Geopolitica la Pandemia (Parte II): Las Opciones para la “Granada” del Señor Trump

Por Omar Hassaan

A – La China

¿Cuáles son las opciones para el Señor Trump? Obviamente, el primero objetivo en la lista es la China. Oficialmente, se debe acabar con la China por inventar el “Chinese bug” en sus laboratorios de guerra, con la finalidad de destruir a “America”. A pesar de estos alegatos constantes que ahora escuchamos diariamente desde Estados Unidos, en realidad, muchos gringos quieren acabar con la China por atreverse a imponerse como rival y competidor del país norteamericano.

No obstante, existe un grave problema con la “guerra contra la China” del Señor Trump. Desde el inicio de la guerra comercial contra el país asiático entre los años 2017-2018, el Señor Trump ha tratado de acorralar a los aliados tradicionales de su país para que se sumen a una lucha amplia contra la China. Hasta ahora, pocos países han demostrado una dedicación real a esta nueva “cruzada” de los gringos.

Recientemente, el Reino Unido anunció su decisión de permitir que la compañía china de telecomunicaciones Huawei construya parte de su red inalámbrica 5G, una inversión que los funcionarios estadounidenses alegan que representa una “amenaza” para la seguridad británica. No obstante, no lograron que Gran Bretaña abandone a Huawei.

Durante una Conferencia Anual de Seguridad en Munich, el Secretario de Defensa de los Estados Unidos, Mark Esper, dijo que cuando se trata de China, «estamos pidiendo a nuestros amigos que elijan» – de la misma manera que el Señor Bush hijo le decretó al mundo: “o estas con nosotros o están con los terroristas”. Pero los observadores en la conferencia señalaron que las advertencias de Washington sobre la China cayeron en «oídos sordos» y que Estados Unidos y Europa estaban «hablando un idioma completamente diferente» con respecto a la creciente potencia asiática.

Estos desacuerdos recientes han puesto de manifiesto una realidad inconveniente en el centro de la creciente competencia entre Estados Unidos y China: ninguna política estadounidense hacia China tendrá éxito sin la cooperación de sus aliados tradicionales y socios, y lograr que esos países se unan requiere de una delicadeza y pensamiento estratégico que incluya beneficios mutuos, todos elementos que brillan por su ausencia en el “arsenal político” del Señor Trump.

El mandatario supremacista de Estados Unidos ha instigado una guerra comercial unilateral contra la China que ha perjudicado efectivamente a sus propios aliados. Luego de iniciar la guerra de manera unilateral, el Señor Trump ahora pretende que esta guerra pase a ser una de carácter multilateral. Para hacer las cosas aún peor, muchos de los aliados tradicionales de Estados Unidos también se encontraron como objetivos de los aranceles del Señor Trump. Los aliados tradicionales de Estados Unidos no solo han mostrado cero interés en seguir las políticas comerciales imprudentes del Señor Trump en contra de la China, sino que también experimentaron daños colaterales por el enfrentamiento entre las dos economías más grandes del mundo, con grandes interrupciones en las cadenas de suministro y muchos líderes y diplomáticos atrapados en el fuego cruzado de la guerra fría sino-estadounidense.

Algunos aliados tradicionales de Estado Unidos como Italia participan actualmente en la Iniciativa de la Carretera de la Seda de la China, a pesar de las presiones constantes de Estados Unidos contra esta. La Vía de la Seda o la Carretera de la Seda es el esfuerzo multimillonario del país asiático para financiar proyectos masivos de infraestructura en varias regiones del mundo. Esta iniciativa recibe apoyo de tantos países, pero Estados Unidos no ofrece alternativas, solo críticas que suelen ser poco constructivas (y creíbles).

Durante sus peores días de pandemia, Italia recibió muchos más insumos médicos de la China que de cualquier otro país, y eso incluye, tristemente, la propia Unión Europea. Eso es un ejemplo de las relaciones actuales entre Estados Unidos y sus tradicionales aliados, y existen muchos más como este. Mientras tanto, a medida que los aliados se den cuenta de que el Señor Trump golpea a enemigos y aliados por igual, los gringos seguirán perdiendo credibilidad entre ambos grupos.

