El futuro de la guerra en los Estados Unidos de Biden – comentarios

Por Ángel C. Colmenares E.

Leyendo el artículo que ahora comentamos, recordábamos opiniones vertidas por muchos “esperanzados”, particularmente “progresistas”, quienes auguraban grandes cambios en las acostumbradas políticas agresivas, neocoloniales e injerencistas estadounidenses por la victoria electoral que en noviembre de 2008 había obtenido Barack OBAMA.

Poco les duró la euforia, y quizá la primera lección que recibieron los connacionales de OBAMA (cuyo Vicepresidente era BIDEN) fue la crisis de las hipotecas subprime, a raíz de la cual el auxilio estatal/gubernamental favoreció al capital, generador y beneficiario del despojo, demostrando, una vez más, que no se trataba de una lucha de blancos contra negros, de pobres contra ricos ni de buenos contra malos, sino de la siempre negada/ocultada pero omnipresente lucha de clases entre los dos polos antagónicos de la sociedad actual: capital – trabajo.

Hoy se repite la historia, pero ―como criticaba MARX― en forma de farsa:

«`«Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa. Caussidière por Dantón, Luis Blanc por Robespierre, la Montaña de 1848 a 1851 por la Montaña de 1793 a 1795, el sobrino por el tío.»«`  

C. MARX y F. ENGELS, Obras escogidas en tres tomos, Editorial Progreso, Moscú 1981, Tomo I, página 408.

Ahora, a BIDEN le comienzan a ver “posibilidades” de acercamientos (¡una primera fase “diplomática”, claro!), genial estrategia que sin dudas logrará derrotar a la práctica que todos los gobiernos estadounidenses continúan desde la exposición del Destino Manifiesto en 1845, según el cual ellos fueron elegidos por Dios para imponerse «`«… por todo el continente que nos ha sido asignado por la Divina Providencia, para el desarrollo del gran experimento de libertad y autogobierno. Es un derecho como el que tiene un árbol de obtener el aire y la tierra necesarios para el desarrollo pleno de sus capacidades y el crecimiento que tiene como destino.»«`

Echemos un vistazo al historial de varios de los miembros del gabinete de BIDEN:

01. General Lloyd J. AUSTIN III, secretario de Defensa. En sus casi cuarenta y un años de servicios, comandó unidades en Alemania, Panamá, Irak, Afganistán y Estados Unidos. Como jefe del Comando Central de Oriente Medio, desarrolló una intensa campaña para reanimar al Programa de Entrenamiento y Rearme de “rebeldes” en Siria, supuestamente para luchar contra el Estado Islámico (ISIS). Ese Programa había sido anulado porque los efectivos sirios entrenados por EEUU fueron derrotados, en su primer encuentro, por el Frente “Al-Nusra” de al-Qaeda, quedando al descubierto que los “rebeldes” adiestrados por EEUU eran proveedores de equipo bélico y municiones a sus “contendores” de al-Nusra. (Y claro, los hermanos no deben pelear entre sí)

AUSTIN es también ‎‎miembro de la junta directiva‎‎ de Raytheon Technologies, cargo que ocupó inmediatamente después de pasar a retiro. Esa empresa invierte millones de dólares anuales cabildeando para presionar al gobierno estadounidense a que asuma políticas de adquisición de armas que la favorezcan, así que las guerras y operaciones de hostigamiento militar contra cualquier nación significan ganancias para Raytheon. AUSTIN nada inaugura, sin embargo, pues su antecesor en el cargo que ahora ocupa, el militar en situación de retiro Mark ESPER, también fue parte de la nómina ejecutiva de Raytheon con el cargo de Vicepresidente de Relaciones Gubernamentales.

02. Victoria NULAND, subsecretaria para Asuntos Políticos. Es ferviente seguidora de la Guerra Fría y por ello defensora de una permanente expansión de la OTAN desde una perspectiva específicamente antirrusa, por lo que, desde su cargo de Embajadora de EEUU en la OTAN, durante el segundo gobierno de George W. BUSH, pidió “bases permanentes a lo largo de la frontera oriental de la OTAN”, como si la organización militar ejecutora de agresiones militares imperiales fuera un país.

