Escuela de Sabidurías (1)

Por Gregorio Pérez Almeida

Daños directos y colaterales de la Contra Escuela de Filosofía

Obedeciendo a nuestro eslogan: Si la Contra Escuela no es participativa, entonces no es, reproduciremos un texto enviado por Yuli Orellana, que puede servir como muestra del efecto nocivo que sobre el eurocentrismo de las y los participantes han tenido los textos publicados en este wasap.

“Buen día. Pienso que una de las razones por las cuales el discurso y la narrativa occidental se han inoculado en los otros modos de pensamiento es su capacidad de camuflaje. El discurso moderno pretende asumir todas las respuestas y abarcar todas las dimensiones humanas (incluso definiendo lo que es y no es humano). La manera cómo fue presentada la filosofía en nuestro sistema educativo es una muestra de ello. Soy de las últimas generaciones de bachilleres que vivió la inapreciable posibilidad de tener la opción entre estudiar el diversificado en ciencias o en humanidades. «Estudiarás ciencias, porque humanidades es para flojos» -dijo mi mamá-. Y así fue
.

El dato lo tengo un poco perdido, pero fue entre 1998 y 2000 que desapareció la opción de estudiar el bachillerato en humanidades. Así que si bien ya estaba tomado el discurso por profesores que se creen descendientes de Aristóteles (más aún se creen semidioses), pues al desaparecer la opción y dejar solo la posibilidad del “hacer” sin reflexión, vamos a las escuelas técnicas para que seamos “mano de obra calificada”.

El asunto es que antes se asomaba la mínima posibilidad de que pudiéramos al menos cuestionarnos y encontrábamos entre los profesores uno que otro a contracorriente que nos despertara. Tenemos casi 20 años (los de la revolución además), en los que han hecho una revision al Sistema Educativo, que se basa en la propuesta Rodrigueana, y se ha consultado a expertos (McLaren anduvo asesorando por aquí), pero también se ha consultado al pueblo (sabio y paciente), pero por ningún lado se ha podido visualizar la mínima intención de darle cabida al pensamiento reflexivo de manera explícita.

No digo volver al asunto del diversificado en humanidades y en ciencias (seguiríamos en la trampa). Pero si potenciar la sabiduría y el pensamiento crítico.

Una reflexión y una crítica que comparto: sin pensamiento crítico no hay revolución, pero no hay muchas señales de que se impulse el pensamiento crítico en nuestras escuelas y universidades, lo que no se corresponde con el planteamiento hecho por las y los líderes revolucionarios del mundo, incluyendo al Comandante Chávez, de que sólo una revolución cultural hace irreversible la revolución política.

Otro aspecto, es que resalta una característica determinante en la consolidación de la hegemonía del eurocentrismo, que es su capacidad de “camuflaje”, se disfraza inclusive de “antierucentrismo”, como demuestra Samir Amin, En su libro “El eurocentrismo: crítica de una ideología”, disponible gratis en Internet.

Dejo abierta la posibilidad de mostrar aquí otros daños directos o colaterales al eurocentrismo. Sólo así estaremos seguros de que no wasapeamos en la mar.

Discurso de cierre de la Contra Escuela de Filosofía

El Consejo Directivo de la Contra Escuela de Filosofía wasapera, invitó al Dr. Juvenal Urbino, conocedor de nebulosas estrategias de sobrevivencia, de nostalgias, amarguras, alegrías y traiciones de media noche, de curas de mal de amores, fiebres, pestes y cuarentenas venéreas en estas tierras y aguas del trópico capricorniano, a que pronunciara las palabras de cierre de esta primera etapa de una trayectoria que comenzó como un enconchamiento voluntario y pasajero y ha terminado en una nueva normalidad de la vida cotidiana. De esta concha parece que no hay quien nos saque…

“Apreciados y apreciadas participantes, es un honor para este servidor decir las palabras de cierre de una experiencia que ni yo pude haber imaginado en mis largos años de servicio como médico de aguas y fronteras. Yo, que creía que lo había visto y escuchado todo ahora sé que sólo había mirado y escuchado una orilla del río, pero nunca es tarde para voltear a la otra, que no es voltear la torta.

Reconozco el esfuerzo que han hecho las y los voceros de esta Contra Escuela para mantenerse alejados de los cánones eurocéntricos del pensamiento filosófico, sus formatos y sus contextos, al reivindicar el lugar de enunciación como punto de partida y tránsito sin destino preciso de la reflexión filosófica, con la clara y firme intención de producir una “inflexión” en el plexo de quienes tienen la tarea de promover el pensamiento crítico con disposición decolonial y, como conocedor de la medicina, acompaño, decididamente, la propuesta de que la descolonización no es sólo un asunto teórico sino psicobiológicamente práctico: Mens sana in corpore sano, dijo el otro Sabio Juvenal.

Me han solicitado que haga un resumen de las “contra clases”, lo que me parece un exabrupto, porque ni yo pude seguirlas en su totalidad, además sería como si tuviese que volver a estudiar medicina para comprobar que he estudiado medicina. Así que, con la venia de las desautoridades diseccionaré lo que creo que vale la pena y me tomaré la libertad de anunciar algunos temas que deberían tratarse en la nueva etapa de un proceso de cuarentena que, por los vientos que soplan, hará que la lluvia en Macondo que duró cuatro años, once meses y dos días, sea un fugaz chaparrón.

Se dijo con insistencia de Sol tropical, que al estudiar filosofía debe comenzarse por el proceso de invasión, conquista y colonización imperialista español, en los albores del siglo XVI, que produjo el genocidio y despojo de estos pueblos en  desgracia y abrió las fauces de un monstruo cruel, sanguinario e insaciable que conocemos como “colonialismo”, so pena de hacer como el Avestruz y metamos la cabeza debajo del ala y no en un hueco como ha hecho creer los pensadores eurocéntricos que tienen un campo de golf en la cabeza.

También se explicó que el capitalismo es un sistema que simplifica todo y así como redujo la compleja administración comercial a los extremos “debe” y “haber”, polarizó la humanidad en dos extremos: unos pocos con muchas riquezas y otros muchos con muchas pobrezas y produce un efluvio multicolor que llama “clases medias” que sobrevive en las «universidades» del que salen los mercenarios que dan la vida por un horizonte inalcanzable para ellos y, desde esa angustia existencial, hagan “filosofía” y hablen del “ser humano” en nombre de media docena de hombres. Este es el truco de la tan cacareada “universalidad”, que ahora quieren sustituir por “pluriversalidad” o “pluriverso”… pero ya me hacen señas desde el podio y continuaremos mañana si no llueve.

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