Cuando se trata de “trabajar juntos” para enfrentar las posturas asertivas de la China en el Mar del Sur de China, algunos de los aliados más cercanos de Estados Unidos han estado cambiando sus posturas. Después de varios años de enfrentamiento con la China sobre la territorialidad del señalado mar, Las Filipinas, un aliado tradicional de los gringos y que reclama partes del señalado espacio marítimo, ahora ha solicitado la suspensión del Acuerdo de Fuerzas de Visita que permite a Estados Unidos mantener fuerzas en es país asiático, desde el año 1999.

El presidente Rodrigo Duterte, el líder errático de Las Filipinas, ha utilizado las críticas estadounidenses como una excusa para poner fin al acuerdo, lo que podría imposibilitar la rotación de las tropas estadounidenses a través de Filipinas y asociarse efectivamente con la nación archipiélago en temas de seguridad marítima. En pocas palabras, ya las Filipinas no le ofrecen a Estados Unidos un espacio para proyectar su poderío militar en aguas asiáticas.

Otro tema de gran interés es el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB, por sus siglas en inglés), creado por la China en el 2014. Los gringos estaban justificadamente preocupados por esa iniciativa. De manera bastante hipócrita, anunciaron que sus preocupaciones sobre el Banco se enfocaban en que Beijing estaría financiando proyectos que socavarían los estándares laborales, ambientales y de transparencia en los países receptores de los préstamos del banco chino. ¿Desde cuando le importa a Estados Unidos los estándares ambientales y de transparencia? ¿Y los estándares laborales? ¿Serán los estándares laborales que aplican empresas multinacionales como “Wallmart”, en el propio territorio estadounidense? En realidad, el miedo de los gringos no tiene que ver con estándares ambientales y laborales, sino por su hegemonía global en el mundo financiero, a través del Banco Mundial y otras instancias globales.

Tristemente para Washington, la iniciativa empezó a dar justo los resultados que Beijing deseaba. Muchos países asiáticos y africanos necesitaban urgentemente este tipo de inversiones para construir infraestructura, y Estados Unidos y sus aliados no les ofrecen alternativas al AIIB. En pocas palabras, los gringos pretenden que los países africanos y asiáticos rechacen el apoyo chino, a cambio de absolutamente nada. Naturalmente, se fue beneficiándose la China a lo largo de los años. Incluso, numerosos aliados de los gringos como Australia, Canadá, Corea del Sur y el Reino Unido, se unieron al banco. Si deseamos buscar señales del declive estadounidense en el ámbito internacional, estos hechos definitivamente serían los más obvios y manifiestos.

¿Qué tiene que ver todo esto con la relección del Señor Trump? Pues bastante. El inquilino actual de la Casa Blanca pretende tomar acciones legales contra la China por “ocultar” las realidades del virus Sars-coV-2, y quizás incluso acusar el país asiático de haber “creado” el mismo en sus laboratorios. Para este esfuerzo monumental, se requiere de una colaboración bastante extensa y multifacética, por parte de países que tienen muy claro que los ataques contra la China poseen dos motivaciones verdaderas (no las anunciadas): odio hacia el rival económico que se atrevió a desafiar a Estados Unidos, y una necesidad de obtener la relección, por parte del inquilino actual de la Casa Blanca. Ninguna de estas dos motivaciones son lo suficientemente poderosas como para que el mundo o incluso los aliados tradicionales de Estados Unidos se dediquen a destruir el segundo (y en varios casos, el primer) socio comercial mas importante que ellos tienen.

Si concretar un esfuerzo realmente multilateral para aislar a Venezuela e Irán han fracasado, ¿Qué éxito se puede esperar con un gigante como la China? Quienes se prestaron para el tema de Venezuela, o son países latinoamericanos con gobiernos de derecha que le temen al legado del Comandante Chávez, o son países europeos que le conceden a Estados Unidos su “zona exclusiva de influencia”, sin importar mucho qué sucede en realidad en Venezuela. En el caso de Irán, peor aún, pocos son los países que se han sumado de manera activa y real a “castigar” al país persa, y más aun después que el Señor Trump destruyó el acuerdo nuclear que su propio país había inventado durante la administración anterior.

En pocas palabras, más allá de realizar declaraciones bombásticas y estrambóticas, y anunciar medidas internas que a largo plazo perjudicarán más a los gringos que a los chinos, de ahora y hasta Noviembre no hay mucho que el Señor Trump puede realizar contra la China. Para efectos mediáticos podrá realizar unos cuantos ataques, pero para conseguir una “victoria contundente” en política exterior antes de Noviembre, la China no ofrece muchas opciones para el Señor Trump.

