Al maestro Aristóbulo; Democracia y Nuevo Republicano.

Por Miguel Ernesto Salazar

Estaba preparando el trabajo de esta semana cuando la madrugada me sorprendió con la triste noticia del Profesor Aristóbulo de su repentino fallecimiento. De inmediato un cúmulo de imágenes, ideas y recuerdos ocuparon los pensamientos. El Profesor Aristóbulo es un protagonista de la historia política contemporánea de Venezuela, tanto como lo fue José Vicente Rangel. Su intervención en aquella sección extraordinaria del Congreso Nacional como Diputado por la CAUSA R, luego de la Rebelión del 4 de Febrero, marcaria su futuro político llevándolo poco a poco a sumarse al proceso bolivariano encabezado por el Comandante Hugo Chávez y que colocaría al Profesor Aristóbulo en uno de los dirigentes más importante de la Revolución Bolivariana.

El debate comenzó pasado el mediodía de aquel 4 de Febrero, la insurgencia bolivariana era derrotada y el Comandante Chávez hacia su llamado para el resto de los oficiales alzados en el Zulia y en Carabobo. Al diputado por AD, Henry Ramos Allup se le asigno por parte de los partidos que dominaban el antiguo Congreso, solicitar la “Agenda del día” donde se estipulaba debatir sobre aquellos sucesos y aprobar el proyecto de acuerdo de suspensión de garantías. Al Profesor Aristóbulo lo acompañaba ese día en el orden de intervenciones anotadas en el libro de actas de la Secretaria del Congreso, entre otros el Senador Vitalacio Rafael Caldera (COPEI), los senadores David Morales bello, Hilarión Cardozo (ambos representantes del cogollo de AD y COPEI), los diputados Ricardo Gutiérrez (PCV), Luis Manuel Esculpi (MAS), entre otro puñado más de de 20 parlamentarios que harían uso de la palabra aquella tarde.

Al grito de “muerte a los golpistas” de Morales Bello le siguió la intervención del Profesor Aristóbulo que giro entorno al concepto de democracia que la vieja elite política había puesto sobre aquel hemiciclo. El Profesor Aristóbulo no tardo en diferenciar aquella democracia representativa, “de consensos”, “que no admite disenso”  y de “cogollos que “es una síntesis de ese consenso”. Los extractos de aquel discurso marcaban el ocaso de la era puntofijista en el país. Pronto entendió en su intervención aquel maestro prestado a la política que aquella tarde la elite política no defendía al entonces presidente Carlos Andrés Pérez de los golpistas sino que era la defensa del status quo de una clase política y económica que se sintió amenazada ante el avance de un movimiento militar con amplio apoyo popular. La democracia no es solo votar cada 5 años, le decía Aristóbulo a los representes de los viejos partidos políticos y a los nuevos también; “no pueden conformarse en decir la virtud de la democracia es votar, votar y votar”. Las transformaciones de la sociedad les recordaba el Profesor Aristóbulo no iban a ocurrir por cambiar una Ley de Sufragio sino que por el contrario el problema estaba planteado en “cómo el ciudadano accede a las toma de decisiones”. Y les lanzaba aquella pregunta que no encontró eco en aquella sección. “Yo quiero ver a los dirigentes políticos llamando anoche a que la gente saliera a la calle a defender el gobierno para ver cuántos salen. ¿Se ha preguntado eso la clase política?”.  Más adelante en su intervención le sumaria un valioso aporte al concepto de la Política, cuestionando la vieja práctica adeca-copeyana presente en las intervenciones de Morales Bellos y Cardozo, recordando seguramente aquel “Por ahora” de aquella madrugada del 4-F: “Para que la gente entienda que no es ocultando las cosas como se pueden preservar los grandes valores, y en este caso, la democracia; sino debatiendo de manera cristalina, de manera clara, de cara al sol, de cara  al pueblo, como se puede defender la democracia”. Finalmente aquella tarde, el Profesor Aristóbulo en nombre del grupo parlamentario de la CAUSA R salvaba su voto en relación al decreto propuesto. El empuje originado por el 4-F, aquel discurso y el declive del puntifijismo lo colocaría al frente de la Alcaldía de Caracas en unas elecciones donde la vieja elite política intento cerrarle el paso a la voluntad popular expresada en el voto dado al Profesor Aristóbulo.  

