El sueño posible del regionalismo estratégico anti-neoliberal

Por Dario Di Zacomo (Buenos Aires, Argentina)

El sueño bolivariano de constituir la gran Confederación de Naciones Mestizas del continente aún tiene vigencia. No es una utopía. Se torna más bien, una necesidad fundamental para darle solidez y consistencia a todas y cada una de las naciones de nuestro entorno político, cultural y geográfico

Comandante Hugo Chávez. Plan de Desarrollo Nacional  2001-2007

Tras las elecciones parlamentarias realizadas recientemente en Venezuela, la OEA generó nuevamente una resolución contra el proceso electoral parlamentario, las argumentaciones son más de lo mismo, casi graciosas, si no supiéramos las intenciones que llevan. Solo México y Bolivia se opusieron a la resolución, la cancillería argentina con su ya acostumbrada tibieza se abstuvo, probablemente la postura más avanzada que puede emitir. Tras ganar las elecciones en 2019 Alberto Fernández realizó su primera salida internacional para reunirse con Andrés López Obrador presidente mexicano, lo cual aunado al asilo a Evo Morales, sin duda generó ciertas esperanzas para la posibilidad de una política internacional de corte nuestroamericano, aún quedan esas esperanzas, dicen que es lo último que se pierde.         

Hoy haremos un rápido recorrido por la creación y conformación del dispositivo de integración regional ALBA-TCP, con la intención de dar cuenta de políticas internacionales de corte regional surgidas desde una clave soberana e independiente.

Durante la primera década del siglo XXI fuimos testigos y participes de un poderoso movimiento de integración regional en nuestramerica, asomaba un nuevo modelo de regionalismo estratégico, basado fundamentalmente en la solidaridad, respeto y soberanía de los pueblos. Este proceso se expresaba en una forma de construcción de las relaciones integracionistas de manera multidimensional, buscando trascender los beneficios del comercio internacional implícitos en la integración para explorar nuevas formas de relación, que incluían la cooperación solidaria, el desarrollo endógeno, la soberanía alimentaria y energética, junto a la participación de actores no estatales y movimientos sociales que regularmente quedaban fuera de los acuerdos y protocolos integracionistas.

Creemos que la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) fue, y esperamos pueda energizarse en tiempos cercanos, uno de los principales instrumentos de integración regional que ejemplifica esta nueva forma de regionalismo estratégico.

En abril del año 2001 durante la III Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno realizada en Quebec, Hugo Chávez manifiesta la oposición del gobierno Bolivariano de Venezuela al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que había venido impulsando Estados Unidos desde mediados de la década del noventa del siglo pasado. Allí el presidente venezolano alerto sobre los peligros del ALCA y sostuvo la posición de revisar los aspectos constitutivos de la propuesta hegemónica, la cual consideraba, aumentaría los desequilibrios ya existentes en los países latinoamericanos por medio de la vulneración de sus soberanías.

Las políticas iniciadas por el gobierno del Presidente Chávez tenían un fuerte componente anti-neoliberal, en contraste con la tendencia dominante en el continente desde al menos una década atrás; a pesar de ello exploró nuevos caminos de manera atrevida en las relaciones internacionales, en ello daba importancia al particular esfuerzo de estrechar lazos con la república de Cuba, realizando la firma de importantes acuerdos como el Convenio Integral de Cooperación entre Cuba y Venezuela, en octubre del 2000, el cual daba base para el intercambio de energía por servicios de salud, educación y deporte entre estas naciones. En diciembre de 2001, durante la III Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Asociación de Estados del Caribe, realizada en la isla de Margarita, Cuba y Venezuela marcaron su postura de rechazo al ALCA y lograron establecer como principios básicos de esta cumbre la oposición abierta al libre mercado por una revalorización del papel del Estado como ente regulador de las políticas económicas para lograr una armonización entre la sociedad (los pueblos) y el mercado.

Estas posturas adelantadas por Venezuela y Cuba constituyen antecedentes de lo que sería luego la propuesta del ALBA. En los distintos foros internacionales donde participara Hugo Chávez, plantea reflexionar sobre las políticas neoliberales que azotan al continente y la necesidad de buscar nuevos paradigmas que permitan una integración complementaria entre los pueblos de la región.

Desde Caracas se está claro que Estados Unidos como país hegemónico en la región posee la capacidad para definir la agenda política y determinar el marco de referencia para el debate, de manera que controla espacios de integración regional con la intención de consolidar su dominio en la región y dotar de legitimidad internacional a sus acciones dominantes en un contexto de desigualdad con los Estados de américa latina (Toro, 2011, pág. 163). Para enfrentar esa hegemonía Chávez junto a Fidel proponen la construcción de una agenda alternativa para los pueblos latinoamericanos, unidos por vínculos históricos comunes, donde figuren también temas como la educación, la pobreza y la desigualdad presente en la región, considerando la promoción del desarrollo industrial como clave para alcanzar un desarrollo con inclusión social y el comercio justo entre los países. La posición de ambos líderes se ubicó en armonía con la ideada por diferentes movimientos sindicales, campesinos, indígenas, ambientalistas, agroecológicas, políticos y culturales de la región que venían resistiendo al ALCA y al neoliberalismo desde la calle; de allí viene la propuesta de un espacio regional como “Alternativa para las Américas”, proposición que toma el presidente Chávez, y en lo que parecía al principio un juego de palabras, lanzo el ALBA, que es denominada y formulada inicialmente como “Alternativa Bolivariana para las Américas”, hasta madurar su denominación en la “Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América” complementada por el Tratado de Comercio de los Pueblos (TCP).         