B – Corea del Norte

Entonces, ¿Quiénes quedan? Pues tenemos a Corea del Norte. Los medios occidentales acaban de sepultar al líder norcoreano, para luego ver el mismo resucitando milagrosamente antes los medios locales, sin problema alguno. ¿Le ofrecerá el líder norcoreano un acuerdo atractivo al Señor Trump antes de Noviembre? ¿Para qué haría eso? ¿Pudiera Estados Unidos iniciar una guerra con ese país con capacidad nuclear y misiles balísticos que poseen alcance estratégico hasta las costas estadounidenses del Pacífico? Ni siquiera el Señor Trump es tan absurdamente loco para pretender eso. Corea del Norte es intocable, no solamente porque posee la capacidad nuclear que los gringos tanto le temen, sino porque el país asiático se encuentra cómodamente entre la Rusia y la China, dos países que nunca aceptarán que se juegue con sus respectivas zonas estratégicas. Entonces, ni acuerdos, ni invasiones, pues el líder norcoreano no desea ofrecerle nada a Estados Unidos, después de estos cuatro años de antagonismos y guerras de declaraciones. 

C – Irán

¿Irán? Pues ya se trató, incluso se ha tratado desde que llegó el Señor Trump a la Casa Blanca. Los gringos asesinaron al General Soleimani en enero de este año – mientras la China estaba ocupada, en frente de todo el mundo, luchando contra el COVID-19 – y la aventura terminó con Irán obteniendo su venganza. Todos creen que la venganza de la República Islámica fue lanzar unos cuantos cohetes sobre una base militar gringa en el Irak, matando absolutamente a nadie. En realidad, la venganza se dio en Afganistán, a través de los aliados de Irán, los Talibán. El 27 de enero de 2020, los Talibán tumbaron un avión militar gringo en la zona de Ghazni, en Afganistán. Abordo se encontraba el jefe de la CIA para Irán y arquitecto del asesinato de Soleimani, el Señor Micheal D´Andrea. Todos los pasajeros y tripulantes del avión de las fuerzas aéreas estadounidenses perecieron en el ataque del Talibán, incluyendo el Señor D´Andrea. Adicionalmente, el congreso estadounidense pasó una ley que obliga al Presidente estadounidense a solicitar permiso antes de iniciar una guerra contra Irán. Ya ese camino esta un poco cerrado.

En realidad, Irán es bastante problemático. Con unos cuantos drones operados por los Houtheis del Yemen, Irán le envió un mensaje bien claro a la monarquía saudita y los propios gringos, volando una gran parte de ARAMCO. Ahora bien, eso todo se repara. Pero en condiciones de guerra abierta, Irán posee suficiente capacidad bélica para arruinar una gran parte del mercado energético mundial, y no solamente con cerrar Bab el Mandab, sino destruyendo las instalaciones de petróleo en Arabia Saudita, los Emiratos y Bahréin, incluso hasta el Kuwait, si así lo desea. El infierno que Irán desataría si se ve acorralada, quizás haría que el mal llamado “Estado Islámico” se vea como un niñito tremendo, en comparación. El Señor Trump quizás no entiende estas realidades, pero los del Pentágono lo tienen bien claro: la Irán del 2020 no es, y nunca será, el Irak del 2003.

D – Siria

¿Siria? Ya se trató, desde los tiempos del ganador del premio Nobel de la paz – el Señor Obama – y fracasó. Ya eso es territorio protegido por los rusos. Poco se podrá lograr allá, tanto así que los Emiratos Árabes, uno de los países que más apoyó (con dinero) a los grupos armados y mercenarios en Siria, ya retomó relaciones diplomáticas con el gobierno en Damasco. Otra puerta cerrada para el Señor Trump.

E – Opciones Latinoamericanas

Queda solamente América Latina, el supuesto “patio trasero” de los gringos. ¿Cuáles son los “usual suspects” (sospechosos usuales)? Pues tenemos a Cuba, Nicaragua y Venezuela. Teníamos anteriormente a Bolivia, pero allá ya se dio un exitoso golpe de Estado que no se ha consolidado aún (con una futura victoria electoral de la derecha) a raíz del COVID-19, y la decisión de la Señora golpista (la actual “Presidenta”) de lanzarse como candidata, cuando eso no fue lo acordado antes del golpe de Estado, por parte de sus autores. ¡Que desastre!

