sueño bolivariano.

Se convocó un nuevo Congreso en Cúcuta el 6 de mayo de 1821. En éste se organizó jurídicamente la República de La Gran Colombia que había sido creada en 1.819 por la ley fundamental del Congreso de Angostura. La nueva república era inmensa y estaba dividida en tres departamentos: Venezuela, Cundinamarca y Quito. Su primer presidente el Libertador Simón Bolívar.

Bolívar no se detuvo, faltaba terminar la guerra de independencia bolivariana en el sur. Pero ahora se iba con la dicha de haber visto surgir la gran República de Colombia. Con mucha pompa e ingenuidad los colombianos actuales celebramos el Grito de Independencia los 20 de julio, pensando solo en ese 1810, pero ya sabemos que esta fecha fue una más, entre las muchas que inauguraron las patrias bobas en América. Es lamentable que los colombianos tengamos más conciencia de la anécdota fútil de un florero, y menos conciencia, por ejemplo, de la lucha valiente de los Comuneros, verdadero preámbulo de nuestra emancipación. Y más lamentable aún, el hecho de que la mayoría de los colombianos siguen ignorando el significado del 17 de diciembre del año de 1819, día glorioso en el que un hombre llamado Bolívar, creó una nación.

(*) Frank Bedoya, historiador de la Universidad Nacional de Colombia, Medellín, 20 de julio de 1921.

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