{"id":2720,"date":"2022-02-25T06:55:00","date_gmt":"2022-02-25T10:55:00","guid":{"rendered":"https:\/\/puebloenarmas.com\/?p=2720"},"modified":"2023-05-28T09:22:43","modified_gmt":"2023-05-28T13:22:43","slug":"existio-una-resistencia-indigena-en-venezuela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puebloenarmas.com\/0\/existio-una-resistencia-indigena-en-venezuela\/","title":{"rendered":"\u00bfExisti\u00f3 una Resistencia Ind\u00edgena en Venezuela?"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por Rubia V\u00e1squez Castillo \/ Museo Antropol\u00f3gico de Quibor, Lara, Venezuela.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hace poco tuve una discusi\u00f3n con un historiador compa\u00f1ero de trabajo sobre el tema, se avecinaba la tan recordada fecha del 12 de octubre, y me preguntaba con franqueza y con escepticismo si consideraba que esta frase a\u00fan ten\u00eda vigencia. Desde la academia sabemos que las miradas al pasado siempre se fijan desde un hoy lleno de emociones, certezas, dudas, alegr\u00edas, tristezas pero sobre todo con una carga subjetiva que se forma con nuestra historia de vida. Mi amigo siguiendo los preceptos de la academia cl\u00e1sica la cual le insta a separar sus sentimientos frente a los datos, me comenta que para \u00e9l, esa afirmaci\u00f3n m\u00e1s que un cambio de paradigma en torno a la visi\u00f3n sobre la conquista de Am\u00e9rica, ha sido utilizada como una consigna m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfExisti\u00f3 resistencia por parte de los pueblos originarios hacia los conquistadores europeos? \u00bfExisten datos de esa resistencia? O esa frase solamente \u00bffunciona como una bandera pol\u00edtica de los gobiernos latinoamericanos frente a las actuales potencias europeas?.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La llamada conquista de Am\u00e9rica, ha sido un periodo hist\u00f3rico confuso, tanto para los que lo vivieron como para las personas que nos dedicamos a su estudio. Cualquiera que se acerque al estudio del pasado puede darse cuenta lo complejo que es entender la realidad de aquel momento, las dos grandes versiones de la historia que desde nuestra ni\u00f1ez nos han contado, no son completamente ciertas. La conquista no tuvo un accionar conjunto, establecido y ni homog\u00e9neo, por lo cual, la historia sobre este momento no es lineal ni \u00fanica. Como nos cuenta Tapia (2008)<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><sub><em>\u201cEn las historias oficiales se han querido proponer historias \u00fanicas y lineales, a partir de ejes temporales centrales, alrededor de los cuales giran las temporalidades subalternas. Sin embargo, todo el macro-proceso de conquista y colonizaci\u00f3n de Am\u00e9rica estuvo marcado desde historias locales identificadas seg\u00fan \u201clugares\u201d espec\u00edficos, de distintas dimensiones y de distintas din\u00e1micas en cuanto a sus formas de transformaci\u00f3n (Escobar, 2000).\u201d (Tapia, 2008: 70)<\/em><\/sub><\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El panorama fue diverso en todo el continente, seg\u00fan los momentos y territorios hablamos de diferentes historias de dominaci\u00f3n y resistencia, pero en s\u00edntesis hablamos de un proceso lleno de tensiones y contradicciones. Espa\u00f1a para finales del siglo XV era la \u00fanica potencia europea con capacidad de iniciar un proceso de conquista territorial externa a sus l\u00edmites geogr\u00e1ficos, ya para 1492 cae el \u00faltimo reducto musulm\u00e1n en la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica, materializ\u00e1ndose con la reconquista de Granada, que aparte de territorial fue religiosa. Por lo cual, el inter\u00e9s de Espa\u00f1a por la exploraci\u00f3n de nuevos mundos, no s\u00f3lo era por su inserci\u00f3n en nuevas \u00e1reas de explotaci\u00f3n