Los Arboles de Paz del Presidente Maduro

Por Miguel Ernesto Salazar.

A propósito del 75 aniversario de la Independencia de la Republica Socialista de Vietnam, el pueblo del inmortal Tío Ho luchó primero contra los colonialistas franceses y posteriormente contra los invasores estadounidenses. La guerra librada dejó anchas heridas que solo la acción del pueblo bajo la conducción del Partido Comunista de Vietnam ha venido progresivamente cerrando. Más de 15 millones de minas y bombas quedaron y han dejado miles de víctimas hasta el día de hoy.  62 mil vietnamitas mutilados

Hace poco, a mediados del mes de agosto, un grupo de trabajadores de una cantera encontró una gran bomba de fabricación estadounidense  en la provincia central de Quang Tri, 227 kilogramos de peso, más de un metro y medio de largo y con inscripciones de su origen de fabricación. Para resguardar la vida de los vietnamitas su gobierno revolucionario ha trabajado por unos 25 años con un equipo especializado en la detección y remoción de minas y bombas conocido como “PeaceTrees Vietnam”, cuya traducción es “Arboles de Paz”, una ONG estadounidense. Esta provincia comprendía junto a otra la frontera entre el Vietnam libre y Vietnam del Sur, por lo cual la fuerza invasora gringa sembró con miles de minas y bombas la zona convirtiéndolo en campo minado mortal para la supervivencia de sus habitantes.  En estos 25 años, el Gobierno Revolucionario y la ONG han desactivado un poco más de 110 mil dispositivos y en su lugar han plantado miles de plantas en suelo seguro.

Su directora ejecutiva, Claire Yunker, durante el acto aniversario de esta estrecha colaboración por garantizar la paz y la vida de los habitantes de estas provincias señalaba el carácter de la ONG como “una organización de diplomacia ciudadana” y agregaba: “.. antiguos adversarios se unieron hace 25 años, con profunda humildad y profundo respeto, para construir puentes de confianza y entendimiento entre la gente de nuestros países”.  La reconciliación entre viejos enemigos ha sido la base en la colaboración por erradicar los artefactos explosivos sembrados durante la guerra.

Esta vez a 16.412 km al oeste de Vietnam,  el mismo enemigo que enfrentó al victorioso pueblo vietnamita le hace la guerra al pueblo venezolano. Una especie figurativa de UXOs (municiones sin explotar) como minas tipo racimo, minas M23 o bombas Mark 82, ha sembrado Washington  en los últimos 20 años en territorio venezolano para quebrar el espíritu de la Revolución Bolivariana. El Presidente Nicolás Maduro se ha encontrado al frente un campo minado.

El reciente Decreto  Presidencial de indulto que beneficia  a un centenar de miembros de la oposición que han empleado la conspiración como quien mina un campo para mellar la voluntad popular ha encontrado sus afectos y desafectos en un país polarizado por la lucha por el Poder.

El Presidente Maduro ha sembrado sus “Arboles de Paz” para desminar el camino hacia las próximas elecciones  para la Asamblea Nacional, sobre lo cual precisó: «Sé que mucha gente se indignó, sé lo que estoy haciendo. Hoy apelo a los poderes presidenciales que tengo, soy un guerrero, no soy un débil, cobarde ni traidor. Como guerrero doy la batalla y asumo la responsabilidad del Decreto de Indulto que firmé…”, señalando además que “es el momento para el reencuentro, la reconciliación y el diálogo profundo. ¡Por la Paz…!”.

Colocar en el debate  el Decreto Presidencial en lo jurídico, procedimental y conceptual no tiene sentido en el momento que nos toca vivir. Indulto, amnistía, perdón, son medidas que se toman en un Estado de Derecho y de Justicia Social como el que impera en Venezuela. Pero esto no implica el olvido de las acciones cometidas por este sector de la oposición que actuando bajo la directriz de Washington abandonó el camino de la vía electoral. ¿Puede olvidar a su hijo la madre de Orlando Figuera? ¿Puede olvidar Nicolás Maduro y el Alto Mando Militar el atentando con drones? Obviamente que un no rotundo.

Ha tenido que explicar el Presidente a un sector del país ante el indulto dado que no es un cobarde, ni un traidor. No ha faltado la cita a Bolívar en las redes sociales, “A cada perdón una nueva conspiración”. Se olvida fácil que el propio Bolívar impidiera fusilar al traidor de Francisco de Paula Santander habiendo este planificado el atentado contra la vida del Libertador. El perdón a Santander también trajo sus detractores en el círculo íntimo del Libertador, recordemos solo estas líneas del propio General en Jefe Rafael Urdaneta escrits a el Coronel Daniel Florencio O’Leary (marzo, 1829): “Por acá se cree que hemos ganado mucha opinión con haber perdonado a Santander, etc. Yo creo que lo que se ha hecho es manifestar debilidad y entregarnos. Llaman ganar opinión la aparente tranquilidad en que estamos hoy. El señor Castillo es corto de vista, y sus compañeros son ciegos, (haciéndoles mucho favor). Yo creo que veo más. La conspiración está viva; y si no obra es por falta de medios. Santander existe y es siempre un apoyo, esté donde estuviere”. Con anterioridad el Libertador, la victima del complot de Santander, ya había fijado su posición ante el pueblo Colombiano, “Ya el escándalo os habrá instruido de la noche del 25 de septiembre: algunos desgraciados recibieron la muerte y otros se han salvado por un perdón generoso. No he podido desoír los consejos de la clemencia aun en favor de mis asesinos”.  El Proyecto Colombiano de integración e independencia fue sopesado por el Libertador al conmutar la condena a Santander y establecer su destierro.

Remontémonos a la historia más reciente, aquella imagen del Comandante Hugo Chávez con el crucifijo y la Constitución en la mano el14 de abril al ser derrotado el Golpe de Estado y recobrar el poder de la mano de la Unidad Cívico-Militar. El comandante Chávez recordaba que los soldados del pueblo habrían escrito una nueva página en la historia de Venezuela lo que le daba base para convocar al dialogo con todos los sectores del país en pos de la consecución de la paz en Venezuela.

Desminar el camino ha sido una correcta decisión que fortalece el Estado de Derecho y Justicia Social, Estado que por demás descansa en el ejercicio pleno de la soberanía en manos del pueblo, que se manifiesta entre otras formas a través del voto directo y secreto. Las elecciones para la Asamblea Nacional son el objetivo, tanto, para la Revolución en su esfuerzo por brindar de legitimidad al proceso político como para la contrarrevolución en su esfuerzo por aniquilar la Revolución Bolivariana. Sembrar Árboles de Paz ante cada mina y bomba desactivada es la tarea principal del Presidente Nicolás Maduro para garantizar la paz y la vida de cada venezolana y venezolano en cualquier rincón de la Patria. Para Nicolás Maduro la Paz reviste de categoría especial, así lo ha dejado saber desde que tomó las riendas del Gobierno Bolivariano como primer presidente del Chavismo después de la muerte del Comandante Hugo Chávez. La paz es para el Presidente Maduro un enfoque, no solo un objetivo o un acuerdo negociado en una mesa de diálogo, los “Árboles de Paz” dejado por el Decreto Presidencial son un motor para continuar la marcha de la Revolución y la posibilidad de profundizar la transformación histórica que necesita y demanda la Patria.

Unidad, lucha, batalla y Victoria para conseguir la paz, la independencia Nacional y avanzar hacia el socialismo.

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