Durante la invasión militar estadounidense a Irak (2003-2005), NULAND fue asesora de política exterior de Dick CHENEY, vicepresidente de EEUU durante la administración de George W. BUSH, y quien sirvió al padre de éste como Secretario de Defensa entre 1989 y 1993.

En 2014, NULAND fue artífice del golpe de Estado contra el primer ministro de Ucrania, Viktor YANUKÓVICH, mediante un acuerdo comercial de la Unión Europea, según el cual Ucrania abriría sus puertas a las importaciones procedentes de la UE, pero sin una apertura recíproca de los mercados de la UE a Ucrania, por lo que fue rechazado por YANUKÓVICH. La plaza Euromaidan de Kíev fue el escenario para el protagonismo de la señora NULAND como directora de la conspiración creada en Washington, y allí fue vista repartiendo botellas de agua y pastelitos hasta que la oposición firmó un acuerdo negociado por los gobiernos de Francia, Alemania y Polonia para formar un gobierno de unidad nacional en Ucrania.

Hubo un desacuerdo de la operadora del Departamento de Estado con sus pares de la Unión Europea, pues el candidato de ella para sustituir a YANUKÓVICHera Artseniy YATSUKENI, pero la UE prefirió a un ex pugilista llamado Vitali KLITSCHKO, por lo que NULAND, en conversación telefónica con su colega golpista, el embajador estadounidense en Ucrania, Geoffrey PYATT, le invitó a “joder a la Unión Europea” (“Fuck EU!”), conversación que fue filtrada, pero que no significó crítica ni sanción alguna para la digna representante de los “halcones” gringos por la conspiración y el golpe de Estado ni por su florido y “ético” lenguaje diplomático.

Y la investigación que la NSA, o Agencia Nacional de Seguridad, realizó acerca de la filtración, concluyó en que los culpables fueron los rusos, seguramente por andar escuchando cosas que no les incumben.

03. Avril HAINES, principal abogada del presidente OBAMA en el Consejo de Seguridad Nacional de 2010 a 2013. Luego, de 2013 a 2015, fue subdirectora de la CIA. Ella ―dice Newsweek― “sería convocada en medio de la noche para decidir si un ciudadano de cualquier país, incluido el nuestro, debería ser incinerado en un ataque con drones estadounidenses en una tierra lejana en el Gran Oriente Medio”. Siendo subdirectora de la CIA, en 2015, agentes de su nómina hackearon las computadoras del Comité de Inteligencia del Senado para sabotear una investigación sobre la agencia de espionaje y HAINES desautorizó al inspector general de la CIA, al no sancionar a los agentes  que cometieron la falta.

HAINES desempeñó un rol clave encubriendo el programa de torturas utilizado por el gobierno de Estados Unidos en sus cárceles clandestinas de diversos países, programa monitoreado por Gina HASPEL, quien ordenó destruir varias decenas de cintas de vídeo en las cuales había evidencias de las torturas aplicadas por agentes de la CIA y del FBI. HAINES apoyó el nombramiento de HASPEL como directora de la CIA durante el gobierno de TRUMP.

Según el ex denunciante de la CIA, John Kiriakou, HAINES aprobó regularmente los bombardeos con drones que mataron no sólo a presuntos terroristas, sino a familias enteras, incluidos niños, que murieron como “daños colaterales». Esa señora incluyó, en sus criminales Normas y Procedimientos, que si en la zona de operaciones por ellos escogida había un civil en edad de utilidad militar, sería considerado como luchador activo. Fue Avril quien decidió si era legal «incinerar a alguien desde el cielo», dijo KIRIAKOU.

