Escuela de Sabidurías (15 y 3 cuartos)

Por Gregorio Pérez Almeida

Entre dolor y rabia, nunca miedo.

No nos hemos recuperado del susto y la rabia por la desaparición de Carlos Lanz y se muere Darío Vivas… ¿Díganme si no es para estar encerrado, llorando?

La escuela convoca a un minuto de palabras por Darío Vivas y si son roncas como su voz, mejor. De Darío tengo dos recuerdos personales, uno, montando la tarima del cierre de la primera campaña electoral de José Vicente, y dos, cuando Aristóbulo ganó las elecciones a la Alcaldía de Caracas, Darío era el Secretario de la Cámara del Concejo Municipal saliente.

Y por Carlos, concentremos nuestra esperanza de que aparezca sano y salvo. A Carlos lo conocí aún estando él preso, porque unos alumnos del Pedagógico de Caracas, participaban en un círculo de lectura y discusión de filosofía que coordinaba desde la cárcel e intercambiamos interpretaciones sobre las relaciones entre Hegel y Marx.

Dos revolucionarios consecuentes con sus principios: uno siempre en la acción de calle y el otro en la combinación de teoría y práctica revolucionarias. Darío muere por estar en la calle y Carlos se desaparece clandestinamente. Nuestras palabras de consuelo a sus familiares.

Entre el dolor y la rabia, continuamos con las palabras de Sagrario De Lorza, comparando las cosmovisiones Aymara y Ye’Kwana, pero antes corrijo un error que cometí en la transcripción de la primera parte de las palabras de Sagrario: en el último párrafo dice, entre paréntesis: “varios ayllu componen una mafia” y debe decir: una marka”. En verdad no sé nada de las mafias en Bolivia, pero lo que le hicieron a Evo es para preocuparse…

Continúa Sagrario:

Explica Huanacuni que el concepto de comunidad sólo como “unidad y estructura social” tal como se entiende en occidente, es muy diferente desde la visión aymara. Ayllu es el término aymara que se traduce como comunidad; pero desde la cosmovisión indígena ayllu se comprende como la unidad y estructura de vida donde “el ser humano es sólo una parte de esa unidad; animales, insectos, plantas, montañas, el aire, el agua, el sol, incluso lo que no se ve, nuestros ancestros y otros seres son parte de la comunidad”.

Todo vive y todo es importante para el equilibrio y la armonía de la vida; la desaparición o el deterioro de una especie es el deterioro de la vida. Concebimos que somos hijos de la Madre Tierra (Pachamama) y del Cosmos (Pachakama) (PachakamanPachamamanwawapatanwa)”. Por lo cual todas las formas de relación en el ayllu deben ser en permanente equilibrio y armonía cumpliendo los siete principios que rigen el mundo físico y la conducta: identidad, paridad, complementariedad, equilibrio, reciprocidad, alternancia y eterno retorno.

De parecida manera al pensamiento aymara, en el mundo Ye’kuana, como lo expresa Rodríguez, el territorio ancestral es primordial para su identidad cultural, y su conciencia de pertenencia al mismo constituye la base de su subsistencia, ello estrechamente unido a la percepción del mundo y la integración material del ye’kuana con éste… su humanidad no está reñida con la naturaleza a la cual está obligado a cuidar. El entendimiento y significado del territorio, sus nociones del espacio, del universo y sus interconexiones son replicados en diversos planos y espacios de la cotidianidad. “Para el Ye’kuana no existe una disociación entre naturaleza y cultura… el universo está conformado por tres mundos paralelos. Un mundo superior o cielo, un mundo intermedio o tierra y un mundo inferior o subterráneo”.

Asimismo, para los aymaras la comunidad es el resultado de la articulación de tres mundos (pacha): el alax pacha: mundo de arriba que designa a la vez el universo -en sentido astronómico- y el mundo espiritual; el aka pacha: el tiempo-espacio inmediato (ahora y aquí) y la comunidad humana; y el manq’a pacha: la fuerza telúrica de la tierra y los recursos de la naturaleza.

Y para esa comunidad así concebida, en palabras de Fernando Huanacuni; “el horizonte del ayllu enaynies el sumaqamaña, es decir que el horizonte de toda relación complementaria dentro de la comunidad es Vivir Bien, cuidando y respetando toda forma de existencia, cuidando y respetando la vida”.  El ayni es término aymara que significa “reciprocidad”, la energía que fluye en todas las formas de existencia.

Vivir Bien o vivir en plenitud Suma Qamaña para los aymaras; Buen Vivir (SumakKawsay) para los quechuas, significa _vivir en armonía y equilibrio con los ciclos de la Pachamama, del cosmos, de la vida y de la historia, y en equilibrio con toda forma de existenciaNada que ver con ‘vivir mejor’ o ‘calidad de vida’ que son conceptos generados desde la modernidad capitalista, cargados del individualismo egoísta característico de esta visión.

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