La imagen del Che revelada a Alberto Korda

Por (Dario Di Zacomo, Buenos Aires, Argentina)

La figura del Che Guevara es quizás una de las imágenes más conocidas desde la segunda mitad del siglo XX, esto debido a su carga política y significado rebelde. Al llevar una esfinge del Che, la mayoría de las personas pretenden transmitir un mensaje, generalmente vinculado con una posición política o al menos distanciarse de las posturas conservadoras y de derecha.

Ahora bien, aun cuando existe una gran cantidad de fotografías del guerrillero heroico, es el retrato de Alberto Korda el más difundido y utilizado.  Esta fotografía ha transcendido su descripción inicial y toma en el transcurso de cincuenta años, infinitas formas gráficas. Su origen está en el funeral a las víctimas del carguero Coubre, atentado perpetrado por la CIA en marzo de 1960 que causa 80 muertos y otro número significativo de heridos; el barco transportaba armas que el gobierno revolucionario de Cuba había comprado a Bélgica. Mientras Korda documentaba el funeral, donde estaban presentes las principales autoridades cubanas, toma la impactante fotografía. El fotógrafo suele describir este hecho anecdóticamente, relatando que mientras panea a los asistentes se encuentra en el lente al Che, causándole tal impresión que se sobresaltó y por reflejo, pisó el disparador de la cámara. Un relato que ya de por sí encierra elementos singulares.

El 8 de octubre de 1967 es capturado herido el Che, tras un combate con el ejército boliviano; al día siguiente es ejecutado. Cuando su verdugo (Terán) entra en la habitación de la escuela de la Higuera donde se encontraba detenido el Che, éste al verlo nervioso se puso de pie, a pesar de sus heridas, y le increpó: “¡Póngase sereno! – le dijo – apunte bien ¡Va a matar a un hombre!”. La muerte de Guevara es difundida mundialmente, es entonces cuando el editor italiano Giangiacomo Faltrinelli, simpatizante de la revolución cubana, toma la fotografía de Alberto Korda y publica un afiche con el rostro enigmático del guerrillero, dejando fuera todos los demás elementos que conformaban la composición de la fotografía original, quedando inmortalizada la imagen que hoy conocemos.

Toda imagen fotográfica parece tener al menos dos intenciones, una que manifiesta la imagen misma y otra, la revelada al observador, lo que le otorga una condición que rebasa la denotación para inscribirse en un registro connotativo dotado de tantas interpretaciones como observadores posea la imagen. La foto a la que referimos, parece hacer justicia con lo afirmado antes, la personalidad del Che nos implica e interpela desde un sentido ético y moral, al tiempo que nos impregna de un esperanzador sentido de lucha, con la fuerza de una mirada al infinito, que con seguridad, debe haber despertado en pesadillas a muchos conservadores y reaccionarios.

Ernesto Guevara nació en Rosario el 14 de junio de 1928; antes de finalizar sus estudios de medicina en la universidad de Buenos Aires en 1953, realiza un viaje por Suramérica, el cual produce un poderoso impacto en él. Ya egresado como médico emprende otro viaje que lo lleva a Guatemala, donde Jacobo Arbenz desarrollaba profundas reformas sociales, fundamentalmente en el sector agrario, pero un golpe de Estado apoyado y financiado por Washington termina con su gobierno. Ernesto se traslada a México, allí se relaciona con Fidel y Raúl Castro y se une a ellos como parte del conjunto de revolucionarios que preparan la lucha contra Fulgencio Batista. En noviembre de 1956 el grupo dirigido por Fidel desembarca en el oriente de la isla de Cuba, tras dramáticos hechos muy conocidos llegan a la Sierra Maestra desde donde inician la guerra de guerrillas y el movimiento que logra en enero de 1959 su entrada triunfal a La Habana, después de haber derrotado al ejercito del dictador.

Ernesto Guevara, al embarcar en el Granma, es el Che; apodo que le dan sus compañeros combatientes por su origen argentino. El uso del apelativo también marca una suerte de conformación de otro hombre, que es el mismo Ernesto, pero se complementa o madura en el Che, el combatiente, el guerrillero, el hombre nuevo, el que es capaz de hacerse compañero si nos unen fuertes sentimientos de amor por los pobres, el hermano que no vimos nunca que andaba por los montes mientras dormíamos. Al dar un rápido vistazo a las cartas del Che entre los años 1953 al 1956 vemos que son aún firmadas con el nombre Ernesto, luego firma como el Che, es el guerrillero ya, está seguro de lo que debe hacer: la libertad y el socialismo, luchar, literalmente, hasta la victoria siempre, patria o muerte.

Así como en la experiencia boliviana me llama la atención que la guerrilla conformada por el Che no direccionase una mayor atención política al proletariado minero, en lugar del campesinado; pienso constantemente en el significado, en la profundidad, para la transformación estructural de una  sociedad, cuando el presidente del banco central de la República de Cuba firma los billetes con su apodo; es sin lugar a dudas, un poderoso acto de rebeldía.

En la carta de despedida a Fidel dice: “Otras tierras del mundo reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos. Yo puedo hacer lo que te está negado por tu responsabilidad al frente de Cuba y llegó la hora de separarnos… En los nuevos campos de batalla llevaré la fe que me inculcaste, el espíritu revolucionario de mi pueblo, la sensación de cumplir con el más sagrado de los deberes: luchar contra el imperialismo donde quiera que esté, esto reconforta y cura con creces cualquier desgarradura… Hasta la victoria siempre. ¡Patria o Muerte! Te abraza con todo fervor revolucionario, CHE

Siento que el Che de esta carta está plenamente consciente de la construcción de su propio mito, el apodo Che connota la conciencia ontológica de su existencia. Con su muerte, la fotografía de Korda se va convirtiendo en el símbolo con raíz ideológica, representa a la revolución, al socialismo, al marxismo, pero aún más refiere a todos los revolucionarios, a los anarquistas, a los movimientos nacional-populares, a los que buscan una transformación social; incluso para quienes no dan bola a las corrientes político-ideológicas, su figura tomó el símbolo de la rebeldía y la utopía, por eso los enemigos de la revolución no pueden usar el icono del Che, casi funciona como el ajo o las cruces en los vampiros.

La imagen del guerrillero heroico es transversal a todas las generaciones y continentes, pero es en nuestramerica donde está impregnada de las más diversas transmutaciones; hoy en la población de la Higuera y Valle Grande en Bolivia es un santo, San Ernesto figura como miembro destacado del panteón de santos, y ni hablar de Cuba donde está “al costado de Camilo y a la izquierda de Chango”. Esta adoración se materializa en la imagen extraída de la fotografía de Alberto Korda, los pobres tenemos derecho a ello y que mejor lugar para el Che que la esperanza de nuestros pueblos.

“Hasta la victoria siempre”

Referencias:

-Che Guevara, Ernesto (2019). Epistolario de un tiempo. Cartas 1947-1967. Cuba: Ocean sur.

– Licuime, Juan (2007) La imagen del Che Guevara: un travestismo de la Virgen de Guadalupe. Tesis para optar al grado de magíster en artes con mención en teoría e historia del arte. Universidad de Chile.

– Frank Delgado (1995) Canción: Con la adarga al brazo. Álbum Trova-Tur. Cuba

También te puede interesar

Los comentarios están cerrados.