El bolero nietzscheano de Hitler (1)

Si hay un filósofo que ha servido para todo es Friedrich Nietzsche, es tan popular en América Latina y el Caribe como el Grupo Niche. Su estilo de escribir a “martillazos”, con aforismos y argumentos contundentes, ha permitido que lo citen poetas, arquitectos, cocineras, médicos, pintores, políticos, en fin, el tipo es como un cajón de sastre, pero para lo que mejor ha servido es para disfrazar al pensamiento aristocrático y conservador de derecha como un pensamiento crítico de la modernidad capitalista, igual a Marx.

Lo leemos transportados y entusiasmados por la lucidez y crudeza de sus críticas a la “modernidad”  y la cultura hegemónica en la Europa de su tiempo. El tipo que mató al dios cristiano. El que fue, me atrevo a decir, el pionero en la utilización de la “Guerra relámpago” (Blitzkrieg) en filosofía. Pero sus traductores, intérpretes y seguidores nos impiden conocer sus opiniones políticas antidemocráticas y racistas que bien pueden inscribirse entre las precursoras de la supremacía aristocrática blanca alemana, militante del nacional socialismo, léase nazismo.

Entre las y los nietzscheanos (se pronuncia nichianos), se da lo que el filósofo argentino Nicolás González Varela llama “hermenéutica inocente”, que consiste en ocultar, disimular, desconocer y negar el pensamiento político, profundamente conservador y de derecha, de Nietzsche. ¿Por qué lo hacen? …¡Misterios del eurocentrismo!

Conozco nietzscheanos que son capaces de auto-negarse como pensadores marxistas para incluir a Nietzsche entre los “revolucionarios” y lo presentan como un activista espontáneo del “nihilismo intelectual”. El “niño terrible” (enfant terrible) de la filosofía europea, un tipo ni de derecha ni de izquierda que simplemente dice “la verdad del fracaso de la cultura occidental, porque fracasaron los mitos y símbolos que pretendían hacer del hombre un ser al que la cultura puede cambiar”. Un tipo que criticaba sin mirar a quien, sólo por criticar. Un loco, pues…

¡Nietzsche más allá de la derecha y la izquierda!. ¡Cuánta indignación sentiría él mismo por esta mutilación de su pensamiento político! Es realmente un agravio esta manera de descontextualizar a alguien que vivió intensamente el período histórico en el que “un fantasma recorría el mundo” y los obreros estaban movilizados por toda Europa.

Un europeo cultísimo e informado que conoció de viva voz las _Revoluciones liberales de 1848_ en casi toda Europa, que fue testigo de la Comuna de París, en abril de 1871, y de las huelgas obreras como la de los mineros de Loira, en Francia, 1869, que culminó con la “masacre de Ricamiere”, efectuada por el ejército francés y que inspiró le novela “Germinal”, de Émile Zola.

¿Nietzsche indiferente a su entorno político y desinteresado por la candente “cuestión social” de su tiempo, como llamaban los pensadores conservadores a la lucha de clases impulsada por los obreros en Europa? ¿Cómo puede pasar desapercibida la siguiente afirmación de Nietzsche en su primer libro, “El nacimiento de la Tragedia”, publicado en 1871?:

 “No hay nada más terrible que un estamento bárbaro, de esclavos que ha aprendido a considerar su existencia como una injusticia y se apresta a tomarse venganza, no sólo para sí, sino para todas las generaciones venideras”.

Pónganse esas palabras en labios de Hitler y sonará ya no como salsa sino como un bolero. ¿Desconocen los intérpretes de Nietzsche el contexto político en el que se escribió ese libro? ¿No saben quiénes y por qué lo contrataron como profesor de filología en la Universidad aristocrática y ultraconservadora de Basilea? ¿Desconocen el término despectivo de *“Hidra Internacional”* con el que llamaba a la Internacional Socialista que celebró su tercer congreso en Basilea, en septiembre de 1869?

Si Nietzsche no fue ni de izquierda ni de derecha, ni demócrata ni totalitario, como afirman sus idólatras en Venezuela, entonces cómo interpretamos este fragmento qué escribió entre abril y julio de 1885:

“Me repugnan: 1) el socialismo, porque sueña de un modo completamente ingenuo con las estupideces del rebaño de lo <<bueno, verdadero y bello>>; también el anarquismo quiere, solo que de un modo más brutal, el mismo ideal; 2) el parlamentarismo y el periodismo, porque son los medios a través de los cuales el animal de rebaño se convierte en señor.”

¿No es esta “repugnancia” que siente por el socialismo, el anarquismo, el parlamentarismo y la libertad de prensa, un sentimiento abiertamente conservador, clasista y de derecha? Si alguien que no lleve el apellido Nietzsche afirma tales cosas no dudaríamos en calificarlo de derecha y fascista, pero la aureola de neutralidad creada artificialmente alrededor de este pensador, impide mirar sus ideas con la claridad con la que él mismo las expresó.

El pensamiento aristocrático de Nietzsche, está regado en todas sus obras que por estar escritas a “martillazos” no permiten una fácil concatenación de sus ideas, pero hay quienes han hecho ese trabajo y de ellos nos valemos para develar la naturaleza conservadora de este dizque pensador revolucionario.

Vamos por parte. ¿Cómo concibe Nietzsche el poder político? Debe estar en manos de un tipo “superior de hombre” o en un grupo de la “raza de señores” que tienen la voluntad para dirigir y organizar a las masas subalternas sin derechos políticos, porque gobernar:

“…no sólo es la misión de una raza de señores, sino también es crear una raza con una esfera vital propia, que posea un excedente de fuerza para la belleza, la valentía, la cultura, los modales hasta en los más espiritual; una raza afirmativa que tiene el derecho de permitirse cualquier gran lujo”.

Cualquier parecido con la raza aria que acompaño a Hitler en su Partido Nacional Socialista, alias Partido Nazi, ¿Será mera coincidencia…?

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