A Nuestros Lectores

Por Ángel Colmenares

A NUESTROS LECTORES:

Una de las acciones más dañinas y persistentes de la ideología (“falsa conciencia”) del dominio ―tarea en la cual la socialdemocracia es uno de sus mejores caballos de Troya― es la adulteración, tanto de los legados teóricos de la revolución como de la historia, hecho que dificulta y entorpece a la tarea de educarnos/formarnos científica y políticamente desde una perspectiva socialista revolucionaria, como ya alertaba y denunciaba MARX en su “Crítica al Programa de Gotha” en 1875, trabajo por cierto mantenido oculto por más de diez años.

Hoy nos hallamos en una coyuntura muy especial de lucha por la hegemonía sistémica del capitalismo, sin que en el horizonte asome una alternativa distinta y superior al modo de producción dominante, con el añadido de una situación sanitaria equivalente a un paro mundial, pero con el trabajo atado de manos y confinado bajo estricto control estatal del capital, lo que agrava la situación pues la mediación está en manos de la Corporación Mediática, lo cual nos obliga a continuar las tareas que nos impone la lucha de clases aprovechando cualquier resquicio para defender el legado teórico revolucionario y promover la conservación de la memoria histórica, afincándonos en las experiencias de  luchas que a lo largo de cientos de años justificaron y legitiman la opción de una sociedad distinta y radicalmente superior a la actual, una sociedad que privilegie a la solidaridad sobre el individualismo, al nosotros sobre el yo, al género humano sobre la mercancía y la cosificación.

Y uno de los mejores y más cercanos ejemplos de ese legado lo constituye la heroica gesta de Vietnam, país que comparado ―en el momento de la confrontación militar― con cualquier estado capitalista “desarrollado”, y particularmente con el poderío de los Estados Unidos, no tiene parangón, que con decisión, firmeza y voluntad de combate los derrotó política, militar y moralmente, por lo que presentamos a ustedes ―en sucesivas entregas semanales― el libro “Guerra del Pueblo. Ejército del Pueblo”, del general Vo Nguyen GIAP, personaje importante en ese proceso, cuya responsabilidad militar llevó sobre sus hombros.

De su vida personal podemos sintetizar que era de origen campesino y su militancia anticolonialista lo convirtió en objetivo de la policía francesa, que secuestró y utilizó como rehenes a su esposa y a su cuñada para presionarlo a entregarse, luego de lo cual su cuñada fue guillotinada y su mujer condenada a cadena perpetua y torturada hasta la muerte en la prisión francesa con su hijo tres años después. Los democráticos policías franceses también asesinaron a su padre, a dos hermanas y a otros familiares.

El general GIAP tuvo activa dirección-participación en las batallas de Lng Sơn (1950); Hòa Bình (1951–1952); Đin Biên Ph (1954, derrota del colonialismo francés); la Ofensiva del Tết (1968); la Ofensiva de Pascua (1972) y la Ofensiva de Primavera (1975)

Prologuista de ese libro fue el Comandante Ernesto CheGUEVARA, otro digno representante revolucionario que supo hacer coincidir lo que decía con lo que hacía, y quien desde su experiencia política, militar, organizativa y cultural, analiza tanto las características del escrito como aspectos históricos, socio-económicos y geopolíticos de Vietnam, abreviando el proceso dialéctico de ese combate así:

“En un primer momento, sin una definición clara de los contornos de la lucha, ésta se hacía solamente por el interés de la liberación nacional, pero poco a poco se delimitaban los campos, se transformaban en una típica guerra campesina y la reforma agraria se establecía en el curso de la lucha, cuando se profundizaban las contradicciones y a la vez, la fuerza del ejército del pueblo; es la manifestación de la lucha de clases dentro de la sociedad en guerra”.

Nuestro propósito es compartir tanto el conocimiento de  la historia de luchas revolucionarias, de las cuales somos herederos y debemos ser continuadores, como de su análisis y discusión, para apropiarnos de ese legado, evitar recaer en errores cometidos y aplicar correctamente las enseñanzas en una praxis acertada, como explicaba MARX en su Segunda Tesis sobre FEUERBACH en 1845:

[II] El problema de si al pensamiento humano se le puede atribuir una verdad objetiva, no es un problema teórico, sino un problema práctico. Es en la práctica donde el hombre tiene que demostrar la verdad, es decir, la realidad y el poderío, la terrenalidad de su pensamiento. El litigio sobre la realidad o irrealidad de un pensamiento que se aísla de la práctica, es un problema puramente escolástico.

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