El ALBA se constituyó como un mecanismo de integración regional diferente a los tradicionales, transversalizado por un fuerte contenido ideológico de combate al neoliberalismo y a la hegemonía norteamericana, desafiándola en todos los contextos de la agenda interamericana, en la busca de consolidar un bloque regional definido por el interés para afrontar los problemas sociales y económicos de los países, desde sus soberanías. Su nacimiento es en un contexto de valiente enfrentamiento al poder estadounidense, y forma parte de las acciones estratégicas que llevan la intención de dotarse de dispositivos que limiten el poder imperialista y que a su vez abran posibilidades para enfrentar en conjunto los agudos problemas que encierra el desarrollo latinoamericano (Altmann Borbón, 2011, pág. 188).

En este torbellino de pujas internacionales el 14 de diciembre de 2004 se firma el acuerdo para la implementación de la alternativa bolivariana, entre el presidente de la República Bolivariana de Venezuela y el presidente del Consejo de Gobierno de Cuba, dando así vida oficial a lo expresado en el teatro internacional por ambas partes y ampliando los acuerdos alcanzados en el Convenio Integral de Cooperación entre Cuba y Venezuela.

Las características más destacadas del acuerdo van orientadas a la elaboración de un Plan Estratégico que garantice la complementariedad productiva y comercial; abordar de manera conjunta y cooperativa los asuntos vinculados al  analfabetismo, educación en sus distintos niveles, la salud y la pobreza, definiendo acciones de cada uno en beneficio del otro; y, diseñar una propuesta de tipo cultural, política y económica para resolver los problemas de la región, ampliando el concepto de integración regional hacia los horizontes sociales y de soberanía. (Arellano, 2009)

El modelo de integración regional ensayado es anti-neoliberal y antiimperialista, no tiene tibiezas, ni abstenciones oportunistas, al contrario refiere a una toma de posición firme por la soberanía e independencia de nuestros pueblos. El ALBA-TCP a partir de su VI Cumbre Extraordinaria, en junio de 2009, ya cuenta con la incorporación de Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua, San Vicente y las Granadinas, y Venezuela. Las características generales que conciertan la alianza pueden resumirse en: 1) integración regional inspirada en el pensamiento de los libertadores, fundamentalmente de Simón Bolívar; 2) construir un comercio justo basado en la complementariedad económica, la cual está vista desde fuera de las reglas del neoliberalismo; 3) disminuir la pobreza, la exclusión y la desigualdad social resultado de la distribución desigual de la riqueza, liberalización del mercado, financierización de las economías latinoamericanas  y subordinación de la política a la economía; 4) actuar con políticas conjuntas para enfrentar la hegemonía norteamericana en la región y defender los recursos energéticos y naturales ante las pretensiones imperialistas de este, sobre la base de la autodeterminación y soberanía de los pueblos; 5) propiciar el desarrollo sustentable y sostenible de las economías de los pueblos participantes, en el marco de un desarrollo con equidad e inclusión social; 6) Contrarrestar la alienación política, cultural y comunicacional; 7) Desplegar un nuevo tipo de proceso de integración regional, basado en complementariedad, solidaridad y concertación, que establezca una ruptura con la visión neoliberal de integración predominante en los organismos existentes para el momento de su constitución; 8) Incorporar a los movimientos sociales como parte del proceso de integración institucional y como actores participantes del mismo.

El paradigma ALBA-TCP entendido como proceso contrahegemónico, fue el producto de la visión política de los países impulsores de la alianza, Venezuela, Cuba y Bolivia, abiertamente manifestaron su rechazo a la unipolaridad de Estados Unidos, al mercado totalizador propio del neoliberalismo y ensayan formas de transcender el solo dominio Estatal-gubernamental en las relaciones internacionales, otorgándole a los movimientos sociales un espacio en la discusión de los procesos de integración. Es particularmente un proyecto ideológico caracterizado por el componente solidario, soberano y de la participación de todos los sectores que constituyen el entramado social y político de las naciones. Reconocen a los movimientos sociales como actores importantes de fuerza política, sin dejar de tener influencia de los objetivos tradicionales que caracterizan a los modelos de integración, como la búsqueda de relaciones comerciales convenientes dentro de un regionalismo estratégico para el desarrollo conjunto.

Trabajos consultados:

-ALTMANNA, Borbón, J. (enero-junio de 2011). El ALBA, entre propuesta de integración y mecanismo de cooperación. Revista Pensamiento Propio.

-ARELLANO, F. (octubre de 2009). Nacimiento, Evolución y perspectiva de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América. De library.fes.de/pdf-files/bueros/quito/06815.pdf

-DI ZACOMO, D. (2017) El ALBA-TCP y los movimientos sociales latinoamericanos. Editorial académica española, Madrid. -TORO, A. (Enero-junio de 2011). El ALBA como instrumento de Soft balancing. Revista Pensamiento Propio.

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