Además del concepto de democracia que con claridad él expuso en aquel parlamento, una vez en una actividad llevada a cabo en el Pedagógico de Caracas, ya como Ministro de Educación del gobierno del Presidente Hugo Chávez, le escuche a decir uno de sus anhelos más grandes, “la formación del nuevo republicano”. Aristóbulo entendía que para darnos otra democracia que se diferenciara de esa democracia que personajes como David Morales Bello o un Henry Ramos Allup defendían era necesario forjar al calor de la lucha a un nuevo republicano. Una intervención en año 2015 ante la Asamblea Nacional teniendo el la responsabilidad de Gobernador del estado Anzoátegui y como orador de orden del aniversario de la Declaración de la Independencia de Venezuela nos pudiera servir de guía para continuar la tarea inconclusa que nos deja el Profesor Aristóbulo Istúriz para formar al nuevo republicano.  

Partamos de un interrogante planteado como buen maestro que se dirige a sus estudiantes: “¿Cómo hablar de la independencia a partir del 5 de julio de 1811 y obviar todo el proceso de resistencia indígena, con Guaicaipuro a la cabeza, junto a pueblos enteros que dieron su vida por la defensa de estos territorios frente al imperio español?, ¿o la lucha de los negros esclavos por romper las cadenas para salir en búsqueda de la libertad?”  Un nuevo republicano sin conocimiento de su historia y si algo rescato el Profesor Aristóbulo en cada intervención en la que tuvo la oportunidad de plasmar sus ideas fue precisamente el valor del conocimiento de nuestra historia y en esta intervención no sería la excepción. Nos señala además: “El pueblo que salió el 19 de abril, el mismo pueblo de la Sociedad Patriótica, el que respaldó la firma del Acta de la Independencia el 05 de julio, el mismo que con las armas en las manos conformó el Ejército Bolivariano en Carabobo, el mismo que acompañó a Zamora. Si nos trasladamos a nuestros tiempos, podríamos decir que es el mismo pueblo del 27 de febrero, el pueblo del Caracazo, el que respaldó a Chávez el 04 de febrero; el mismo pueblo que devolvió a Chávez a Miraflores el 13 de abril, el pueblo que mantiene y defiende la Revolución Bolivariana, y el mismo pueblo que salió el domingo 28 a respaldar a Nicolás Maduro.”

Aquel día del 5 de julio de 2015, Aristóbulo nos recuerda que no basto la firma del acta de independencia para que Venezuela empezara andar su propio camino. Es en este camino que se fragua el valor del nuevo republicano: “El 5 de julio de 1811, día de la Independencia, es bueno recordar que no fue suficiente la firma del Acta para lograr la independencia. Este es un proceso inconcluso, ha sido necesaria una larga lucha donde se ha derramado o se ha venido derramando mucha sangre, un largo proceso que todavía no está concluido y que hoy estamos en plena confrontación, en defensa de los intereses de la Patria y de nuestro pueblo. La Guerra de Independencia parecía sellada definitivamente con el triunfo de Carabobo en 1821. Después de perder la Primera y Segunda República, Bolívar se eleva en el pensamiento político en Angostura y alcanza la gloria como militar patriota en Carabobo. Continua el proceso de liberación e integración de nuestros pueblos, bajo el marco de la doctrina de la Patria grande, como la única manera de consolidar la independencia que se venía construyendo y conquistando.

Es también el camino de la integración de los pueblos que el Profesor Aristóbulo deja señalado otra de los grandes objetivos en lo que el nuevo republicano debe encarar para hacer posible un nuevo proyecto, una nueva republica: “Para Bolívar es fundamental la unión, la integración de nuestros pueblos, para lograr la independencia y tenía razón, ningún pueblo solo alcanza la independencia. De allí que nuestro Comandante Eterno hizo tantos esfuerzos en este campo: la ALBA, Unasur, la CELAC y no dejó de pensar en el objetivo de la Patria Grande, porque sabía Chávez que era necesario la unión de los pueblos para preservar la independencia.”

Y Finalmente, el valor del nuevo republicano vuelve a recaer sobre la democracia que este mismo labra sobre las dificultades. Un nuevo modelo de republica, un nuevo proyecto modelo de país que se reafirma en la Constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela, sobre la cual el Profesor tuvo una destacada participación como constituyente: “El pueblo aprobó la convocatoria, elegida e instalada esta, dio como producto esta Constitución. El fin último de esta Constitución es refundar la República. Habíamos hablado del derrumbe de la Cuarta, había que refundar la República. Los maestros sabemos que el prefijo re significa “volver a”. Volver a fundar la República.