Cuba es un bastión que tendrán que exterminar más de la mitad de su población para poder someterla y dominarla, y en todos los casos, ninguno de los aliados gringos se ha sumado a esta posible iniciativa, ni siquiera regímenes como el de Colombia. Efectivamente, los “anti-castristas” en Miami y el resto de Estados Unidos poseen un arreglo corporativo que no les conviene ni paz con el “régimen” en la Habana, ni tampoco el fin de este. Así pueden seguir cobrando y viviendo de ser “anti-castristas en USA”. Nicaragua, pues más o menos lo mismo. Queda, obviamente, la República Bolivariana de Venezuela, la que engendró el legado problemático para todas las derechas del continente: la Revolución Bolivariana.

F – ¿Por qué Venezuela?

Ahora bien, ¿por qué Venezuela? En primer lugar, se ha aplicado contra Venezuela más o menos la misma estrategia que fue aplicada contra Irak, desde el año 1990 y hasta el 2003. Años de sanciones y una destrucción paulatina de la capacidad nacional venezolana para regenerar su industria petrolera, junto a un ataque sistemático ya de varios años contra la moneda nacional, deben haber ya preparado el terreno para una “cómoda” invasión gringa, como las “heroicas” invasiones gringas a Panamá y Granada. La nefasta agresividad del heredero del uribismo en Bogotá y el neo-fascismo luso en Brasilia han ayudado en los esfuerzos para sofocar el pueblo venezolano, abonando el terreno para la llegada de los “salvadores” marines gringos.   

Los aliados (vasallos) de los gringos en la región – particularmente de persuasión conservadora y ejecutores de políticas neoliberales – están sumados a un proyecto de deslegitimación y destrucción del Gobierno Bolivariano, y sin muchas preocupaciones por las condiciones de vida de los venezolanos. Eso si, de lo que podemos percibir recientemente, quizás no están muy interesados en una invasión abierta, ya que eso no los ayudaría con sus propios problemas y procesos electorales. Quizás por eso es que desde la segunda mitad del 2019, ya no escuchamos mucho del nefasto “Grupo de Lima”, y la gran parte del proyecto de destrucción de Venezuela ahora lo llevan los gobiernos “democráticos” y “pro-derechos humanos” en Bogotá y Washington.

Pero lamentablemente para Bogotá y Washington, y a pesar de todos sus “buenos” esfuerzos, el Gobierno Bolivariano no ha colapsado, y el títere de la Asamblea Nacional se ha desgastado severamente, a pesar del “World Tour” que se dio a inicios del 2020, y la recepción que le otorgaron los gringos en el Congreso y la Casa Blanca. No obstante, Venezuela sigue siendo la mejor opción para que el Señor Trump pueda lograr su “victoria” en política exterior, y así, quizás pudiera salvar su presidencia.

El objetivo o el “target” es bastante atractivo para los gringos, por varias razones. Al encontrarse en el hemisferio americano, pocos pueden “quejarse” de “violaciones” de sus zonas estratégicas, ya que el continente americano es supuestamente “zona” gringa. No es como Corea del Norte o Irán, que quedan fuera de su “esfera de influencia tradicional”. Igualmente todos los cuentos inventados sobre Venezuela han permitido extender la farsa de “salvar el pueblo de la dictadura” y todo el resto del discurso. De acuerdo con las percepciones gringas, nadie sacrificaría de sus esfuerzos para “salvar” a Venezuela, como efectivamente lo hizo Rusia en Siria, junto a Irán.

Pero la razón principal que tiene los gringos para agredir a Venezuela es que el país suramericano, de acuerdo con la misma visión señalada en el párrafo anterior, será un objetivo «digerible y del tamaño de un bocado». También debemos agregar que es la cuna de un movimiento sociopolítico y sociocultural regional que inició con el Siglo XXI, y que aún tiene “acorraladas” a las fuerzas conservadoras en América Latina, retrocediendo y en ciertos casos hasta anulando (Argentina) el proceso de restauración conservadora en la región.

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