LA NUEVA CRUZADA CONTRA FLORENTINO

Por Miguel Ernesto Salazar

El triunfo de Bolsonaro en Brasil tuvo como una de sus bases principales el apoyo de las iglesias evangélicas, entre ellas, los pentecostales de la “Asamblea de Dios”, conocida en los Estados Unidos como “Assemblies of God”, grupo que representa uno de los más grandes en Brasil y el continente. La historia de esta secta en la política es altamente documentada en la región; decisiva participación en la guerra contra la Revolución Sandinista apoyando a la Contra Nicaragüense (frente interno anti-sandinista) en tiempos de Reagan y del Teniente Coronel Oliver North; el apoyo en Chile a la dictadura de Augusto Pinochet; y la colaboración en los 80 y 90 con el ejército salvadoreño en la “pacificación” para “redimir y levantar” al país centroamericano; participación en el Golpe de Estado contra el Gobierno Progresista de Manuel Zelaya en Honduras. Sobre este último caso, un reportaje de William Girard señalaba en un trabajo titulado, “Geopolíticas Del Espíritu. Ontologías Pentecostales”:  “Sin embargo, su mapeo de las fuerzas políticas internacionales y el lugar de Honduras dentro de ellas, basados en la Biblia y en la geopolítica del espíritu, fueron notorias en los sermones, conversaciones, oraciones y prácticas pentecostales que presencié en el Copán antes y después del golpe. Por lo tanto, entender por qué las opiniones políticas de los pentecostales a menudo se alinean con la derecha en Latinoamérica implica tomarse en serio el mundo que habitan y no apresurarse a reducir ese mundo a la mera dinámica del neoliberalismo” y finalmente el ejemplo, de la participación de estas organizaciones religiosas en los Escuadrones de la Muerte en Guatemela bajo el amparo del “trabajo santo”.

Con Bolsonaro se prendieron las alarmas en la participación de este tipo de organizaciones religiosas y su protagonismo en la restauración conservadora que ha transformado la correlación de fuerzas en la región. La influencia en Bolivia de estas organizaciones en el Golpe de Estado y la posterior consolidación del sector ultraconservador en el seno de las Fuerzas Armadas, ha terminado de evidenciar el cuadro de poder que en la década de los 60, 70  y 80 sacudió al continente: Iglesia, Fuerzas Militares, la elite económica conservadora y Gobierno de los Estados Unidos. En este caso los cuadros conservadores de la Iglesia católica han dado paso a los cuadros ultraconservadores de “nuevas” agrupaciones religiosas. 

La “Asamblea de Dios” y el conjunto de iglesias evangélicas conservadoras han cerrado filas alrededor de Donald Trump quien desde el año pasado ha enfrentado duros ataques por otro sector de estas iglesias.  El Reverendo George O. Wood, Presidente de la Comunidad de las Asambleas de Dios, ha ganado un gran protagonismo en la administración del inquilino de la Casa Blanca, en especial al yerno del presidente estadounidense, Jared Kushner, uno de los asesores más influyentes y muy vinculado a la comunidad de inteligencia. Recordemos que el Reverendo George O. Wood, fue del Consejo Asesor Evangélico que tuvo amplia influencia en la campaña presidencial del 2017 y que en esta campaña del 2020 hay que contarla nuevamente como fuerza decisoria en las acciones adelantadas por Trump al final de su gestión.  

En el 2019, la “Asamblea de Dios” declaraba la “Guerra Espiritual” “reconociendo que el seguidor de Cristo está en conflicto con el mundo, con la carne y con el diablo”. ¿Cuáles son las dimensiones e implicaciones de la “Guerra Espiritual”? ¿Esta Venezuela en la mira de estos nuevos cruzados? ¿Forma parte la fallida “Operación Gedeón” de esta Guerra Espiritual? “La tríada — el mundo, la carne y el diablo — como descripción del ámbito en el cual tiene lugar la guerra espiritual, se remonta firmemente a la tradición bíblica”, señala el documento adoptado durante la gestión del Wood, “Ángeles y Demonios” en disputa. El camino de la luz y el camino de la oscuridad, una especie de “zona gris”, entre la paz y la guerra. Podrá este pasaje del documento que recoge esta declaración de “Guerra Espiritual”, titulado, “LA GUERRA ESPIRITUAL Y EL CREYENTE”, darnos alguna idea de las implicaciones de esta sobre el cerco impuesto a Venezuela para la aniquilación del Proyecto Bolivariano: “Los seguidores de Cristo deben recordar que «nuestra lucha no es contra seres humanos, sino contra poderes, contra autoridades, contra potestades que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales» (Efesios 6:12).

