Declive y Resdespliegue del Imperialismo.

Por Equipo del Consejo Editorial

La palabra Clarividencia, proviene del francés “Clair” por transparente y “voyant” de ver, acuñada a finales del Siglo XVII se define como la capacidad del hombre o la mujer para percibir objetos lejanos, personas o acontecimientos que se desarrollan en un espacio y tiempo determinado.  Las visiones de santos y seres místicos, sueños de lugares no visitados o de hechos por ocurrir en el futuro inmediato, “Precognición”. 

Estas eran prácticas comunes en el pasado pero ahora hasta guerras futuras se anuncian.  La gesta de Nostradamus, seguida por ilustres ciudadanos como el español Alexandre Deulofeu,  el estadounidense Allan Lichtman o el famoso ruso Peter Turchin, parece ahora ser cultivada por la administración de Joseph Robinette Biden Jr. “Es inminente la invasión de Rusia a Ucrania”, “es cuestión de días”, “será en los próximos días” ha señalado sin titubeo el actual inquilino de la Casa Blanca. Su Vicepresidenta, Kamala Harris en plena Conferencia de Seguridad de Múnich ha señalado sin parpadear que hay una “posibilidad real de guerra” en Europa. El Secretario de Estado,  Antony Blinken, ante la misma concurrencia a la que se dirigía Harris, aportaba a lo expresado por Biden ante la pregunta de una periodista si el Presidente de Rusia, Vladimir Putin estaba cambiando de opinión sobre “invadir a Ucrania”; “todo lo que vemos” indica que el Presidente Putin ha tomado la decisión de invadir y esta idea, “está progresando”.  El Secretario de Defensa, Lloyd Austin,  ante los representantes de algunas naciones del Báltico, expresó que Rusia “se está desplegando y está lista para atacar”.

La clarividencia en la administración de Biden incluso ha querido emular las 353 cuartetas de Nostradamus anticipando la fecha de la invasión de Rusia a Ucrania, miércoles 16 de febrero.  El acto de “Precognición” tiene como fundamento los informes de la comunidad de inteligencia estadounidense. Pero refresquemos la memoria, en el año 2003 el discurso de Colin Powell ante el Consejo de Seguridad de la ONU era el antecedente para la invasión a Irak, los informes de inteligencia gringos señalaron la existencia de armas de destrucción masiva para ser utilizados por el gobierno de Sadam Husein. Los informes se basaban en “fuentes solidas”, los clarividentes de turno eran además de Powell (quien se llevó a la tumba la vergüenza de llevar la guerra a una nación en base a la mentira); George Bush, George Tenet, Condoleezza Rice y Dick Cheney.

En este convulsionado inicio del 2022, mientras el mundo permanece en vilo frente al televisor esperando que las grandes cadenas de noticias del mundo afiliadas a la CIA transmitan el bombardeo de Kiev por parte de las fuerzas militares rusas, mientras la población de Donetsk y Lugansk, huye ante los bombardeos de las fuerzas militares ucranianas, lo que aceleró la convocatoria del Consejo de Seguridad ruso por parte del Presidente Vladímir Putin, quien precisó de la amenaza real de que Ucrania empiece a reconquistar Crimea con el apoyo la OTAN y además ha reconocido bajo la firma de un decreto «acuerdos de amistad y ayuda mutua», la independencia de la República Popular de Donetsk y de la República Popular de Lugansk, incluso ordenó a las fuerzas militares a garantizar la paz en estas dos republicas ante el conjunto de acciones militares que adelanta Kiev sobre esos territorios.

La puesta en escena en Ucrania no es el único frente de una fuerza que se bate entre la decadencia y el redespliegue, es la búsqueda constante de los monstruos para destruir aquello que le es contrario a la forma de vida estadounidense y una amenaza al modelo de democracia y libertades de Occidente, como bien acuñaría recientemente Andrew Bacevich del Instituto Quincy, un proyecto ideológico impulsado por una convicción militarista estadounidense en la cual se supone que el mundo debe adoptar el “capitalismo democrático liberal” al estilo estadounidense. Y si algún país, pueblo, osa a desafiar el deseo americano, el Ejército, la Armada y el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos están allí dispuestos para hacer cambiar de opinión al osado. El himno del Cuerpo de Marines, deja claro cuál el alcance de la doctrina estadounidense, “Desde los Salones de Moctezuma a las costas de Trípoli; peleamos las batallas de nuestro país en el aire, en tierra y en el mar; primero para luchar por el derecho y la libertad;…”. Los frentes dispuestos para el dominio estadounidense ocupan la anchura del globo terráqueo, para ello han desplegado más de 800 bases en más de 60 países. Cada Comando Militar de los Estados Unidos es un teatro de operaciones, desde el Pacifico con USPACOM, en Europa con USEUCOM, en nuestro Sur y Caribe con USSOUTHCOM o incluso más allá de la tierra misma, con el Comando Espacial de la Fuerza Aérea (AFSPC) responsable de la “guerra espacial”.

El dominio planetario no se circunscribe al Este de Europa ni siquiera terrestre como ya hemos indicado, con el propósito de avivar las cenizas de la Guerra Fría, ante el flash de las cámaras que buscan cegar la mirada sobre el bosque completo, Taiwán es otro frente abierto para contrarrestar la fuerza creciente de China en un mundo cada día más multipolar. Ante la estrategia de Washington, entre las que destacan elementos asociados a la venta de armamento militar a Taipéi y el reconocimiento de su gobierno contraponiendo la idea de Pekín de “una sola China”.

El redespliegue imperial, tiene en la mira la confluencia de China y Rusia en lo que han denominado una “nueva era” en las relaciones internacionales. Ante el mundo la propaganda establecida como una nueva “guerra cognitiva”, coloca a Rusia como agresora sobre Ucrania y a China sobre Taiwan, respectivamente. Para Estados Unidos, ambas naciones constituyen fuerzas de desestabilización global, los tanques de pensamiento relacionados con la industria militar no escatiman en identificar a China y a Rusia como el mayor obstáculo para establecer su dominio en la zona de Euroasia, entre las fantasías estructuradas por los que están a cargo de establecer una narrativa donde el zorro parezca un manso cordero, los ideólogos pagados por la industria militar plantean que ambas naciones tienen como objetivo la redistribución del poder en el mundo para anteponerse a los valores occidentales. Para ello nuevas alianzas para derrotar la supuesta amenaza a la democracia, la libertad y a la economía liberal, como por ejemplo,  AUKUS y el Grupo Quad de Australia, Japón, India y los Estados Unidos.      

Joseph Robinette “Nostradamus” Biden Jr,  desde su sitial en la Casa Blanca, sigue profetizando el fin de la paz global y envuelve a la humanidad en una mentira macabra que construye guerras. No importa que el desenlace sea el fin de todos. El Gran Capital por boca de él sólo ve la posibilidad de ganancias y con el caos, modelar al mundo de acuerdo a sus requerimientos e intereses.

El mundo ha entrado en una fase peligrosa donde podemos perecer como especie humana, y vuelven las palabras de Einstein, que después de una guerra nuclear la próxima será con garrotes.

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