Algo de historia de las políticas públicas revolucionarias: el proceso de inclusión a la educación universitaria venezolana entre 2003-2012. Parte I

Por Dario Di Zacomo (Buenos Aires, Argentina)

La historia de la educación superior y universitaria venezolana, reviste un particular interés para quien escribe esta columna, por tal motivo creo oportuno presentar en esta oportunidad una síntesis del proceso de inclusión educativa que se desarrolló entre los años 2003 al 2012 por parte del gobierno revolucionario, para lo cual dividiré el asunto en dos entregas: la primera destinada a reseñar (sucintamente) el proceso de exclusión educativa como problemática social, contexto sobre el cual se reconfigura la transformación universitaria; y en la segunda, abordar el más destacado de los dispositivos diseñados para la educación universitaria en el periodo señalado, como fue la misión Sucre.    

El subsistema de educación universitaria pública venezolano históricamente ha sido el soporte formativo de la fuerza profesional y científica del país. Tras el fin de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, progresivamente en el transcurso de 25 años el sistema de universidades públicas fue transitando de un modelo de elite (existente como característica principal hasta 1958) hacia un modelo de acceso de masas, con particularidades que dependían de la gestión gobernante de turno. 

Sin embargo la exclusión de bachilleres a la educación universitaria comienza a manifestarse como asunto problemático ya a finales de los años sesenta y fundamentalmente a principios de los setenta, con el aumento progresivo de la demanda de cupos por parte de estudiantes que culminaban la educación secundaria, empujado por el crecimiento de los índices de escolaridad alcanzados en esa década; así como un aumento del empleo y mejoras económicas que adquirían sectores de la clase media venezolana. Inicialmente el problema se manifiesta en la agenda sistémica o pública, entendida ésta como las “… cuestiones, conflictos o necesidades que conciernen y preocupan a los ciudadanos y que ellos con independencia del gobierno o en comunicación con él consideran asuntos generales de Estado” (Aguilar Villanueva, 2007, pág. 31). Aquí fue clave el papel de las organizaciones y partidos políticos de la izquierda venezolana, quienes hicieron del reclamo por un aumento en los cupos y el presupuesto universitario una importante bandera de lucha social. 

Comienzan a surgir desde inicio de los setenta los que se conocerían como “Comités de bachilleres sin cupo”, los cuales formaron parte de la política universitaria hasta ya entrados los años noventa, cuando producto de la crisis de los partidos políticos, la comercialización del ingreso universitario, el individualismo y el desinterés por lo público, presenciamos su paulatina desaparición como espacios de lucha reivindicativa del derecho universal al estudio.

Ahora bien, para mediados de la década del ochenta se empieza a notar un fuerte incremento en el crecimiento de instituciones de educación superior privadas, dando cuenta de las variadas posturas que en relación al asunto universitario existían en los gobiernos de AD y COPEI; acelerándose el crecimiento privado hasta llegar a representar en el ocaso de los noventa el 54% del total de instituciones de educación superior y universitarias (Ministerio de Educación y Deporte, 2004). A esto habría que sumarle al abandono progresivo por parte de los gobiernos de la cuarta república de políticas para la ampliación del subsistema universitario público, tanto en lo relativo a apertura de nuevas instituciones como de carreras, lo cual se puede denominar como una forma de privatización indirecta del sector superior y universitario nacional (Graffe, 2007) (Clemenza, Araujo, Ferrer, & Altuve, 2007).

En la misma década de los noventa, a lo interno del sistema público la mayoría de las universidades retoman el dominio sobre la administración del ingreso de la/os estudiantes por medio de las pruebas de admisión, acompañadas con los llamados “cursos propedéuticos”, que favorecen un mecanismo irregular donde los estudiantes que no realizaban tales cursos tenían menores posibilidades de aprobar los exámenes de admisión, percibiéndose además una de las características del subsistema de educación superior y universitario venezolano del siglo XX, el cual se comporta como un sistema propio, pretendidamente desvinculado al sistema nacional de educación. 