colonial o nuevos mercados, sino tambi\u00e9n con el inter\u00e9s de \u201cservir a Dios\u201d, y como dice Todorov (1982) la llamada empresa del descubrimiento de Am\u00e9rica, gir\u00f3 en torno a lo divino, lo natural y lo humano. Guiados por Colon, los Reyes de Castilla se embarca en una traves\u00eda en donde no hab\u00eda certeza de \u00e9xito, solamente la confianza que el explorador genov\u00e9s ten\u00eda en sus creencias, lo que influyo en su manera de ver el nuevo mundo, la naturaleza y a su gente. Esto determina la visi\u00f3n de Colon sobre el otro americano, de manera que es visto diferente f\u00edsicamente al europeo en piel y estatura, pero homog\u00e9neos entre ellos, y sin atributos culturales como lengua, ley o religi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta visi\u00f3n fue desarrollada m\u00e1s ampliamente en Espa\u00f1a, por lo cual, muchos de los modelos de colonizaci\u00f3n instaurados durante el siglo XVI no sirvieron en todas las regiones, ya que no tomaron en cuenta las particularidades de los territorios o de las culturas. En Venezuela se observa como en los primeros doscientos a\u00f1os de conquista, Espa\u00f1a replantea sus pol\u00edticas de control y colonizaci\u00f3n en el Nuevo Mundo, implantan instituciones como las Encomiendas, Pueblos de Doctrina, Misiones y Capitan\u00edas Generales, cabe destacar que no todas se constituyeron al mismo tiempo pero si llegaron a coexistir, algunas se crearon para reafirmar la doctrina cristiana, otras para instaurar la organizaci\u00f3n espa\u00f1ola, para apropiarse de territorios inh\u00f3spitos, pero sobre todo para asegurar la extracci\u00f3n y env\u00edo de recursos a Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras Espa\u00f1a refina su pol\u00edtica indiana reforzando vac\u00edos legales existentes muchos son los espacios en tierra firme en donde a\u00fan se despliegan comunidades originarias, cada una con su propia estructura cultural, insertadas dentro de estructuras m\u00e1s amplias, y reflejadas en complejos sistemas inter\u00e9tnicos anclados a territorios espec\u00edficos. En Venezuela, en el oriente del pa\u00eds existieron regiones que<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><sub><em>\u201c\u2026 estuvieron delineadas por las distintas construcciones culturales que cada grupo, de forma aislada o en alianzas con otros grupos, elabor\u00f3 sobre ellas. Fue de ese modo que sobre la elaboraci\u00f3n de cada espacio de resistencia ind\u00edgena la sociedad colonial no tuvo m\u00e1s remedio que accionar uno o varios frentes de expansi\u00f3n.\u201d (Tapia, 2008: 72)<\/em><\/sub><\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estos sistemas inter\u00e9tnicos comerciales durante la \u00e9poca colonial han sido documentados por Coppens (1971), por Morey y Morey, (1975), Biord (1985) y Gasson (2000), sin embargo la relaci\u00f3n de dichos sistemas de alianzas\/comerciales con el orden colonial no existi\u00f3 de una manera equilibrada sino como referimos anteriormente con fuertes tensiones y contradicciones, las cuales tuvieron diferentes respuestas seg\u00fan las maneras de entender la realidad por los grupos ind\u00edgenas y no puede reducirse a la relaci\u00f3n dicot\u00f3mica de dominaci\u00f3n\/resistencia. Es pues, que el proceso de conquista no estuvo rotundamente marcado por el orden colonial, ni definido en su totalidad por los componentes sociales de comunidades americanas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A ra\u00edz del tercer viaje de Colon en 1498, inicia el proceso de conquista en tierra firme, con lo cual comienza las exploraciones en la costa oriental de Venezuela, din\u00e1mica marcada por la explotaci\u00f3n de perlas y obtenci\u00f3n de esclavos. Durante este momento para los europeos fue estrat\u00e9gico construir relaciones medianamente