¿Cómo explicar el origen de la Operación Gedeón sin no hacer referencia su concepto teológico”? ¿Si colocáramos  un conjunto de nombres en un saco que resultado “divino”  obtendríamos; Ted Cruz, Marco Rubio, George Wood, Trump, Mike Pence, Pompeo, Cristopher Figuera, Simonovis, Juan Guaidó, Iván Duque, Jair Bolsonaro y Jordan Goudrou?

En Venezuela, desde comienzos del siglo XXI, el Consejo General de la Asamblea de Dios ha tomado cuerpo llegando inclusive a irrumpir en amplios sectores de la sociedad venezolana. La operación contra las células terroristas de Voluntad Popular y la operación contra la célula terrorista encabezada por Oscar Pérez, también llevaron como nombre, el nombre bíblico y hebreo de Gedeón. Un dato curioso, nuevamente el nombre Cristopher Figuera parece estar atado al bautizo de estas operaciones y a la última que tenía como objetivo contrapuesto al Gobierno Bolivariano. «Dios y Jesucristo nos dio ya la victoria, operación Génesis, una operación táctica impecable donde seguimos recuperado las armas del pueblo y para el pueblo», eran las líneas de un texto leído por Oscar Pérez en su “Cruzada” contra los infieles, “Somos Guerreros de Dios”, sentenciaba retando al Gobierno Bolivariano y toda su estructura de poder político-militar en aquel mensaje del 2017. De la “operación Génesis” a la “Operación Gedeón”. Estas sectas además han tratado de penetrar a lo interno del sector militar, uno de la “Operación Gedeón”,  Raúl Isaías Baduel, quien fungiría como Presidente de una Junta de Gobierno de concretarse el Golpe de Estado, es un ejemplo de la captación de estas sectas de efectivos militares que terminan con un mezclote teológico en el pensamiento llevándolos al final al coqueteo con posiciones reaccionarias. ¿Son estas organizaciones religiosas instrumentos de captación dentro de la Fuerza Armada por parte de la CIA en Venezuela?

La “Guerra Espiritual” viene cargado de un alto contenido simbólico, recientemente demostrado en el Contrato firmado por Juan Guiadó, JJ Rondon, Jordan Goudrou, para la intervención en Venezuela y en la cual figura no solo el ataque a elementos simbólicos del poder como Miraflores sino que versa una gran parte en su ataque directo a la estructura que sustenta el Chavismo, el pueblo que tomado como suyo el pensamiento de Hugo Chávez. Cuestión esta no novedosa en la oposición venezolana que decidió dejar la vía electoral como mecanismo para resolver la pugna por el poder. Una muestra, lo que alguna vez escribiera la coordinadora de Vente en Colombia, Gisela Matamotoros: “Los venezolanos tenemos el deber de destruir cada imagen, estatua libro, edificio que haga culto al Tirano Chávez”. O este otro ejemplo que corresponde a un dirigente ultraconservador, Saverio Vivas, quien refirió en alguna oportunidad: “Una persona con camisa o gorra del PSUV no debería andar por las calles bajo la mira tolerante de los que se muere de hambre y miseria por culpa del régimen que ellos promocionan. ¡Hay que exigir que nadie use esos símbolos de destrucción!”.

Y en el medio de esta nueva cruzada de quienes en nombre de dios llaman a la guerra y a la conquista de pueblos “infieles” que se oponen a la imposición de un nuevo evangelio caracterizado por el desprecio a la humanidad, dan nuevamente muestra de lo que el de apie está dispuesto a defender, no es solo es un puñado de territorio sino su historia infinita bravía que llevo en otro tiempo a la expulsión del colono español.  Habrá que recordarle a quienes dirigen la “Asamblea de Dios”, que en esta parte del continente la voz de Florentino retumbar sobre las sabanas, las costas y las montañas de la extensa geografía venezolana:

Me lo chupo gajo a gajo. / Usté que se alza el copete / y yo que se lo rebajo. / No se asusten compañeros, /déjenlo que yo lo atajo, /déjenlo que pare suertes, /yo sabré si le barajo; /déjenlo que suelte el bongo /pá’que le coja agua abajo; /antes que Dios amanezca /se lo lleva quien lo trajo; /alante el caballo fino, /atrás el burro marrajo. /¡Quién ha visto dorodoro /cantando con arrendajo! /Si me cambió el consonante /yo se lo puedo cambiar”.

@salazarerespia

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