Notas generales acerca del estudio del Estado. (Parte I)

Por Dario Di Zacomo (Buenos Aires, Argentina)

Desde la interpretación marxista de la realidad, el esfuerzo por entender al Estado ha sido una fundamental tarea. Esta intención se subsume en la estratégica disputa de poder con los sectores dominantes, y delinea las determinaciones tácticas de muchos movimientos revolucionarios: desde mi lugar creo que este persistente esfuerzo ha sido uno de los valores fundamentales del materialismo histórico, en tanto racionalidad que se interpela constantemente desde su propia condición de proceso histórico-social. De tal suerte, a pesar de existir coincidencias básicas entre diversos recorridos teóricos para entender al Estado como fenómeno histórico, fuertes distanciamientos se generan desde lo metodológico, lo cual claramente presenta resultados diferentes. Así pues, esta tarea compleja y borrascosa de comprender el modelo superestructural-Estado, es la que comúnmente se denomina en la ciencia política como Teoría del Estado, arrojo analítico que desde nuestra postura marxista, en sí misma presenta dificultades para reconocerse como teoría general, ya que el materialismo histórico nos suscribe inmediatamente a la historia de cada Estado, direccionando el esfuerzo de comprensión por el sendero que marca René Zavaleta al señalarnos que “…Lo que importa, por tanto, es el recorrido de los hechos en la edificación de cada Estado”. (Zavaleta, [1984] 2015: 335-336)

Dicho esto, queremos salvar lo que sigue, ya que delinearemos un bosquejo de notas, abstrayéndonos precisamente de lo mencionado en el párrafo anterior, viendo los bordes, las sombras que emanan de la teoría. Desde Marx y Engels la complejidad del Estado viene dada por su condición de forma superestructural, cuya causalidad arriba del modo de producción o modelo de la estructura, de tal forma que encierra la manifestación de las irreconciliables contradicciones de clases. Una clase o sector social poderoso en cualquier periodo histórico lo es sobre el fundamento de la hegemonía de la producción económica, de lo cual se desprenden las relaciones de poder; entre ellas destacan las políticas que se expresan por medio de la acción dominante del Estado. En el Manifiesto Comunista señalan de manera explícita Marx y Engels que: ”…el gobierno del Estado no es más que la junta que administra los negocios comunes de la clase burguesa…” (Marx & Engels, 2000). Ahora bien las cosas podrían entonces simplificarse allí, la aclaratoria del Estado como instrumento institucional de dominación es solo lo más evidente de él.  Para los padres del materialismo histórico el asunto se torna laberíntico cuando descubrimos que el Estado queda sujetado a la sociedad civil como lugar donde se presentan las contradicciones y desarrollan los conflictos por la dominación de clase. La factualidad que está implicada en la teoría del Estado capitalista de Marx y Engels es la determinación del método de razonamiento para llegar a la cualidad del Estado por medio de la historia, para lo cual la inmensa caja de herramientas marxista se fue desarrollando en torno a categorías intermedias como formación económico-social, superestructura y bloque histórico, que permiten abordar la diversidad de las distintas historias que conforman la regularidad contenida en el modelo de producción capitalista, es decir, la homogeneidad presente en la sociedad capitalista que viene dada por el modo de producción,”…Es pues cierto que la gran generalidad de los acontecimientos y procesos de la superestructura obedece a una lógica causal propia que sólo tiene que ver de un modo diferido y remoto con las articulaciones propias del acto productivo, al cual, por otra parte, determina a su turno” (Zavaleta, [1984] 2015: 326)

El Estado es un conjunto de instituciones de naturaleza política que centralizan la fuerza disponible para imponer autoridad desde una clase hacia otras, de allí su condición de superestructura respecto a la sociedad porque es en ésta donde se desarrollan las relaciones materiales que derivan en su existencia. Como sabemos, la vida material de las personas integrantes de la sociedad no depende exclusivamente de sus voluntades individuales, sino que está determinada por el modo de producción, de donde devienen formas de relaciones que condicionan la vida material de las gentes, atrapándonos en límites ofrecidos por la división del trabajo y la propiedad privada. El Estado no es entonces un instrumento subordinante sino subordinado al sistema social visto en su totalidad. De esta manera se puede entender que es la sociedad civil quien mantiene unido al Estado y no a la inversa. A saber, las relaciones de producción forman la estructura económica de la sociedad, es decir la base material, sobre la que se alza una superestructura jurídica y política. Esta relación entre el modo de producción de la vida material como condicionante del proceso social, político y espiritual de la vida y la sociedad, permite explicar el sentido historicista de Marx en tanto el Estado como una realidad dependiente de los diversos modos de producción presentes en la historia de la humanidad, de forma tal que se pueda sostener el recorrido a la inversa del Estado, hacia su extinción, y no hacia su perfeccionamiento como lo planteaba el historicismo de Hegel.