pacificas con las comunidades costeras, para conseguir gu\u00edas del territorio e int\u00e9rpretes, as\u00ed como para reponer provisiones. Con esto se generaron relaciones de cooperaci\u00f3n entre ind\u00edgenas y conquistadores, que fueron alteradas por la visi\u00f3n de mundo europea, es decir, por un lado la poca coordinaci\u00f3n que ten\u00edan los grupos esclavistas aunado al desconocimiento del territorio propicio las primeras rupturas con ind\u00edgenas de la zona; y en segunda instancia la fuerte violencia ejercida hacia los naturales termino en consumar los primeros alzamientos locales y de mayor alcance en la historia venezolana, caso de 1520 de ataques de grupos caribes a asientos costeros europeos (Ojer, 1966). Estos sucesos generaron articulaciones de grupos ind\u00edgenas locales que restringieron en gran medida la entrada de europeos a tierra firme, constituyendo frentes de resistencia de cara a la invasi\u00f3n del grupo extranjero.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A pesar de esto, todav\u00eda lo invasores lograron realizar alianzas con comunidades en tierra firme, generando dos focos de expansi\u00f3n en las costas venezolanas. El primero en la regi\u00f3n de Paria y Trinidad y el segundo en la regi\u00f3n del Unare-Neveri, a los cuales Tapia (2008) nos comenta que ambos focos fueron respondidos por dos grandes grupos de alianzas inter\u00e9tnicas: por un lado los Kari\u2019\u00f1a en la regi\u00f3n Nororiental, y el otro por los Palenques en la regi\u00f3n Centroriental. El dominio sobre el territorio por parte de los ind\u00edgenas permiti\u00f3 que mientras por un lado los europeos constru\u00edan algunas alianzas, la resistencia a la invasi\u00f3n contaba con mayor fuerza num\u00e9rica y control de las peque\u00f1as redes de comunicaci\u00f3n hispana, ya que se somet\u00edan mayores redes de intercambio comercial en donde prevalec\u00eda la autonom\u00eda territorial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya entrado siglo XVII exist\u00edan dos formas pr\u00e1cticas de dominaci\u00f3n, representadas en las encomiendas y las misiones religiosas, muchos de los territorios hab\u00edan sido progresivamente ocupados, sometiendo a su poblaci\u00f3n al trabajo en las principales haciendas espa\u00f1olas. Por la fuerza y la constante violencia los grupos hispanos lograron mantener algunas rutas de comunicaci\u00f3n y comercio entre Nueva Barcelona y los Llanos de Caracas (Ojer, 1966; Oviedo y Ba\u00f1os, 1992; Civrieux, 1980). Sin embargo, la posibilidad de construir nuevas alianzas inter\u00e9tnicas para la arremetida b\u00e9lica siempre existi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los grupos europeos entendieron que a pesar de que organizaron a varios grupos ind\u00edgenas en sistemas de encomiendas, no necesariamente exist\u00eda un sometimiento de estos, debido a que ellos conservaban relaciones de alianza internas, y segu\u00edan manteniendo el control de sus espacios sociales, ya que adscribirse al sistema de encomiendas no implicaba la transformaci\u00f3n de los grupos atacados. Por lo cual propiciaron la conformaci\u00f3n de las misiones que conllevaban la represi\u00f3n explicita, sumada la disgregaci\u00f3n de las unidades pol\u00edticas locales, por medio del adoctrinamiento religioso. Siendo que las personas que pertenec\u00edan a estos n\u00facleos podr\u00edan posteriormente ser asimiladas al sistema social y econ\u00f3mico colonial. La&nbsp; din\u00e1mica hispana se volvi\u00f3 misionera-militar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El auge de las misiones acentu\u00f3 las diferencias entre los grupos aliados a ellas y las comunidades que se negaban a tener trato con los espa\u00f1oles, como el caso de los Palenque, que segu\u00edan reivindicando su autonom\u00eda frente a los europeos. Con esta doble colonizaci\u00f3n, los grupos americanos debieron reorganizar constantemente sus alianzas, sin embargo llegaron a tener una fuerte correlaci\u00f3n de fuerzas que transformaron las relaciones de dominaci\u00f3n a relaciones de tensi\u00f3n pero entre iguales. Tal es el caso de la cohesi\u00f3n Kari\u2019\u00f1a, Chaima, Palenque y Cumanagoto del R\u00edo Guarapiche, que para el a\u00f1o de 1690, los espa\u00f1oles solicitan una tregua \u201c\u2026en la que s\u00f3lo ped\u00edan poder transitar por la zona, sin exigir alianzas o sumisiones\u201d (Tapia, 2008: 91).