Imperialismo: petróleo y cultura (4)

Un comentario previo: Nos han preguntado por qué analizar el tema del socialismo soviético si estamos en el año del Bicentenario de Carabobo, momento clave en nuestro proceso de independencia y eje de la política cultural y comunicacional del gobierno bolivariano este año 2021. Respondemos con la opinión de una participante: “Esta escuela es un sitio en el que puedo leer y discutir temas distintos a los que saturan los otros chats”.

      Pero no es sólo por este razonamiento, por demás democrátic,o, que abordamos el tema del socialismo soviético, sino porque, como hemos dicho, nos interesa el amplio campo del binomio “imperialismo-colonialismo” desde 1492 hasta nuestros días y ese campo está atravesado por el socialismo durante casi todo el siglo 20 gracias a la Revolución de Octubre, 1917, en Rusia. 

      Sin esa Revolución a nadie se le ocurriría hablar aún hoy de socialismo, no habláramos del socialismo indoamericano, Cuba no fuera socialista ni estuviéramos discutiendo sobre los posibles pensamientos socialistas de Simón Bolívar, porque las ideas de Carlos Marx tomaron vuelo mundial a partir de ese acontecimiento. Nos guste o no, la geocultura del Sistema-Mundo moderno, tiene la idea del socialismo como componente central del eurocentrismo avasallante. Ya tendremos la oportunidad de leer los comentarios que Mirna Sojo nos hizo al respecto.

Continuamos con la serie Imperialismo: petróleo y cultura.

      Kronstad o Cronstad, se escribe como gusten escribirlo, lo que no sabemos si les gustará es el “final” que tuvo esa rebelión de soldados y trabajadores del soviet de la ciudad portuaria ubicada en la isla Kotlin, en el Golfo de Finlandia y a 30 kilómetros de Petrogrado, luego San Petersburgo.

      Ocurrió hace 100 años y a miles de kilómetros de Venezuela, pero tiene un importante valor al momento de elaborar nuestros argumentos sobre el “destino” de la Revolución política, social, cultural y económica que marcó el rumbo del siglo 20 y aún tiene algo que decirnos en el siglo 21. Estamos convencidos de que la historia de Estados Unidos en el siglo 20 y lo que va del 21, está intrínsecamente ligada a la historia de la URSS. Hoy, perspectiva Sistema-Mundo mediante, lo reafirmamos, peeero, con un cambio sustancial: *no eran enemigos mortales, sino pareja en el baile de la modernidad_.

      Kronstad fue una rebelión de revolucionarios a tiempo completo y de lealtad a la Revolución soviética de 1917 probada con fuego y sangre. No lo decimos nosotros, sino el mismo León Trotsky, en  una  sesión  del  Soviet  de  Petrogrado  en  el  verano  de 1917_

“Sí, los cronstadianos son anarquistas. Pero cuando llegue la última batalla por la revolución, entonces esos mismos señores que os incitan al exterminio de los cronstadianos prepararán cuerdas para colgaros al mismo tiempo que a nosotros, y serán los cronstadianos los que se batirán a muerte por nosotros”.

      Trotsky reconoce el talante revolucionario de los “cronstadianos” y deposita en ellos sus últimas esperanzas de redención, pero los tilda de “anarquistas”, previamente y con sesgo discriminador, como quien dice “Son pobres, pero honrados” o “Negros, pero buena gente”, es decir, “moscas con ellos, porque o la hacen a la entrada o la hacen a la salida”. Y, en efecto, para él la pusieron en la salida y cuatro años más tarde los mandó a aplastar sin piedad.

      Uno de los argumentos con los que se ha querido desprestigiar a las y los “románticos e ilusos de Kronstad” es que eran anarquistas, como si fuesen “leprosos” contagiosos. Otros, como Lenin, fueron más ácidos en sus acusaciones:

“Esos Narcisos pequeño-burgueses, esos mencheviques, esos socialistas-revolucionarios y esos sin-partido han sido engañados cientos de veces por la  burguesía  de  negocios  y  han  sido  expulsados  decenas  de  veces  del  poder  en  todas las revoluciones de todos los países. Los hechos lo prueban, los Narcisos van a charlatanear y los guardias blancos van a actuar.

Los  acontecimientos  de  Cronstad  han  mostrado una vez más cuál era el papel de los socialistas-revolucionarios y de los mencheviques: ayudan a la masa pequeño-burguesa  vacilante  a  desviarse  de  los  bolcheviques,  a  realizar  el  “desplazamiento del poder” en provecho de los capitalistas y de los propietarios agrarios.

      Narcisos, pequeños burgueses, engañados, vacilantes, mencheviques (es decir socialistas liberales), charlatanes, tontos útiles, desviacionistas (es decir traidores), en fin, que Lenin, como buen lector de Marx, sabía insultar y descalificar a sus adversarios.

No tienen que disimularlo, le creen a Lenin y no a nosotros, es lo que se llama en teoría comunicacional burguesa: “prestigio de la fuente”… ¡Si lo dice Lenin, es verdad!. ¿Y cómo hacemos, si quienes escriben la historia son los vencedores y a los rebeldes de Kronstad los aplastó el Ejército Rojo dirigido por Trotsky con la aprobación de Lenin?

      ¿Y qué reclamaban los “cronstadianos”? Como la cosa es larga y queremos que se hagan una idea de lo que ocurrió, copiaremos el Manifiesto de los 15 puntos que se conoce también como el Programa de la Rebelión de Kronstad, no sin antes remachar nuestro objetivo que es presentar, en la primera parte, algunos elementos que nos permiten cuestionar el mito de la polarización del mundo moderno entre dos sistemas políticos y económicos opuestos y enfrentados a muerte: capitalismo y socialismo.

Advertimos que se abrocharan los cinturones porque la turbulencia es fuerte…

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