Sobre este particular además recordó lo que el Comandante Chávez nos dejo plasmado en un nuevo concepto de Revolución que profundiza en el rol del nuevo republicano:

“Chávez dotó a la Constitución de una serie de instrumentos novedosos: primero, la Constituyente como una estrategia para refundar la República; concibió la Constitución del 99 como un proyecto de país, un nuevo modelo de sociedad; Chávez planteó la democracia participativa, protagónica y de un alto contenido social ante la democracia formal, representativa y fundamentalmente política que se expresaba en el derecho a elegir y ser elegido cada cinco años, cada cuanto tiempo; Chávez planteó un nuevo concepto de Estado, del cual nos habían hablado toda la vida, un Estado de Derecho en un mundo de desiguales no era posible, aprendimos con Chávez que para alcanzar el Estado de Derecho es necesario construir el Estado de Justicia. Por eso, Chávez definió al Estado como un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia. Chávez en esta Constitución nos hizo reflexionar sobre el concepto de soberanía. En la Constitución del 61, nosotros, los maestros, les decíamos a los muchachos: “La soberanía reside en el pueblo, quien la ejerce mediante el sufragio a través de los órganos del poder público”. Era una soberanía hipotecada, cada cinco años sacábamos la soberanía, ejercíamos el derecho y nos íbamos sin soberanía, después de cinco años buscábamos nuevamente la soberanía, no las sacaban llenas de telarañas, la limpiábamos, la volvíamos a usar y nos íbamos sin soberanía. Aquí el cambio fue fundamental, porque Chávez le asignó un carácter intransferible a la soberanía: “La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo…”, además le incorporó el ejercicio directo de la democracia, al expresar que: “La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, quien lo ejerce directamente en la forma prevista en esta Constitución y en la ley, e indirectamente, mediante el sufragio…”. Chávez revisó el concepto de Patria más allá de la gente y del territorio, nos dio un concepto diverso de Patria al incluir la historia, las raíces, la identidad, el carácter multiétnico, pluricultural; nos dio un nuevo concepto del federalismo y nos dijo que teníamos que fortalecer las partes, fortificando el todo; es lo contrario a la descentralización neoliberal, que es montar el Estado nacional y fortalecer las partes para desmontar el Estado nacional. Esos son los dos conceptos que nos hacen ver de manera diferente el concepto de la democracia y el concepto del Estado. Chávez como buen bolivariano asumió la doctrina bolivariana, el concepto de la Patria grande. Para nosotros la Patria es América. La unión por la integración. Incorporó un nuevo concepto de hermandad, solidaridad y complementariedad por encima de lo mercantil en las relaciones de integración y de unión. Valoró el Poder Popular como una estrategia para desmontar el estado capitalista burgués. “Comuna o nada, Nicolás”. Una misión especial: descentralización neoliberal. Dije: “Nicolás”. Perdón, Presidente, pero se lo dijo Chávez a usted. A la Fuerza Armada Nacional Bolivariana la transformó estructuralmente, planteó la unidad orgánica, no en plural, las Fuerzas Armadas, sino la Fuerza Armada; le asignó una función social; implementó la conciencia cívico-militar y le dio el carácter bolivariano, popular y antiimperialista a la Fuerza Armada. Recuerdo que el General Padrino, desde esta misma Tribuna, habló de una Fuerza Armada antiimperialista y le cayeron encima por Twitter, no sé si por maldad o por ignorancia, pero si algún ejército es antiimperialista es el Ejército Bolivariano, porque nació siendo antiimperialista…”.

Sobre estas líneas, terminemos escribiendo que el Profesor Aristóbulo Istúriz es de los nuestros, es el maestro que nos ha dejado la tarea diaria, para hacerla en el pensar y en el hacer; en la calle, en la fábrica, en la escuela, en los cuarteles, en los campos, en la ciencia, la tarea impostergable de forjar el nuevo republicano que haga posible la puesta irreversible de un proceso democrático, participativo y protagónico.  

A Carlos Javier Istúriz, con quien comparti por años sueños y anhelos de una nueva republica, a sus familiares, nuestro homenaje al querido maestro Aristóbulo. Un abrazo solidario, fraterno y bolivariano.

¡Unidad, lucha, batalla y victoria! ¡Independencia y Patria socialista! ¡Viviremos y venceremos!

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