La proliferación de asesinatos con drones bajo OBAMA, desde Yemen hasta Somalia, también violó la ley estadounidense, que otorga al Congreso la única autoridad para aprobar el conflicto militar. Pero el equipo legal de OBAMA, que incluía a HAINES, eludió la ley al insistir en que estas intervenciones militares dependieran de la Autorización para el Uso de la Fuerza Militar (AUMF) de 2001, ley aprobada por el Congreso para atacar a Afganistán a raíz de los ataques del 11 de setiembre. Este capcioso argumento proporcionó combustible para el uso indebido y evasor de control de esa AUMF de 2001 que, según el Servicio de Investigación del Congreso, se ha utilizado para justificar la acción militar estadounidense al menos cuarenta y una veces en diecinueve países.

Creemos suficiente, por ahora, el mostrario de agresiones, abusos y prácticas injerencistas de funcionarios estadounidenses, quienes ―no importa qué partido esté en el gobierno― son aplicadores de políticas estatales que apuntan al mantenimiento del modo de producción capitalista a escala planetaria y defienden la hegemonía imperial de la corporación militar-industrial-financiera-tecnológica-mediática de los Estados Unidos.

Con ellos no hay posibilidad de diálogo pues su estrategia es imponerse, por cualquier medio, sobre nuestro derecho a soberanía territorial, económica y política, y cuando dos derechos iguales concurren por su reconocimiento, el conflicto es dirimido por la fuerza. 

Pero, como al principio anotábamos, existen “esperanzados”, “progresistas” y otras variedades de socialdemócratas (son la crema de la izquierda, pero no lo saben) y reformistas que nunca se trasnochan y duermen profundamente, soñando con mundos de paz (dominio total y sin conflictos para el capital) y con representantes imperialistas “respetuosos” y dialogantes. Cero luchas de clases y paciente espera por nuevos y mejores tiempos que algún espíritu divino traerá para premiar nuestra sumisa autoalienación con “una vida mejor”, dominados pero conformes, explotados pero satisfechos. 

Como decía *MARX* en 1852:

“«`El carácter peculiar de la socialdemocracia consiste en exigir instituciones democrático-republicanas, no para abolir a la par los dos extremos, capital y trabajo asalariado, sino para atenuar su antítesis y convertirla en armonía. Por mucho que difieran las medidas propuestas para alcanzar este fin, por mucho que se adornen con concepciones más o menos revolucionarias, el contenido es siempre el mismo.

Este contenido es la transformación de la sociedad por vía democrática, pero una transformación dentro del marco de la pequeña burguesía.«`”  [Carlos MARX. “El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte”. Obras Escogidas C. Marx y F. Engels en tres tomos, Editorial “Progreso”, Moscú, 1980, Tomo I, página 434]

Y también como criticaba *Mao* en los años cincuenta a la deriva capitalista de la URSS:

««`… Los principios económicos marxistas no pueden volverse bruscamente caducos. ¿Es concebible que la guerra pueda ser eliminada definitivamente cuando el sistema capitalista existe aún en el mundo?

¿Se puede decir que aparece actualmente la posibilidad de eliminar para siempre la guerra y de utilizar todos los recursos materiales y financieros del mundo para servir a la humanidad entera? En esta interpretación no hay ni marxismo, ni análisis de clase, ni diferenciación entre la dominación burguesa y la dominación proletaria. ¿Cómo se puede eliminar la guerra sin eliminar las clases? El advenimiento de una guerra mundial no depende de nosotros. Aún si se firmase un tratado que prohibiese las guerras, existiría todavía la posibilidad de la guerra. Cuando el imperialismo quiere hacer la guerra ningún tratado es válido.

