El Che, las necesidades humanas y la transición cubana al socialismo

Escuela de Sabidurías (27)

Por Gregorio Pérez Almeida

Insisto en resaltar que las ideas del Che sobre las necesidades, el capital, el valor, el socialismo, etc., es decir, sus reflexiones teóricas, no fueron en salones de clase ni en ensayos académicos, sino como ministro de industrias y están recogidas, principalmente, en las “Actas” de las reuniones bimensuales del Consejo de Dirección del Ministerio de Industrias.

De manera que se trata de unas “reflexiones en y sobre la práctica”. En el acta del 20 de enero de 1962, lo dice claramente, refiriéndose a la relación entre el estímulo moral y el material: “Nosotros hemos pensado en este problema, hemos discutido sobre él, lo hemos visto en la práctica”.
 
Abordar el tema de las necesidades en el marxismo pasa por comprender no sólo la “ley del valor”, sino también la relación entre “necesidad” y “libertad” que constituye un punto clave en la discusión sobre el marxismo y el proyecto de la modernidad que es, al fin y al cabo, nuestro marco de referencia y el objeto de nuestra crítica en esta escuela.

La “necesidad” se refiere a las leyes que existen en la naturaleza y la hacen “comportarse” obligatoriamente de una manera determinada por ellas, por ejemplo, la ley gravitacional que nos impide volar a los seres humanos y rige otros movimientos que nos parecen naturales como la _“caída” de los objetos que lanzamos al aire y la de nuestro cuerpo si nos descuidamos caminando en la calle_. Son fenómenos necesarios, que tienen que ser así sin más. Incuestionables. Ese es el reino de la necesidad, donde estamos todos los seres vivos.

Sin embargo, los seres humanos violentamos esas leyes con las ciencias y las tecnologías y, por ejemplo, volamos en parapente y aviones, nos sumergimos en el agua con snorkels y submarinos o hacemos gimnasia acrobática ¿Han visto el Circo del Sol? ¡Alucinante como violentan la ley de la gravedad!, pero también nos curamos las enfermedades que en algún momento nos mataban irremediablemente o nos corregimos los defectos de los ojos con lentes y operaciones quirúrgicas. Lo que hacemos es intentar evitar el inevitable deterioro biológico y alejarnos de la muerte.

Marx sostiene que el ser humano tiene la capacidad para salir del reino de la necesidad y entrar al de la libertad, dominando a voluntad las leyes naturales y satisfaciendo sus necesidades con ciencia y tecnología, esto es, desarrollando sus fuerzas productivas, como se comprueba en la historia de la civilización occidental.

Dice también que el capitalismo acelera vertiginosamente esa capacidad, pero, sólo nos coloca un pie en el reino de la libertad mientras el otro sigue en el reino de la necesidad, no ya “natural” sino social constituido por las clases sociales, cuya relación esencial es la explotación de unas por otras. Esta explotación se profundiza en el sistema capitalista disfrazada de “naturaleza humana” y se nos impone como el resultado inevitable de la historia y algunos dicen: es natural que unos seres humanos sean pobres y otros ricos, siempre ha sido así, como que unos son gordos y otros flacos.

El verdadero reino de la libertad comienza, según Marx, cuando se superen las relaciones de explotación de clase, será la sociedad comunista donde a cada quien se le reconocerán sus capacidades y se satisfarán sus necesidades con justicia y equidad.

Este es quizá el rasgo que más une a Marx con el proyecto de la modernidad que concibe a la naturaleza como un objeto que debe ser dominado y explotado para beneficio humano. Sin embargo, les informo que hay un amplio desarrollo teórico que demuestra la visión ecologista de Marx.

El Che era marxista por la calle del medio y en una carta escrita a sus hijos en 1965, les dice: “Crezcan como buenos revolucionarios. Estudien mucho para poder dominar la técnica que permite dominar la naturaleza”.

Y también era marxista en su concepción de las necesidades humanas y las diferenciaba entre materiales y espirituales y establecía entre ellas una relación que llamé “desequilibrio estratégico”, porque entiende que si bien existen unas “necesidades vitales” que tienen que satisfacerse para poder satisfacer las espirituales, éstas no están en un segundo plano y en momentos tienen que ser prioritarias.  Hay un acta del 22 de febrero de 1964, en la que lo dice todo y la voy a desglosar para comentarla:

“Cada vez se hace constante la discusión de que si el estímulo material se niega o no se niega y entonces es la cuestión de que <sea idealista>, que todo lo va a resolver el llamado de la conciencia, el estímulo moral y que ahí se acaba todo; y el hombre come y la barriga del hombre es la que está determinando su acción, y en definitiva eso es cierto. Si la barriga del hombre no determinara sus acciones, pues no habría ninguno de estos problemas”.

Nada de idealismo soso ni de determinismo biológico ni economicismo:

“Ahora el estómago del hombre se traslada un poquito a todas las necesidades del hombre. Entonces ya no es estómago, como estómago, sino estómago representando todas las necesidades del hombre, y ahí si ya puede actuar la conciencia. Es decir, cuando un hombre tiene hambre, hambre física, que le faltan cosas para meter en las mandíbulas, es difícil hablarle de otras cosas, y el esfuerzo fundamental hay que hacerlo para darle esas cosas físicas, cualquiera que fuera. Y pensar que un país entero va a responder a estímulos superiores teniendo hambre, eso a mí me parece un sueño”.

Creo que más claro imposible: no sólo de pan vive el hombre, pero sin pan tampoco. Y continúa el Che con un argumento que a pesar del tiempo transcurrido sigue vigente:

“Entonces, este problema de las necesidades materiales es muy importante determinarlo, aquí es donde juega un papel la educación del hombre, es decir, hay una cantidad de necesidades que son vitales y esas hay que satisfacerlas, si no las satisfacemos, en verdad difícilmente podremos avanzar*.

«Ahora, después de ahí, hay una serie de necesidades que la cultura y el desarrollo van haciendo más o menos imprescindibles para el hombre, de acuerdo con la época histórica en que se tome determinada sociedad, y sobre esto se puede actuar, de manera que estas necesidades puedan hacerse más o menos imprescindibles, de acuerdo con la educación, es decir, lo que ha pasado en determinada forma en Cuba”.

Esta es la base teórica sobre la que el Che construyó su propuesta de una política de estímulos y desestímulos morales para las y los trabajadores como pilar central de la planificación económica socialista en Cuba.

Y, quizá sean estas reflexiones sobre las necesidades hechas por el Ministro de Industrias, en 1964, Dr. Ernesto “Che” Guevara, lo que nos permita comprender por qué hoy Cuba tiene uno de los mejores sistema de salud del mundo basado en un complejo médico científico de punta, una de las mejores escuelas de cine del mundo, no hay analfabetismo ni población no escolarizada ni desnutrida, tiene un sistema deportivo de alto rendimiento y, lo más trascendente, ejerce la solidaridad internacional sin fronteras.

En fin, el Che, no hay dudas, fue derrotado militarmente en Bolivia, pero triunfó holgadamente en Cuba.

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