Escuela de Sabidurías (5 y pico)

Por Gregorio Pérez Almeida

Continúa Maribel Del Carmen su relato sobre la concepción y experiencia de la muerte en su pueblo:

(…) El velorio para el pueblo wayuu, es un evento social más importante en donde la familia demuestra sus valores y principios, es lo que denota la cantidad de personas que acompañan en el velorio, desde las atenciones que le brindan a los acompañantes en el dolor del adiós a un ser querido…

Razón por la cual el pueblo se preocupa por criar y atender con amor y gratitud su rebaño, son celosos para sacrificar los animales, ya que la cría de animales representa la abundancia para cuando llegue momentos difíciles o de austeridad…

En nuestra cultura el muerto pasa por dos velorios, una cuando el cuerpo se desprende del alma y espera cierto tiempo para luego realizarle el segundo velorio que le va permitir asumir una segunda vida en Jepirra (la vida después de la muerte) que es cuando se exhuma los restos y son colocados en un sitio definitivo en una Juula (Vasija de barro, elaborado de manera especial para los resto), en ese momento se hace el segundo velorio, se llora como la primera vez, cuando murió, y es la oportunidad de volver a reencontrarnos con ese ser querido por eso lo lloramos, lo sentimos en el alma.

En nuestra creencia como wayuu no podemos dejar tan rápido al difunto, porque puede sentirse abandonado y su espíritu no podrá conseguir el camino que lo conducirá a Jepirra, lo que podría generar una tragedia y es por eso en el cementerio familiar nos demoramos varios días. El alma de nuestros muertos vela por nuestra salud, prosperidad y el bienestar de todos sus descendientes. Esa exhumación se hace por requerimiento del alma de la persona muerta o de algún familiar fallecido que se encuentra en Jepirra.

Cuando muere un wayuu, se fortalece la unión siempre respetando nuestras diferencias, los diferentes clanes se avisan la pérdida de esa persona. Entonces se prepara el viaje, las mujeres se encargan de recoger utensilios de cocina, llevan abundante agua, café, sal y los respectivos chinchorros. En cambio los hombres alistan los animales como caballos, burros para emprender su viaje.  El velorio es realizado en la vivienda de los familiares más cercanos o donde vivía, en donde se espera durante varios días que todos los seres queridos estén completos, para poder llorar su muerto con todos los honores respectivos. Los acompañantes son recibidos por el jefe de la familia, detrás se encuentran sus hermanos, menores sobrinos, cuñados y nietos, una comitiva que agradece la presencia en ese penoso momento.

Enseguida se le asigna un lugar para que acampen con su familia, bien sea en enramada o una simple mata de cují, así es la atención. Luego se le entrega un chivo, ovejo o un tobo de carne de res, con una bolsa con lo que pudieran acompañar la carne, chicha y abundante chirrinchi (licor criollo). Las mujeres buscan la leña y arman el fogón, siempre inician con un café, los hombres matan el chivo y ellas comienzan con la primera comida, en este caso sirven hasta 4 veces durante el día. La carne se prepara de diferentes formas, asado, frita, guiso y en sopa. Un wayuu cuando sale de su casa a un velorio, no sabe cuándo retorna a su hogar, ellos se quedan acompañando a los familiares cercanos hasta que todos se van para sus casas.

El segundo velorio se da el mismo proceso que cuando muere la persona. Pero este momento es cuando se exhuman los restos del muerto, la persona que decida asumir debe tener conocimiento amplio de las exigencias, cumplir varios rituales y después hacer la exhumación. No puede dormir toda la noche para evitar que esa alma que va partir a Jepirra quiera llevarse su alma y por eso pasa la noche despierto después que se hayan exhumado los restos, entonces invitan a todos aquellos hombres y mujeres que tenga la habilidad del Jayechi (el canto), para que le canten toda la noche para que no se duerma, con chistes, cuentos que ayude a mantenerla despierta o despierto. Aquí igual se hace el velorio como si fuera el momento de su muerte.
  
Es un privilegio para un wayuu exhumar los restos de un familiar, ya que él, ella o ellos serán tus protectores mientras vivas, serán tus guías, tendrás la oportunidad de que te hablen durante el sueño, de advertir situaciones graves que puedan sucederte, o para decirte cosas buenas importantes para tu bienestar en la comunidad, allí aparece el papel de la abuela o el abuelo que te orientará qué debemos hacer y las respuesta que hay que dar dependiendo de las predicciones que surjan.

Hablar sobre nuestros muertos es transpolarse de manera imaginaria con ellos, comienzas la sensibilidad a flor de piel, porque te dan ganas de llorarlo, de decirle que los AMAS, Y QUE ALGUN DIA NOS REENCONTRAREMOS.

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