… Hasta si los dos campos no están en guerra, nada garantiza que no estallará ninguna guerra en el interior del mundo capitalista. La guerra es posible entre dos potencias imperialistas, o entre la burguesía y el proletariado en un país imperialista. … La guerra es un medio utilizado en los conflictos de clase. Es solamente por medio de la guerra como se pueden eliminar las clases y sólo eliminando las clases se puede eliminar para siempre la guerra. Sin guerra revolucionaria no se pueden eliminar las clases. No creemos que sea posible hacer desaparecer la guerra y las armas sin eliminar las clases. En la historia humana de las sociedades de clases, todas las clases y todos los países han tratado de ocupar una posición de fuerza.

Se trata de una tendencia inevitable de la historia. Ahora bien, el ejército es la manifestación concreta del poderío de una clase. El ejército existirá mientras haya un antagonismo de clase.»«` [Mao-TSE-TUNG. “La Construcción del Socialismo”. Editorial “La Oveja Negra”, Medellín, Colombia, 1975, página 18]

Y mirando un poco desde el eurocentrismo hacia nuestro Continente, finalizamos estos Comentarios con la firme posición de MARIÁTEGUI, otro trasnochado peruano.

«`«»Nueva generación», «nuevo espíritu», «nueva sensibilidad», todos estos términos han envejecido. Lo mismo hay que decir de estos otros rótulos: «vanguardia», «izquierda», «renovación». Fueron nuevos y buenos en su hora. Nos hemos servido de ellos para establecer demarcaciones provisionales, por razones contingentes de topografía y orientación. Hoy resultan ya demasiado genéricos y anfibológicos. Bajo estos rótulos, empiezan a pasar gruesos contrabandos. La nueva generación no será efectivamente nueva sino en la medida en que sepa ser, en fin, adulta, creadora.

La misma palabra revolución, en esta América de las pequeñas revoluciones, se presta bastante al equívoco. Tenemos que reivindicarla rigurosa e intransigentemente. Tenemos que restituirle su sentido estricto y cabal. La revolución latinoamericana será nada más y nada menos que una etapa, una fase de la revolución mundial. Será simple y puramente la revolución socialista. A esta palabra agregad, según los casos, todos los adjetivos que queráis: «antiimperialista», «agrarista», «nacionalista-revolucionaria». El socialismo los supone, los antecede, los abarca a todos.

A Norteamérica capitalista, plutocrática, imperialista, sólo es posible oponer eficazmente una América latina o íbera, socialista. La época de la libre concurrencia en la economía capitalista ha terminado en todos los campos y todos los aspectos. Estamos en la época de los monopolios, vale decir de los imperios. Los países latinoamericanos llegan con retardo a la competencia capitalista. Los primeros puestos están ya definitivamente asignados. El destino de estos países, dentro del orden capitalista, es de simples colonias. La oposición de idiomas, de razas, de espíritus no tiene ningún sentido decisivo. Es ridículo hablar todavía del contraste entre una América sajona materialista y una América latina idealista, entre una Roma Rubia y una Grecia pálida. Todos estos son tópicos irremisiblemente desacreditados. El mito de Rodó no obra ya -no ha obrado nunca- útil y fecundamente sobre las almas. Descartemos, inexorablemente, todas estas caricaturas y simulacros de ideologías y hagamos las cuentas, seria y francamente, con la realidad.

El socialismo no es, ciertamente, una doctrina indoamericana. Pero ninguna doctrina, ningún sistema contemporáneo lo es ni puede serlo. Y el socialismo, aunque haya nacido en Europa, como el capitalismo, no es tampoco específico ni particularmente europeo. Es un movimiento mundial, al cual no sustrae ninguno de los países que se mueven dentro de la órbita de la civilización occidental. Esta civilización conduce, con una fuerza y unos medios de que ninguna civilización dispuso, a la universalidad.»«`  [José Carlos MARIÁTEGUI. “Aniversario y Balance”, Revista “Amauta” 17, Lima, Perú, set. 1928]

Y como sostenía otro de nuestros insomnes favoritos (no “izquierdista”: comunista), el CHE: “La revolución latinoamericana será socialista, o no será”.

¿DÓNDE TIENEN A CARLOS LANZ? – ¡REGRÉSENLO VIVO!

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