{"id":2517,"date":"2021-09-29T09:00:00","date_gmt":"2021-09-29T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/puebloenarmas.com\/?p=2517"},"modified":"2023-05-28T09:24:09","modified_gmt":"2023-05-28T13:24:09","slug":"carabobo-es-siempre-independencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puebloenarmas.com\/0\/carabobo-es-siempre-independencia\/","title":{"rendered":"Carabobo es siempre Independencia"},"content":{"rendered":"\n<p>Por Alexander Torres Iriarte (*)<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora celebramos dos siglos de una acometida que confirma que aquel sujeto menudo fue un aut\u00e9ntico conductor de pueblos. Es muy significativo tomar en cuenta las palabras mismas del Libertador para justipreciar -desde la mirada de un actor excepcional- lo acontecido aquel memorable d\u00eda. Es oportuno acotar que un Parte es una modalidad de escrito contentivo de alguna comunicaci\u00f3n oficial, que por su naturaleza podr\u00eda ser una notificaci\u00f3n disciplinaria o castrense, siendo este \u00faltimo el tipo m\u00e1s conocido. El <em>Parte de la Batalla de Carabobo<\/em> es unimportante documento firmado por Sim\u00f3n Bol\u00edvar en Valencia, el 25 de junio de 1821, dirigido al Vicepresidente de Colombia. Empieza esta joya de antolog\u00eda haciendo una afirmaci\u00f3n que corrobora la visi\u00f3n esclarecida del Hombre de las Dificultades: <em>\u201cAyer se ha confirmado con una espl\u00e9ndida victoria el nacimiento pol\u00edtico de la Rep\u00fablica de Colombia\u201d.<\/em> Aseveraci\u00f3n que despeja cualquier duda sobre el car\u00e1cter estrat\u00e9gico y unionista del l\u00edder solar.<\/p>\n\n\n\n<p>Agarraba impulso la Campa\u00f1a del Sur que llevar\u00eda lo mejor de Nuestram\u00e9rica a desalojar totalmente, en Ayacucho a menos de un lustro, a los usurpadores del Continente de la Esperanza. A rengl\u00f3n seguido, en su Parte, cuenta Bol\u00edvar el pre\u00e1mbulo de la revuelta, mencionando la salida de Tinaquillo horas antes y explicando la estructura de las divisiones del Ej\u00e9rcito Libertador. Narra la extenuante jornada por los montes y desfiladeros que alejaban los amantes de la Independencia de sus adversarios, estando inicialmente los revolucionarios en desventaja contra el enemigo mortal. &nbsp;Destaca la figura de Jos\u00e9 Antonio P\u00e1ez. Subraya la categor\u00eda de la haza\u00f1a donde murieron Manuel Cede\u00f1o y Ambrosio Plaza, no obstante su balance es positivo. Cierra Bol\u00edvar emplazando al cuerpo legislativo a nombre de los que apostaron sus fuerzas f\u00edsicas y espirituales contra el colonialismo espa\u00f1ol a un <em>\u201chomenaje de un ej\u00e9rcito rendido, el m\u00e1s grande y m\u00e1s hermoso que ha hecho armas en Colombia en un campo de batalla\u201d. <\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El unionismo constante<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cualquier valoraci\u00f3n sobre la significaci\u00f3n hist\u00f3rica de la Campa\u00f1a de Carabobo no se puede quedar s\u00f3lo en los aspectos t\u00e1cticos de la reyerta y mucho menos en la dimensi\u00f3n local del acontecimiento. Circunscribir el fen\u00f3meno del que ahora celebramos su bicentenario a una acto \u00fanicamente b\u00e9lico -esto lo decimos sin ning\u00fan menoscabo a su importancia militar, a fin de cuentas fue eso, una Campa\u00f1a-, a la vez de creer que su trascendencia estuvo s\u00f3lo acotada a la liberaci\u00f3n venezolana, es perder de vista la concepci\u00f3n geoestrat\u00e9gica de Sim\u00f3n Bol\u00edvar y el car\u00e1cter internacional de nuestra Guerra Magna.<\/p>\n\n\n\n<p>Una mirada atenta demuestra que Sim\u00f3n Bol\u00edvar fue un unionista convencido. El tes\u00f3n por libertar con su pluma y su espada fue inseparable de la idea de la coalici\u00f3n. No tener amos y permanecer juntos para vencer cualquier pretensi\u00f3n colonialista viniera de donde viniera, era su profesi\u00f3n de fe, resumida en su noci\u00f3n del \u201cEquilibrio del universo\u201d.&nbsp; Ante las fuerzas disgregadoras internas en combinaci\u00f3n con el intervencionismo extra\u00f1o, Bol\u00edvar llam\u00f3 a cerrar fila como apuesta de triunfo permanente.