Con los nazis ni se juega ni se duda (2)

La imagen corresponde a la revista “Ejército-Marina-Aviación”, esta se vendía a un peso y se editaban 10.000 ejemplares mensuales distribuidos en todas las instalaciones militares chilenas.

Por Gregorio Pérez Almeida

“Gracias a las características del clima chileno, la raza negra no se ha desarrollado”. Augusto Pincochet. En su libro: Síntesis Geográfica de Chile. 1995

Allende sobre el nido de las serpientes

El problema del nazismo en Chile no se reduce a la figura de Walter Rauff, más bien la presencia de este criminal nazi es la punta de un iceberg muy profundo que describe Víctor Farías en su investigación con detalles muy crudos, en los que sobresale el carácter profundamente racista del nazismo chileno que llevó médicos a «presenciar» y justificar los experimentos con seres humanos de los “científicos alemanes».

En la revista “Ejército-Marina-Aviación”, de la que el joven militar Augusto Pinochet era subscriptor y asiduo lector, apareció un artículo de su director, el general W. Faupel, titulado “La guerra química”, en el que alababa la utilización del gas como el arma de combate “más humano”, utilizado en la “Primera Guerra Mundial”: “Con el gas se puede eliminar rápidamente todo un ejército. Fue así como en una ocasión murieron 21.000 rusos en sólo veinte minutos. Contra todo lo que diga la propaganda en su contra, el gas es el arma más humana que poseemos. El gas no mutila el cuerpo y muy rara vez ocasiona dolores especialmente fuertes. Por eso se dice, con razón, que el mejor gas venenoso es aquel que cumple su cometido sin producir dolor”. En Alemania, Heidegger habría leído este artículo con más imperturbabilidad que Pinochet, porque a quienes mataba el gas no eran seres humanos protegidos por el Ser.

Otra investigadora, Rossana Cassigoli, sostiene que la presencia nazi en Chile tiene, por lo menos, tres vertientes:

“Primero, la notable influencia alemana en las instituciones y vida pública de Chile desde el siglo XIX. Segundo, el fenómeno concreto del nazismo criollo en las décadas los treinta y los cuarenta del siglo XX. Tercero, las prácticas de exterminio cometidas por los aparatos de la dictadura, entre 1973 y 1988”. Y se pregunta acerca de “las bases sobre las cuales estos tres acontecimientos se entrelazan, teniendo como culminación trágica los crímenes de Colonia Dignidad durante la dictadura”.

  No sé si ya ustedes se lo preguntarán, pero ¿No será esta la raíz de la actitud de los carabineros que disparaban perdigones a la cara de las y los manifestantes para dejarlos ciegos? No es desquiciada la pregunta si tenemos en cuenta los viejos y estrechos vínculos del nazismo alemán con tres de las instituciones chilenas más importantes: la médica, la militar y la educativa.

Walter Rauff, estuvo activo en la “Colonia Dignidad”, donde se presume que elaboraban “recetas biológicas”, operó como asesor de la DINA y luego de la Central Nacional de Información, fue uno de los perversos que torturaron prisioneros políticos en Punta Arenas y en el Estadio Nacional, confeccionó y supervisó el campo de concentración “Río Chico” en la isla Dawson, tal como testimonia Miguel Litín en su desgarradora película “Dawson: isla 10”. Y nada nos impide suponer que estuviera involucrado, junto a otros nazis trasladados por Estados Unidos hacia América Latina, en la Operación Cóndor.

Rauff es la punta del iceberg del nazismo alemán en Chile, ¿Desaparece el iceberg cuando se hunde su punta? En 1963 la mayoría de los jueces de la Corte Suprema de Justicia chilena votó el rechazo a la solicitud de extradición formulada por el Fiscal Federal de Osnabruck (República Federal de Alemania): ¿Era una mayoría de jueces pro-nazi o eran empedernidos constitucionalistas? ¿Quiénes asesoraban a Allende en 1972 cuando denegó la petición de extradición de Rauff? ¿Dónde están los oficiales que acompañaron el féretro de Rauff durante sus funerales como “Ministro de Estado”, encabezados por Pinochet, en 1984? ¿Y los cientos de jóvenes que desfilaron en su cortejo fúnebre rapados, vestidos con largos sobretodos negros y en su brazo derecho el brazalete nazi con la cruz gamada? ¿Y los que despidieron a Pinochet con el saludo nazi? Existen investigaciones que indican que Pinochet fue representante del capital financiero de las naciones de la OTAN y que se ocupó del tráfico de cocaína con el que se financiaba las guerras privadas del ejército secreto de dicha organización ¿Murió ese vínculo chileno con el dictador?

Preguntas y angustias, pero certezas de que en Chile ninguno de los presidentes pos-Pinochet ha sido independiente y soberano respecto de los militares… ¿Indefensos sobre el nido de las serpientes? ¿Quién cortará el cable que alimenta la incubadora ahora desde Estados Unidos?

Trelew: “la paciencia vence a la improvisación”.

Así como en 1972, Allende no entregó al nazi Walter Rauff por obedecer a sus principios constitucionalistas, tampoco, en el mismo año, entregó a los combatientes argentinos que dirigieron la frustrada fuga del penal Rawson, por obedecer a sus principios revolucionarios. Dilemas de un líder democrático.

La fuga del penal Rawson, en Trelew, ciudad ubicada en la Patagonia Argentina, el 15 de agosto de 1972, terminó en la tristemente conocida “Masacre de Trelew”, donde fusilaron a 19 prisioneros(as), pero en las escaramuzas de la fuga, 6 dirigentes guerrilleros lograron huir hacia Chile en un avión secuestrado. El gobierno argentino exigía su extradición, pero el 22 de ese mismo mes, el Presidente Salvador Allende decide su traslado a Cuba, porque “el ejército argentino ha traicionado la bandera de su país. Ha fusilado a los presos políticos alojados en la base Almirante Zar de Trelew”.

Los revolucionarios argentinos le pedían a Allende que los regresara a su país y el presidente les respondió: “La paciencia vence a la improvisación”… Seguramente pensó igual en el caso de Walter Rauff, pero el nazismo ancestral chileno ya había preparado con paciencia su derrocamiento y aniquilación…

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