Una mayor connotación en políticas neoliberales por parte de los gobiernos que se turnaron en el final de siglo, propició un direccionamiento de la Educación universitaria a generar y fortalecer los conocimientos y prácticas vinculadas con los sectores administrativo-financieros, publicidad y medios de comunicación,  dando como consecuencia el incremento de carreras cortas en esas áreas, las cuales en su mayoría eran patrimonio de instituciones de educación superior del ámbito privado, convirtiéndose rápidamente en un lucrativo negocio. Esta orientación en las políticas en educación se basaba en la creencia que el mercado es el lugar en el cual se podían establecer las correcciones de los desequilibrios económicos y sociales existentes en la Venezuela de entonces, de forma tal que los gobiernos podrían disminuir su  “intervención” en la satisfacción de las demandas y necesidades de la sociedad, mientras el sector privado asumiría esa responsabilidad para ocupar el espacio dejado por el Estado; así, se pensaba progresivamente ir realizando esta transferencia de algunas  responsabilidades del sector público hacia el privado. Esto, por el contrario, trajo mayores niveles de exclusión que afectó no solo a los sectores pobres, sino también a las capas medias de la sociedad venezolana.

La tendencia privatizadora en la educación universitaria que aflora en la década de los noventa, no consistía en privatizar universidades públicas como sucedió con algunas empresas estatales (SIDOR, VIASA, CANTV, Banco de Venezuela, etc), consistía más bien, en la apertura de nuevas instituciones privadas y el estancamiento de las públicas. Esta privatización, que ya hemos calificado de indirecta, produjo que la población de ingresos medios y bajos que avistaba en la obtención de un título universitario una forma de movilidad social, en un corto periodo de diez años viera reducida sus posibilidades al detener el crecimiento de las instituciones públicas y con ello una restricción de los cupos disponibles en las universidades del sector  (Ministerio de Educación y Deporte, 2004); canalizando paradójicamente a los más pobres a la educación privada, que en muchos casos carecía de niveles mínimos de calidad, además de sostener un flujo de precarización del trabajo docente en el nivel superior. 

A partir de 1999 al asumir la presidencia de la república Hugo Chávez, se va generando un cambio crucial en la dirección de las políticas sociales sobre premisas de universalidad, gratuidad y participación protagónica de la/os ciudadana/os, con la finalidad de conducir al país por el camino de la democracia participativa y protagónica; pero no es hasta el año 2003 cuando, a través  de políticas públicas agrupadas en las llamadas misiones sociales –entre ellas la misión Sucre– que se aceleran los tiempos de ejecución e implementación con rápidos y tangibles resultados en inclusión social.

Desde la universalidad, gratuidad y participación protagónica se registra un cambio fundamental de la visión orientadora de las políticas sociales para  centrarlas en la/el ciudadana/o y los derechos de libertad, justicia, igualdad, solidaridad, democracia, derechos humanos, ética y pluralismo político, como base de la inclusión social para alcanzar el desarrollo económico; esta mirada se diferencia radicalmente de las desarrolladas por los gobiernos anteriores (1959-1999) que descansaban en la representatividad y ponían a la modernización económica como centro y las personas como capital humano para lograr ese objetivo. Tenemos que señalar que a pesar de estos profundos cambios normativos y políticos adelantados por la revolución bolivariana, no se logra alcanzar variaciones sustanciales del modelo rentista petrolero que subyuga al desarrollo nacional en el siglo XX (López Maya & Lander, 2009) (Álvarez, 2013) y por tanto desdibuja la efectividad del nuevo modelo universitario en el desarrollo local, aun cuando desde el gobierno del presidente Chávez se cuestionan y hacen esfuerzos en romper las determinaciones que condicionan el modelo rentista-dependiente.