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde temprano El Libertador asent\u00f3 posici\u00f3n sobre su unionismo sincero, como lo puso en evidencia su germinal juramento en el Monte Sacro en 1805, que si bien imploraba por el rompimiento del yugo extranjero, reclamaba una emancipaci\u00f3n colectiva. En otro documento pocas veces comentado, fechado el 15 de septiembre de 1810, publicadoen el <em>Morning Chronicle<\/em> de Londres, Bol\u00edvar afirmaba:&nbsp; <em>\u201cEl d\u00eda, que no est\u00e1 lejos, en que los venezolanos se convenzan de que el deseo que demuestran de sostener relaciones pac\u00edficas con la metr\u00f3poli, sus sacrificios pecuniarios, en fin, no les hayan merecido el respeto ni la gratitud a que creen tener derecho, alzar\u00e1n definitivamente la bandera de la Independencia\u2026Tampoco descuidar\u00e1n de invitar a todos los pueblos de Am\u00e9rica a que se unan en Confederaci\u00f3n\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido fue emblem\u00e1tico su llamado de atenci\u00f3n ante una petici\u00f3n temerosa del Congreso de 1811, que dudaba sobre el camino emancipatorio: <em>\u201cPongamos sin temor la piedra fundamental de la libertad sudamericana\u201d,<\/em> exhortaba.<\/p>\n\n\n\n<p>El esfuerzo de ocho duros a\u00f1os -1811 hasta 1819-, se puede decir, que con algunos matices a raz\u00f3n del contexto espec\u00edfico, El Libertador hizo gala de razones a favor de la uni\u00f3n como <em>v\u00eda regia<\/em> a la edificaci\u00f3n republicana. La existencia de una Europa expoliadora y esclavista y la de una Espa\u00f1a ejecutora de una \u201cguerra de exterminio\u201d, fueron expresiones recurrentes en sus centenares de papeles doctrinarios y circunstanciales. Desde su Manifiesto de Cartagena de 1812, pasando por su Carta de Jamaica de 1815 y el Discurso ante el Congreso de Angostura de 1819, hasta sus \u00faltimos votos, defendi\u00f3 Bol\u00edvar la tesis que s\u00f3lo mancomunando esfuerzos es que se pod\u00eda alcanzar la emancipaci\u00f3n.&nbsp;&nbsp; En junio de 1818, en carta al Director Supremo de las Provincias Unidas del R\u00edo de la Plata, Juan Pueyrred\u00f3n reiteraba que \u201cuna sola debe ser la Patria de todos los americanos, ya que en todo vemos una perfecta unidad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Si convenimos sobre la demanda de una Am\u00e9rica unida, concebida <em>\u201ccomo madre de las rep\u00fablicas, la m\u00e1s grande naci\u00f3n de la tierra\u201d<\/em>en Bol\u00edvar, entonces \u00bfCu\u00e1l es la importancia de la Campa\u00f1a de Carabobo en el marco de nuestras luchas soberanas en general y en su pensamiento pol\u00edtico en espec\u00edfico?<\/p>\n\n\n\n<p>Si para 1811 el gran problema que ten\u00edan los revolucionarios era la Independencia, una d\u00e9cada despu\u00e9s el punto cr\u00edtico era desatar a nuestros hermanos y posteriormente mantenerlos juntos, y as\u00ed lo entendi\u00f3 el Libertador desde el principio. Fue Bol\u00edvar el artesano de una tentativa que por ut\u00f3pica era hermosa, pero bastante dif\u00edcil. Naci\u00f3 el \u201calfarero de rep\u00fablicas\u201d, un aut\u00e9ntico estadista. Y esta novedad hist\u00f3rica comenz\u00f3 en el campo de Carabobo con la \u201cespl\u00e9ndida victoria\u201d de un ej\u00e9rcito diverso, social, sexual, cultural, regional, nacional e internacionalmente.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En el sur<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY si hacemos una especie de l\u00ednea de tiempo despu\u00e9s de la Campa\u00f1a de Carabobo, redundamos acaso en qu\u00e9 su proceder fue m\u00e1s all\u00e1 del vistazo parroquial de algunos de su seguidores y hermanos de armas?<\/p>\n\n\n\n<p>Para comienzos de 1822 Sim\u00f3n Bol\u00edvar estuvo en Popay\u00e1n.El 7 de abril derrot\u00f3 a los realistas en Bombon\u00e1, libertando as\u00ed la provincia de Pasto. En esta acometida Sim\u00f3n Bol\u00edvar -escenificada cerca del&nbsp;volc\u00e1n Galeras&nbsp;en el actual Departamento de Nari\u00f1o, de la actual Colombia-&nbsp; alcanzaba su determinaci\u00f3n: doblegar Pasto y controlar a Quito, poblaci\u00f3n que hab\u00eda gritado vivas a Fernando VII. Para concretar tan valioso plan dividi\u00f3 las tropas. Mientras el general Antonio Jos\u00e9 de Sucre tomaba por la ruta mar\u00edtima a Guayaquil, Sim\u00f3n Bol\u00edvar se enrumbaba desde Popay\u00e1n con m\u00e1s de dos mil efectivos sobre Pasto, ese \u201csepulcro nato\u201d para los partidarios de la causa independentista. Detener