A Rubén Blades se le extravió El Chorrillo y La América.

Por Miguel Ernesto Salazar

A comienzos del mes de julio una huelga de maestros acompañada por un conjunto de sindicatos de amplios sectores de la sociedad prendió la chispa en Panamá, con las protestas más grandes e intensas desde la invasión yanqui al país centroamericano en 1989, bajo una operación militar de la administración de George H. W. Bush que los gringos denominaron como “Causa Justa”. Vale recordar el destino del Barrio El Chorrillo y el de sus habitantes quienes casi fueron convertidos en polvo cósmico cuando el horror y el olor a muerte invadió para siempre las calles de su barrio.

Hoy el elevado precio del combustible, de los alimentos, el desabastecimiento de medicamentos en centros públicos, la corrupción (una de las principales demandas) y los bajos salarios, fueron detonantes para este alzamiento que se manifiesta a lo largo y ancho de la tierra del General Omar Torrijos.

Ante las protestas, en las redes sociales han reclamado la intervención de Rubén Blades, panameño, político y cantautor, exigiéndole la misma beligerancia con la que ha criticado a los gobiernos de Venezuela, Cuba y Nicaragua. Citemos tan solo algunos de una infinita lista de usuarios de tuiter: @AnibalGarzon, ¿Dónde está Rubén Blades? ¿Dónde está el concierto Panamá Aid Live? ¿Dónde está el concepto de Intervención Humanitaria? ¿Dónde está la portada del diario El País condenando el Régimen de Laurentino Cortizo? Normal, no es Venezuela, es Panamá”. Este otro de @mangozurda,  “3 semanas de protesta general, cientos de heridos y detenidos, saqueos, FALTA DE COMBUSTIBLE (y no tienen bloqueo), censura total en los medios, y para @rubenblades el problema es Venezuela, Nicaragua y Cuba. Se ven las caras pero nunca el corazón…”. Y este último de @JRioboVTV, “¿Qué dirá Ruben Blades de las protestas en Panamá? “Nosotros vamos a seguir hasta que ganemos esta lucha porque esto es una lucha del pueblo”, esto es lo que dicen los manifestantes en las calles”.

Lo cierto que hace unos días Rubén, con el acento en la E como a él le gusta, respondió desde su página web www.rubenblades.com; el de Maestra Vida, Buscando Guayaba, Plantación Adentro, Pablo Pueblo, entre tantas otras canciones que describieron a  Latinoamérica, caracterizó a los panameños que protestan como «LOS QUEJOSOS». 

“Reflexión sobre la actual situación en Panamá”, se titula el último artículo publicado por quien en sus orígenes estuviese al lado del músico Ray Barreto, “La rebelión e indignación popular desatada contra el gobierno actual no procura la desaparición de la estructura que sostiene su inoperabilidad. Las quejas planteadas por la masa para explicar su descontento no incluyen, ni promueven la sustitución del mal administrativo que paraliza nuestro futuro. Los reclamos son de índole económica, demandando subsidios, congelamientos de los precios de alimentos y de medicinas, y reclamando aumentos salariales que ayuden en estos tiempos difíciles. Y a pesar de que la profunda crisis del país requiere de soluciones más complejas, los quejosos no han planteado la necesidad de eliminar y reemplazar al sistema imperante, al clientelismo político y a la inoperante estructura administrativa que lo sostiene. No se ha señalado la causa real del conflicto”.

Pero en su página web no es el único artículo que trata de describir la realidad de su país o la de Latinoamérica (pareciera ser que tienen más gracia sus letras que identifican un instante de Nuestra América, sin poner en duda que sea el autor de aquellas canciones que generaciones asumieron en algunos casos como himnos). Por ejemplo, sobre Venezuela, por los menos ocho artículos hacen mención a la situación política del país bajo la óptica – opaca y empañada- de sus ideas. Sobre estos tan solo tomaré la muestra de dos artículos, uno del 2017 y el otro del 2019.