“La manera abigarrada que tienen las cosas al entrelazarse propone por sí misma el concepto de ecuación social o sistema político, que es una de las acepciones que daba Gramsci al bloque histórico: el grado en que la sociedad existe hacia el Estado y lo inverso, pero también las formas de su separación o extrañamiento…” (ZAVALETA, 333-334), de forma tal, que el camino, amplio y con bifurcaciones, para analizar el aparato estatal desde una postura marxista está en su disposición como instrumento con finalidad clasista que implica la forma de su relación con la sociedad civil, en donde pueden presentarse diferentes sistemas políticos, con una robustez mayor o menor de la sociedad frente al Estado, es una relación en constante movilidad, donde las variaciones de dicha relación clase-Estado-sociedad civil están en constante ajuste, movimiento y variación, es una relación histórica.

Existen formas de medición entre el Estado y la Sociedad civil que cumplen distintas funciones en el devenir de un cuerpo social, tomando posiciones diferentes en el trascurso del tiempo, por ejemplo los sindicatos de trabajadores en la Argentina durante el primer periodo de gobierno de Juan Domingo Perón (1946-1955) están casi sumergidos en el Estado por medio de la ecuación social, años más tarde su papel de mediación cambia para convertirse en espacios contra-estatales con la imposición de un sistema político distinto, por esto la noción de cooptación es limitada para analizar formas de mediación entre el Estado y la sociedad civil; de la misma forma podemos entender hoy como diversos movimientos sociales pueden variar su relación con el Estado en presencia de gobiernos socialistas y populares, el caso de la Bolivia del MAS, Nicaragua de FSLN y la Venezuela bolivariana son ilustrativos al respecto.

Ahora bien y a qué viene esta intromisión en las mediaciones, pues tiene el sentido de destacar cómo el abordaje histórico sobre expresiones de la organización social que median en la relación Estado y Sociedad civil, pueden dar cuenta de la materia estatal, lo que produce el Estado; en otras palabras, el Estado genera resultados de poder y su estudio refiere a situaciones, periodos y momentos con historicidad concreta, por lo cual las particularidades pueden resultar fundamentales para entender los modelos superestructurales-estatales y la historia el lugar de entrada para su descomposición analítica (Zavaleta, [1984] 2015: 327). Esto funciona a mí entender incluso para los dispositivos de poder desarrollados como procedimientos analíticos por Michael Foucault, cuando su disposición contextual es fundamental para develar las líneas por donde transita el poder.

De salida; al concebir al Estado como institución superestructural dependiente de la estructura económica, es comprensible que el gran esfuerzo de Marx y Engels en su despliegue teórico esté enfocado sobre las relaciones sociales de producción de las cuales depende, de manera importante y fundamental, la forma y característica que puede presentar el Estado (Marx; Engels, 1974), dificultándose la formulación de una teoría general del Estado. Pero sí abundan en teorías de determinados tipos de Estado, fundamentalmente del Estado Capitalista o Burgués.

NOTA: triste la muerte del Diego, grande de este pueblo argentino.

Textos consultados:

-HELLER, H. (1971). Teoría del Estado. México: Fondo de Cultura Económica.

-MARX, K; ENGELS, F (1974) La ideología alemana. Montevideo: ediciones Pueblos Unidos; Barcelona: ediciones Gijalbo, S.A.

-MARX, K; ENGELS, F. (2000). Manifiesto Comunista: https://sociologia1unpsjb.files.wordpress.com/2008/03/marx-manifiesto-comunista.pdf

-ZAVALETA, René ([1984] 2015). El Estado en América Latina. En: La autodeterminación de las masas. México,D. F.: Siglo XXI Editores; Buenos Aires: CLACSO.

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