En este cuadro se crea el Plan Extraordinario Mariscal Antonio José de Sucre o misión Sucre, por decreto Presidencial N° 2.601 del 08 de Septiembre de 2003, como una de las respuestas a la exclusión universitaria. Entre sus características más resaltantes están: (i) su particularidad como política extra-institucional que le permite acelerar los tiempos de implementación y evadir barreras burocráticas; (ii) su disposición inclusiva para saldar la deuda social acumulada; (iii) la intención de favorecer la participación y protagonismo ciudadano; (iv) contribuir con la refundación de la república por medio de la inclusión educativa; y, (v) el carácter municipalizado de su instrumentación que le proporciona un componente innovador a la educación universitaria venezolana, dotándola de una red descentralizada de centros de formación. 

La misión Sucre carga con el imperativo de desarrollar acciones que permiten llevar las oportunidades de estudios universitarios hasta el plano local. Su aplicación inicial estuvo direccionada a la/os bachilleres que en los años y décadas anteriores no habían podido ingresar a las instituciones universitarias públicas, abriendo su expansión territorial por medio de la puesta en marcha de un relevamiento nacional de bachilleres que estaban fuera del subsistema universitario, seguido del Programa de Iniciación Universitaria (PIU) que dio paso al desarrollo posterior de programas de formación de grado (carreras) impartidos en las propias localidades, lo cual en la medida de su consolidación fue conformándose en una alternativa viable de estudios para todas y todos.

La instalación física donde se impartía la formación en las localidades, ALDEAS universitarias (Ambientes Locales de Desarrollo Educativo Alternativo Socialista), llegaron a poblar todo el territorio nacional entre los años 2003 al 2005, en un proceso denominado como Municipalización de la educación universitaria. Aún en la actualidad, existen aldeas universitarias distribuidas en todos los municipios del país, conformando una red de espacios formativos a nivel nacional que otorgan posibilidades de acceso a miles de venezolanos. 

Al referir a la municipalización universitaria estoy apuntando a una de las principales tecnologías utilizadas en el proceso de implementación del dispositivo de gestión misión Sucre, buscando llevar la educación hasta los horizontes locales, con la intención de vincular al territorio regional y local a la práctica educativa y por ende al contexto socio-cultural en el que se realiza la misma (Clemenza, Araujo, Ferrer, & Altuve, 2007); al tiempo, produce un fuerte impacto en las variaciones del ingreso universitario nacional como aporte a la inclusión de estudiantes al subsistema de educación universitaria.

Trabajos consultados:

Aguilar Villanueva, L. (2007). Estudio Introductorio en: “Problemas Públicos y Agenda de Gobierno” (2° ed.). México: Ediciones Porrúa.

Álvarez, V. (2013). La transición al socialismo de la Revolución Bolivariana Transiciones logradas y transiciones pendientes. (I. d. (CIM), Ed.) https://biblio.flacsoandes.edu.ec/libros/digital/57735.pdf

Clemenza, C., Araujo, R., Ferrer, J., & Altuve, E. (2007). La Misión Sucre como estrategia del Estado venezolano para lograr la inclusión a la Educación Superior. Caso: Una Comunidad de Aprendizaje Estado Zulia- Venezuela.  http://www.unsam.edu.ar/escuelas/humanidades/observatorio/material/TP/Araujo%20-%20Clemenza%20-%20Ferrer%20-Altuve.pdf

Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. (1999). Caracas: http://www.minci.gob.ve/

Graffe, G. (2007). Las Políticas Públicas para el Desarrollo de la Educación Superior Venezolana 1989-2004. www.ucv.ve/fileadmin/user_upload/…/4_Art._1_Gilberto_Graffe.pdf

López Maya, M., & Lander, L. E. (2009). El socialismo rentista de Venezuela ante la caída de los precios petroleros internacionales. (2. 6.-8. Cuadernos del Cendes, Ed.)

Ministerio de Educación y Deporte. (2004). La Educación Bolivariana. Políticas, programas y acciones; cumpliendo las metas del milenio.  www.oei.es/quipu/venezuela/Educ_Bolivariana.pdf

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