Escuela de Sabidurías (4)

Por Gregorio Pérez Almeida

Antes de escuchar la explicación de la _medicina ancestral wayuu_, leeremos la respuesta de Maribel Ypuana a la inquietud que manifestó Fabiola José, en la clase anterior:

“Para responder a la inquietud de Fabiola, quiero comenzar hablando: El pueblo wayuu es tierra de asombro, territorio de lo irreal y lo maravilloso. Contaba mi abuela que nuestro origen se dio de la unión de Mma (Madre tierra) y Juya (Gran espíritu creador, llamado el Sr. De las Lluvias), a partir de  esta conjunción de vida surgieron varias generaciones de seres, que posteriormente dieron origen al ser wayuu. ¿Qué significa eso? Que todo lo que está en nuestro entorno son nuestros hermanos, quienes se hallan representados de diferentes maneras, como Kashi (el  Luna), Kai (la Sol), Joutai (el Viento), entre otros, pertenecen a nuestros antepasados.

Cada ser se traduce dentro del territorio sagrado, donde se estima la vida como la máxima creación, por eso estamos divididos por clanes y cada clan representa desde sus orígenes un animal por ejemplo el clan Jusayuu, el animal que lo representa es wuuyaliwa (el mapurite), según nuestros antepasados somos descendientes de ese animal, es por ello que es incomprensible para la mente humana.

«Qué bueno que haya personas que se interesen en profundizar sobre nuestro origen, así comprenderán la visión del mundo indígena. Espero haber respondido a tu inquietud Que nuestros ancestros siempre los bendiga grandemente, por su apoyo a esta construcción de saberes propios de cada pueblo”.

MEDICINA ANCESTRAL WAYUU. Carlos Silva Wayuu Jinnuu

La medicina tradicional indígena del pueblo wayuu es un programa de salud no registrado o escrito en papel ni en formato digital pero es implementado en las comunidades con diversas especificidades, como: Anaajüliijiipü (huesologos y ortopedia), alatülii (reumatólogos y masajeadores), emeijülii (obstetría), o’uutsü (sanadora espiritual), Epiisiima’a (experto en laboratorio herbolario wayuu), entre otros. Es fundamental para las comunidades wayuu la presencia de un o una epiisiima’a, por su elección espiritual y el don transmitido por sus ascendentes sobre hierbas y plantas medicinales, a través de este sistema de salud con una visión asistencial y personalizada propias de las prácticas ancestrales, se constituye para la comunidad un bienestar ambulatorio.

Es importante resaltar los beneficios comunitarios al contar con un epiisiima’a. Tal vez al pensar en laboratorio lo primero que viene a la mente es una infraestructura, con mostradores equipados con microscopios, tubos de ensayos y formularios; en este específico es menester saber que esta sabia o sabio no cuentan con estos insumos pero si con los conocimientos espirituales, el don que posee, es de conocer todas las hierbas y plantas medicinales, sus nombres, la dosificación por casos y patologías, de igual manera siempre está meditando en los resultados, analiza las evoluciones y eficacia.

Los sueños para este especialista son un indicador que advierte situaciones negativas, revelación de nuevas fórmulas y manifestaciones espirituales. Cabe destacar, que en este pueblo las comunidades wayuu hacen un reconocimiento del epiisiima’a, esto es medible de forma estadística y por recomendación de pacientes sanados.

En esta misma vertiente, el ecosistema para esta sabia o sabio es una ecología de saberes milenarios, se identifica con los ambientes naturales donde hay un verdadero equilibrio biótico, allí puede conseguir los aportes de la medicina herbolaria necesaria para sus asistidos; plantas como aipia (cují), sus vainitas sirven para limpiar el estómago, desparasitar y como vitamina, el eechua (tuatúa), se utiliza para quitar resfriado, curar bacterias de la piel, sanar herpes bucales; Waasima (guácimo), con sus semillas se relaja la persona y puede dormir tranquila, con su corteza se hacen tomas para regular las hemorragias; jeyutsii (rabo de alacrán), útil para sanar escabiosis, rubiola o sarampión, kookooche’erü (árbol de ratón), útil para quitar manchas y salpuchidos de la piel.

En cuanto a hierbas algunas de las más utilizadas son: Juuralayawa (raíz de pringamosa) se hacen tomas para limpieza de la próstata y la uretra, parulua (buchito) se elabora las tomas para limpiar los riñones, mütsiichü’ü (hirba con raíces negras) se hacen pócimas para la limpieza del intestino y la piel, Jurula’a (bejuco enredadera) es útil para cicatrizar heridas externas. Los epiisiima’a son los expertos en estos menesteres, aunque la mayoría de las ancianas y ancianos tienen conocimiento sobre algunas de estas medicinas originarias, pero sin la pretensión de desplazar al especialista en laboratorio herbolario wayuu.

En la Alta Guajira, territorio ancestral, se maneja una cartografía imaginaria real para la ubicación de las hierbas y plantas medicinales, el epiisiima’a tiene que recorrer varios kilómetros para conseguir sus insumos medicinales, otra de las modalidades para adquirirla es solicitarla al familiar del asistido o encargarla con algún conocido del especialista. La territorialización y ubicación es de suma importancia para la medicación, uno de los territorios más ricos en hierbas y plantas medicinales es si’apana (Lugar de hojas y flores), le sigue walitpanapa (encuentro de zorros), y makuira (Lugar de las cocuizas), este sitio es más de espiritualidad y de misterios.

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