De Ocaña a Cúcuta, la cumbre contra Bolívar.

Por Miguel E. Salazar

En el marco del Bicentenario de la promulgación de la Constitución de la Villa del Rosario de Cúcuta, que daba paso a la formación de Colombia en el año 1821 , lo que aún queda del Grupo de Lima se da cita en lo que ellos mismos han denominado “La Cumbre Presidencial Gran Colombiana” , que intenta “revivir parte la historia Republicana”. Los presidentes de Ecuador, Panamá y Colombia, serán acompañados una vez más por Juan Guaidó. No falta algún veguero venezolano que se pregunte: ¿“El Coqui” será parte de su comitiva? Tengamos memoria fresca, el 13 de marzo de 2020, la apuesta era misma bajo el paragua de la “ayuda humanitaria” y en la frontera los jefes de la banda “Los Rastrojos” le abrieron trocha a Guaidó para ser recibido en alfombra roja por el Narcoestado colombiano.

Pero qué parte de la historia intentan revivir, sino es aquella cuya historiografía en dos siglos impuso el concepto de “Gran Colombia” sobre el proyecto original de COLOMBIA ideado por el Libertador Simón Bolívar. Utilizan la misma historiografía que sembró el discurso antibolivariano en el continente, aquella que calificaba a Bolívar de “usurpador”, de “tirano” y “dictador”.  Tal como hace casi dos siglos, colocan a Cúcuta, como el centro de la conspiración contra Venezuela, en contra del Proyecto Bolivariano, en definitiva, en contra de la Integración Latinoamericana. Acabar con UNASUR no ha sido suficiente, en la mira sigue la CELAC. “La Gran Colombia” no es un problema suscrito a un asunto gramatical o de estilo, es en el fondo un asunto ideológico, de confrontación de proyectos.

De esta manera, a doscientos años, Ocaña, otra localidad del Norte de Santander, fue epicentro de la conspiración contra el Ideal Bolivariano. La conspiración de Santander, no solo se fraguó en plena Convención de Ocaña (1828), sobre ésta confluyeron los intentos de asesinato contra el Libertador Simón Bolívar, los intereses en Venezuela de una oligarquía naciente siempre desafiante al Proyecto Bolivariano,  la entrega a los Estados Unidos para dar paso a la Doctrina Monroe y la estocada a la unión latinoamericana, con el sabotaje al Congreso Anfictiónico de Panamá (1826) lo más parecido a la CELAC (2021). Doscientos años después y como si fuese un calco de un mismo guión, desde Cúcuta en pleno siglo XXI, nicho del narcotráfico y del paramilitarismo, se gestan magnicidios, intervenciones militares, acciones terroristas y sanciones, todas ellas con la mira puesta en el pueblo venezolano.

Hoy en Cúcuta, en Villa del Rosario, la Restauración Conservadora, se niega a ceder lo conquistado los últimos 5 años y la correlación de fuerzas conseguida a su favor, intentan imponer la agenda de Washington que ha traído con anterioridad el Jefe de la CIA, en un primer momento, y luego el jefe del Comando Sur: torcer el dialogo que oposición y Gobierno Bolivariano se han dado en México, dinamitar los cimientos de la CELAC, impedir las elecciones regionales del 21-N y derrocar al Presidente Constitucional de la Republica Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros.

Para muestra un botón que nos deja la Cumbre Bicentenaria instalada desde ayer con la participación los mandatarios regionales colombianos y las autoridades del Estado colombiano, leamos entre líneas la declaración del jefe de la migración colombiana, Juan Espinosa: «Llegará el momento en que los venezolanos volverán a su hogar para reconstruir su nación y desde aquí, desde Colombia, los apoyaremos en esa tarea». ¿Cómo apoyaría Colombia en una supuesta reconstrucción del país? Tal vez podamos encontrar algunas pistas en la Doctrina Militar de Colombia, llamada, Damasco o en la decisión del Estado colombiano de expropiar Monomeros.

Pero a toda conspiración se le antepone el Ideario Bolivariano y la decisión firme de Venezuela en la Integración Latinoamérica, en que Nuestramérica sea una zona de paz y la conformación de un gran bloque económico que supere la pobreza abriéndose camino en un mundo cada vez más multipolar.

Y en este sentido la decisión soberana del Gobierno venezolano de abrir la frontera con Colombia ha descolocado a quienes hoy levantan las banderas del antibolivarianismo.

Bolívar y Santander siguen enfrentados a doscientos años. No han podido, ni podrán contra la espada de Bolívar…

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