Hablando de la hegemonía estadounidense (y 3)

Por Gregorio Pérez Almeida

En verdad, las utopías anticapitalistas inspiradas en la Revolución bolchevique, no fueron desplazadas sino encapsuladas por la ideología liberal de los derechos humanos y esto ocurrió con mayor eficacia y contundencia a partir de la presidencia de Jimmy Carter, en 1977, que fue acompañada por la primera ministra del Reino Unido Margaret Thacher y el Papa Juan Pablo II, en el Estado del Vaticano. La cayapa neoliberal a los pueblos del mundo.

Encapsular es convertir los derechos humanos en el elemento legitimador de cualquier proyecto político sea de izquierda o de derecha. Como proceso mundial se inicia en la segunda mitad del siglo 20. Antes, revoluciones como la mexicana y la soviética, ni por asomo pensaron en derechos humanos y las luchas anticolonialistas menos. Ellas reivindicaban el reconocimiento y respeto de la dignidad humana como un asunto de soberanía nacional, justicia social y ejercicio de derechos ciudadanos sobre la base de la igualdad de condiciones materiales para vivir.

La revolución cubana fue acusada por Estados Unidos por ser un gobierno ilegítimo y dictatorial, un satélite de la URSS y porque las vidas y las propiedades de los ciudadanos norteamericanos estaban en inminente peligro, pero la sandinista se fregó, porque ya los gringos, con Jimmy Carter, habían hecho de los derechos humanos la bandera de su política internacional.

Nuestra revolución bolivariana y chavista, ni se diga, somos violadores natos de derechos humanos aunque tengamos la constitución que más derechos reconoce en el mundo y un gobierno con voluntad política para garantizarlos. Esta realidad contradictoria, nos hace preguntar con Boaventura de Sousa Santos:

“La cuestión es si los derechos humanos son eficaces en ayudar a las luchas de los excluidos, los explotados y los discriminados, o si, por el contrario, las hacen más difíciles. En otras palabras: ¿es la hegemonía de la que goza hoy el discurso de los derechos humanos el resultado de una victoria histórica, o más bien de una histórica derrota?

Antes afirmé que los derechos humanos se constituyeron en el diseño global más extendido y eficiente después de la cristiandad y que le sirve de salvavidas a Estados Unidos en este momento de bifurcación. Me explico:

Las hegemonías requieren de apoyos sociales masivos y firmes, tanto en el interior de la nación hegemónica como en las poblaciones de sus socios y subalternos. Al interior de Estados Unidos el factor de cohesión y apoyo popular fue la amenaza que venía del exterior desde 1917: el comunismo soviético propagador de la “la falsa filosofía”, como la llamó el presidente Truman.

Hacia el exterior utilizó sus enormes recursos económicos y tecnológicos para asegurar su presencia apabullante en los países socios y subalternos y neutralizar las influencias comunistas, implementando métodos de represión y exterminio de los(as) activistas y grupos izquierdistas que enmarcó en los programas de “Desarrollo” y cuyos componentes culturales y educativos fueron determinantes en la “americanización del mundo”, irradiada desde su núcleo que es el derecho a la propiedad y las libertades individuales.

Americanizó el mundo y sembró la mentalidad liberal en las poblaciones subalternas, haciendo de cada individuo el poseedor de un poder simbólico innato opuesto al Estado y no importa que sean pobrísimos, pero apenas escuchan una amenaza a la “propiedad privada” gritan ¡Con mi derecho humano a la propiedad no te metas!

De esta manera, cada Estado integrado al sistema interestatal organizado en la ONU, tiene en sus propios territorios a las y los “agentes” de la hegemonía estadounidense que actúan cual zombis en defensa de sus derechos humanos como si fuera su vida.

Pero también me pregunto con los activistas, ¿tienen los derechos humanos potencial emancipador aunque ese sea su origen?. Pensemos en un pueblo que decide girar su defensa hacia los derechos económicos, sociales y culturales, como hicimos nosotros(as) en Venezuela al aprobar la Constitución de 1999, entonces la confrontación pasa al plano de la disputa por la jerarquía de los derechos y, como afirma Hegel el filósofo de la burguesía capitalista europea moderna, “cuando dos derechos se enfrentan, decide la fuerza”.

Es lo que hace Estados Unidos con los gobiernos que privilegian los derechos colectivos sobre los individuales: los acosa y destruye por violar los derechos “fundamentales”… y sigue girando la rueda. Hoy, gira impulsada por la denuncia de que EU está “acabando con el derecho internacional y los derechos humanos”, por lo cual hay que luchar aún más por dichos derechos… correr y correr para estar siempre en el mismo lugar. No sé si me explico…

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