Y cuando despertó, la prostitución estaba ahí…

Escuela de Sabidurías (30)

Por Gregorio Pérez Almeida

Sabía que la prostitución femenina como tema de reflexión se las traía y se las trajo. Como en toda clase concurrida, las intervenciones son varias y de distintas orientaciones. Nada extraño en una escuela popular y democrática. Sólo me llama la atención que no haya intervenciones de mujeres siendo ellas, patriarcalismo mediante, las más afectadas.

No repetiré el eslogan de la escuela sino que iremos al grano, escuchemos las intervenciones y luego diré algo si es que lo considero pertinente, aunque debo recordar que estamos haciendo un esfuerzo para descolonizar nuestra manera de pensar, de mirar y valorar la vida y será desde esa posición que emitiré mis opiniones.

Andrés Aguilar-Pérez (papote)

“Dr. Gómez he vivido ya muchos años tal vez, ingresé o pisé a paso de vencedores la década de los 80 años y, puedo decir, por sabiduría mundana propia, que el tema Prostitución-Amor es complejo y se ha escrito mucho y a veces con malas intenciones para denigrar de la “profesión más antigua del mundo”*, frase muy gastada por cierto.

Ahora bien, si es antigua y aún perdura, es de por sí encomiable y se debería tener en un sitial preponderante, porque es un trabajo tan decente como cualquier otro y que necesita preparación y coraje. Para mí en todo ese bagaje de la carne humana que se vende también vive el amor en tiempo presente. ¿Qué sería del mundo si no existieran las putas, geishas, hetairas y otros nombres de ellas? ¿Quién de nosotros, hombres de a pie, no se ha enamorado de una puta locamente? He allí la prostituta y el amor. Aquí no vale mucho filosofar sobre el tema, sino palpar la realidad-necesidad.

_Dr. Gómez las putas en su trabajo no se permiten tener orgasmos, eso hablaría muy mal de ellas si no saben fingirlo. Tienen órganos, claro está, con el hombre que aman, pero en ese momento no están trabajando, he allí el amor presente_.

_Este tema es complejo y de verdad que lo toco superficialmente como todos mis batiburrillos_. *<…mi amor trae una Cuba libre, ponme el B5 en la rockola y dime a qué horas sales de este sitio>*

_Dr. Gómez usted tiene cara de haber pasado por allí, esa experiencia es inolvidable, yo, con voz en cuello, digo que no la enajeno por nada del mundo. Me disculpo si alguno se siente ofendido”_.

*Albert Reverón*

“Cuando eres muy inocente a uno le dicen: “a ese muchacho le hace falta burdel para que se ponga las pilas”. En el caso cuando uno es muy jojoto y no tiene experiencia en la política ¿Qué dicen los versados? “A Ese muchacho lo que le hace falta es burdel político”, entonces, coño, ¿Cuál es el escándalo con los burdeles?

Albis Mayora

“Yo no creo que en los pueblos ancestrales existan formas de prostitución como las que conocemos, lo que si puede haber son prácticas sexuales y preferencias sexuales que se salen del canon binario occidental y su moralidad pacata de mutilación del cuerpo, que pueden ser interpretadas o asumidas desde la colonialidad del poder y  del saber occidental como prostitución.

Por ejemplo, en infinidad de pueblos eso que llamamos «virginidad» era un tabú pero no en el mismo sentido que el nuestro… entonces existieron (¿y existen?) infinidad de ritos de iniciación sexual tanto para varones como para hembras y algunos de ellos han sido traducidos como «prostitución ritual» por la antropología occidental que explica todo desde su ombligo, es decir, viéndose a sí misma y proyectando en las demás culturas sus propias imperfecciones, exageradas además.

La necesidad que satisface la prostitución, no estoy seguro que cuadre dentro del esquema de Max-Neef, ni de ningún otro esquema, porque la prostitución más que atender una necesidad sexual o una necesidad afectiva más bien atiende (porque en realidad eso nunca se satisface) a un «ansia» y no es otra que el «ansia de poder»… Lo más cruel y arrecho de la prostitución es que aunque esté terriblemente estratificada, se ha diversificado tanto que hay casi para todos los «bolsillos» y/o «presupuestos», así que siempre hasta el más oprimido puede echar mano de una breve probada al ansia de poder por medio de la prostitución y el sistema siempre genera condiciones para que la prostitución se extienda y se propague.

Pero además los medios la vuelven un tema de glamour, hay al menos 5 series televisivas (gringas y brasileñas en su mayoría) que en un supuesto intento de mostrar la «realidad» de la prostitución o de la «industria porno» lo que hacen es exaltarla dentro del marco de la libertad individual y la libre empresa y el aprovechamiento de las oportunidades o ventajas comparativas, pero habría que empezar por analizar si la sacrosanta institución del matrimonio, que hemos heredados de los romanos no es en verdad la primera forma de prostitución instituida en el mundo y tal vez el oficio más viejo del mundo no sea el de prostituta sino el de esposa… y la esposa no tenía elección, era vendida al mejor postor, y el mejor postor, es decir, el esposo, pagaba por la propiedad de esa mujer per saecula saeculorum, la prostituta es una esposa de alquiler por ratos a la que no tienes que alimentar, no tienes que proveer, no tienes que proteger ni respetar, ni es tu esclava doméstica sino que su esclavitud se reduce a lo sexual

Mientras la esposa aunque cosificada es valorada porque cumple con el objetivo fundamental de dar descendencia legítima (esto es herederos varones y hembras a las cuales vender), es decir a la esposa se le valora en tanto madre, mientras que la prostituta es cosificada a la mínima expresión de objeto posible, su descendencia si la tiene no interesa, se desestima, se desestima tanto que el mayor y más común de los insultos en casi todos los idiomas universales que existe es <hijo de puta>.

Mis comentarios

Me parece que con estas opiniones tenemos suficiente por hoy y para dar oportunidad de reflexionar y comentar al resto de participantes. Sin dudas, la prostitución o “trabajo sexual” es uno de los asuntos más complejos de la sociedad humana porque incluye muchos atributos importantes en nuestras vidas: la sexualidad, el placer sexual, el género, el trabajo, la moral, etc. Paradójicamente, recibe considerable atención de las y los científicos sociales pero es de los que poco se habla en público e inclusive no es abordado con mucha frecuencia entre las y los pensadores y activistas decoloniales. Es como si el silencio nos alejara de su presencia, pero está ahí como el elefante del cuento de Monterroso.

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