Sobre el primero, el autor de Pedro Navaja, deja claro el trato dado a quienes hoy toman las calles de Panamá y los que tomaron las calles de Venezuela en el 2017. A los panameños no escatima “piropos” para señalarlos de quejosos. En aquella oportunidad define a quienes alimentaron la violencia durante las Guarimbas como «la CIUDADANIA… que nutre la protesta«, veamos el párrafo completo: “Es la ciudadanía la que nutre las protestas que llenan las calles de ciudades y estados de Venezuela, en oposición al actual gobierno. Sin etiquetas de “derechas” o “izquierdas”, son ciudadanos, son venezolanos, son seres humanos. El gobierno ha ido cerrando todas las avenidas para una solución democrática, al punto que hoy es casi de facto una dictadura; así lo definen sus actos y su comportamiento: así se define al manejar el poder desconociendo la Constitución”. Es notorio en cada artículo escrito sobre Venezuela el absoluto desconocimiento del ordenamiento jurídico y de la realidad misma que se vive en nuestro país.

“Sobre Venezuela, 31 de enero, 2019”, es el título del artículo publicado con desazón por quien fuera candidato a la presidencia panameña por el Movimiento Papa Egoro en 1994. Aunque manifiesta su posición de «no apoyar intervenciones en los asuntos internos de otro país», casi lo asume como una razón de vida. Hace el llamado a la «clase militar» venezolana para que «apoye» al pueblo venezolano. Raro no ver la misma solicitud para la clase militar panameña. Veamos el párrafo: “En este momento se entiende perfectamente que es el ejército, la marina, la fuerza aérea, quienes mantienen a Maduro en el poder. ¿A cambio de qué? Del inútil sufrimiento de todo el país, incluyendo el de sus propias familias. ¿Quién puede durar, sentado sobre bayonetas? Tarde o temprano se impondrá la verdad. Tarde o temprano los responsables tendrán que dar explicaciones acerca del desmadre en el que han convertido a un país lleno de gente buena y de recursos extraordinarios. A la clase militar le pido que por favor, apoye a su pueblo, no a la dictadura. No agredan, no lastimen más a gente inocente. Ayuden a estabilizar a la república, garanticen la posibilidad de un nuevo proceso electoral, sin las trampas que han llevado dos veces al poder a una persona que no reúne las condiciones, que carece de la capacidad, la comprensión y el respeto nacional necesarios para cumplir con la tarea de un cargo tan delicado, en un momento tan difícil como el que atraviesa el país. Pueden ser las Naciones Unidas el organismo neutral que pueda supervisar la honestidad de tal proceso electoral. Bajo la presente circunstancia, es preciso garantizar credibilidad e imparcialidad a una elección nacional y eso puede ser posible bajo la supervisión de un organismo como la O.N.U. y la garantía de orden y de respeto al proceso por parte de las Fuerzas Armadas Venezolanas”.

Leí y releí el texto de Rubén sobre la situación panameña actual y no encuentro ni una línea donde por alguna equivocación, incluso, le surgiera a la saliente Alta Comisionada de las ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, que intervenga a favor de los quejosos panameños, reprimidos con sevicia por el gobierno. O tal vez le haga falta realizar un Panamá Aid Live en la antigua base aérea de Howard donde dos de sus búnkers, pueden ser tomados como escenarios para que el otrora ministro de turismo de Martín Torrijos pueda dirigirse a la “clase militar” que hizo curso en la Escuela de Las Américas.

En mi infancia tengo una referencia sobre Rubén, recuerdo cuando unas de mis hermanas menores intentaba cantar “Buscando Guayaba” y yo frenético la mandaba a callar porque cómo era posible que su voz chillona profanara la letra y la voz de Rubén Blades “Buscando guayaba ando yo ¿Cómo? que tenga sabor, que tenga mendó”. O cuando en algún matiné del liceo o en algún fiestón de la universidad saliera uno a buscar a la mujer de sus sueños y en pleno baile le cantara al oído “Dime” o “Sin tu cariño”.

Quien no recuerda la letra de «Te estoy buscando América”, “…Y temo no encontrarte. Tus huellas se han perdido entre la oscuridad. Te estoy llamando América pero no me respondes. Te han desaparecido. Los que temen la verdad”.

Como dice un dicho popular, “Te acabaste cabo e’ vela”, a Rubén (con el acento en la E como a él le gusta) se le extravió América y la verdad, demoliendo la esperanza de Pablo Pueblo.

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