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las estructuras pol\u00edticas locales lograron establecer frentes b\u00e9licos contra los europeos por lo menos durante dos siglos, y a pesar de todo, el proceso de colonizaci\u00f3n no termino all\u00ed. Dichas estructuras tuvieron capacidad de cambio seg\u00fan los universos culturales de la regi\u00f3n y el avance hispano en el territorio. Los elementos culturales de las sociedades ind\u00edgenas dinamizaron formas propias de convivir o repeler la presencia espa\u00f1ola, no estuvieron est\u00e1ticas en el tiempo ni sirvieron a decisiones externas. No existi\u00f3 una sola historia del proceso de colonizaci\u00f3n, ni una absoluta dicotom\u00eda entre dominaci\u00f3n\/resistencia. Hoy le respondo a mi amigo que la frase resistencia ind\u00edgena puede ser enarbolada como consigna, pero que la responsabilidad de materializar el cambio de paradigma sobre la colonizaci\u00f3n de Am\u00e9rica no es s\u00f3lo compromiso de las y los investigadores sino de todas y todos los americanos.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Bibliograf\u00eda:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Biord, H. (1985): El contexto multiling\u00fce del sistema de interdependencia regional del Orinoco. <em>Antropol\u00f3gica <\/em>63-64: 83-101.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Civrieux, M. (1980): Los Cumanagoto y sus vecinos. En <em>Los Abor\u00edgenes de<\/em> <em>Venezuela. Etnolog\u00eda Antigua<\/em>. Tomo I, pp 27-139. Fundaci\u00f3n La Salle de Ciencias Naturales. Instituto Caribe de Sociolog\u00eda y Antropolog\u00eda, Caracas, Venezuela.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Coppens, W. (1971): Las relaciones comerciales de los Yekuana del Caura-Paragua. <em>Antropol\u00f3gica <\/em>30: 28-59.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gasson, R. (2000): Quiripas and mostacillas: the evolution of shell beads as a medium of exchange in Northern South America. <em>Ethnohistory <\/em>47 (3-4): 581-610.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Morey, R. y Morey, N. (1975): Relaciones comerciales en el pasado en los llanos de Colombia y Venezuela. <em>Montalb\u00e1n <\/em>4: 533-565.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ojer, P. (1966): <em>La formaci\u00f3n del Oriente venezolano<\/em>. Universidad Cat\u00f3lica Andr\u00e9s Bello, Caracas, Venezuela.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Oviedo y Ba\u00f1os, J. (1992): <em>Historia de la conquista y poblaci\u00f3n de la Provincia de Venezuela<\/em>. Biblioteca Ayacucho, Caracas, Venezuela.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todorov, T. (1982): La Conquista de Am\u00e9rica: El problema del Otro. <em>Epublibre.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tapia, F. (2008): Resistencia ind\u00edgena e identidades fronterizas en la colonizaci\u00f3n del Oriente de Venezuela, siglos XVI-XVIII. En: <em>Antropol\u00f3gica<\/em> de La Fundaci\u00f3n La Salle de Ciencias Naturales 2008, 109: 69-112<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfExisti\u00f3 resistencia por parte de los pueblos originarios hacia los conquistadores europeos? \u00bfExisten datos de esa resistencia? 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