A 41 años de la Revolución Sandinista

Por Roy Daza

Conversando con Carlos Fonseca sobre las luchas que ha librado el pueblo de Nicaragua contra el imperialismo, llegamos a una conclusión: son siete las de mayor carga histórica, y la primera de ellas fue la independencia de España y la breve vida de la República Federal Centroamericana encabezada por Morazán; luego la guerra contra William Walker, un pirata estadounidense que invadió a Nicaragua, restauró la esclavitud, se autoproclamó Presidente, y terminó fusilado en Honduras; años después, tuvo lugar el levantamiento de Benjamín Zeledón contra la ocupación militar de Estados Unidos, quien murió en Niquinohomo, donde nació Sandino.

El general Sandino lideró la guerra Patria contra el invasor yanqui desde 1927 a 1933, las tropas gringas se retiraron, Sandino fue asesinado y se instauró la dictadura de los Somoza; la epopeya del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional la retomó el poeta Rigoberto López Pérez, y el Frente Sandinista de Liberación Nacional, bajo la conducción del Comandante Carlos Fonseca Amador, que libra una larga lucha insurreccional hasta el triunfo de la Revolución Popular Sandinista el 19 de Julio de 1979.

Pero los imperialistas –de nuevo— desataron la guerra contra el pueblo de Rubén Darío, la sedición ensangrentó al país y devastó la economía, y se produjo la derrota electoral del Frente Sandinista en 1990, que va a la oposición, a combatir en nuevas condiciones, hasta la victoria electoral de noviembre de 2006, el Comandante Daniel Ortega gana las elecciones presidenciales y comienza la reconstrucción de Nicaragua.

Nicaragua, tierra fecunda y soberana, debió librar otra guerra en 2018, la que impusieron los grupos pro-imperialistas que intentaron dar un golpe de Estado, pero fueron vencidos por las fuerzas populares, la bandera roja y negra del FSLN ondeó en las barricadas.

A 41 años del triunfo de la Revolución Popular Sandinista, el pueblo se levanta, reconstruye a su nación y enfrenta el bloqueo criminal y las agresiones del imperialismo norteamericano.

El pueblo nicaragüense, como dice el himno del FSLN, “es el dueño de su historia, arquitecto de su liberación”, y hoy, en medio de grandes amenazas está “abriendo una trocha hacia la aurora”.

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