las grandes fuerzas auxiliares realistas que pod\u00edan aplastar el ej\u00e9rcito comandado por Sucre fue su mejor resultado. La v\u00eda entre Quito y Bogot\u00e1 estaba franca. La fracci\u00f3n mon\u00e1rquica era fulminada, el resto de los realistas se encontraban aislados de Espa\u00f1a en la Sierra Baja peruana y en el Alto Per\u00fa. La salida era la capitulaci\u00f3n. <strong><u><\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El 24 de mayo de 1822, Sucre triunfaba en Pichincha rompiendo las amarras del Ecuador. El 16 de junio el Libertador entraba a Quito. Era recibido con extraordinaria aclamaci\u00f3n. Al mes Bol\u00edvar, en cumplimiento de sus deberes como Presidente Constitucional, decretaba la incorporaci\u00f3n de Guayaquil a Colombia<\/p>\n\n\n\n<p>En sus incansables planes Bol\u00edvar estaba en Pasto el 3 de enero de 1823. Como muestra de su agitada vida pol\u00edtica en b\u00fasqueda de la liberaci\u00f3n del sur se embarc\u00f3 Bol\u00edvar en el bergant\u00edn <em>Chimborazo<\/em> rumbo a Per\u00fa. Sus proyectos se fueron concretando, mientras que en Venezuela se realizaba la Batalla Naval del Lago de Maracaibo.<\/p>\n\n\n\n<p>En general ese a\u00f1o de 1823 fue muy decisivo para los amantes de la libertad, no s\u00f3lo venezolana sino nuestroamericana. Mientras el caraque\u00f1o inmortal afianzaba sus maniobras hacia el sur, la reacci\u00f3n realista buscaba en territorio nacional tomar posiciones ventajosas. La llegada de Sim\u00f3n Bol\u00edvar al Per\u00fa el 1 de septiembre de 1823, lugar en el que se iba a mantener durante tres dif\u00edciles a\u00f1os, era una necesidad hist\u00f3rica, en virtud del panorama poco halag\u00fce\u00f1o para quienes combat\u00eda la corona. Ya como l\u00edder de los Ej\u00e9rcitos del Sur le tocaba parar la desintegraci\u00f3n del Per\u00fa frenando la guerra civil.&nbsp; Era el momento de un Antonio Jos\u00e9 de Sucre haciendo gestiones en el Norte y de un Libertador en la costa, sitio donde los elementos naturales hicieron estragos en su endeble figura, debati\u00e9ndose entre la vida y la muerte. En la hist\u00f3rica Pativilca Bol\u00edvar recibi\u00f3 las infaustas noticias de la entrega de los castillos del Callao a los espa\u00f1oles, consumada el 5 de febrero de 1824 por la guarnici\u00f3n argentina encargada de su custodia. \u00c9sto y la lamentable p\u00e9rdida del regimiento de Granaderos argentinos, el c\u00e9lebre conjunto organizado por Jos\u00e9 de San Mart\u00edn en Mendoza, y a cuya disciplina consagr\u00f3 lo mejor de su vida, terminaban de empeorar su calamitoso cuadro, pero sin entregarse a la derrota.&nbsp; Igualmente triunfaba.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>De Carabobo a Ayacucho<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfTodo termin\u00f3 en el campo de Carabobo, el 24 de junio de 1821? \u00bfO fue el finiquito del desangradero el 24 de julio de 1823, en el Lago de Maracaibo? No, siempre hay m\u00e1s. Invisibilizar nuestros conflictos comunes de ayer y hoy es parte de las falacias de los historiadores procolonialistas de siempre. Hubo otros enfrentamientos que sostuvieron las facciones realistas y republicanas en el proceso de liberaci\u00f3n de Suram\u00e9rica del poder espa\u00f1ol. Esta contienda se libr\u00f3 en la pampa del lago Jun\u00edn, en el actual departamento peruano del mismo nombre, el 6 de agosto de 1824. El general Sim\u00f3n Bol\u00edvar, comandante del Ej\u00e9rcito Unido, se dispuso a atacar a las fuerzas del general Jos\u00e9 de Canterac, vali\u00e9ndose de la franca desventaja del enemigo por motivo de una rebeli\u00f3n interna en sus filas del Alto Per\u00fa. A mediados de ese a\u00f1o axial Bol\u00edvar con 7.900 soldados de infanter\u00eda y 1.000 de caballer\u00eda se dirigi\u00f3 hacia la sierra central para aislar a las fuerzas al mando de Canterac. Con unos 2.700 infantes y 1.300 jinetes contaba el jefe espa\u00f1ol de origen franc\u00e9s. Al percibir que los leales a la Corona marchaban en retirada, el Libertador orden\u00f3 a su caballer\u00eda intentar detener a los realistas mientras la infanter\u00eda los alcanzaba, a lo que Canterac mand\u00f3 a su caballer\u00eda atacar a la vez. De esta manera, tras el primer choque, los republicanos lograron arrojar a la caballer\u00eda realista hacia la llanura, donde la batalla fue m\u00e1s encarnizada, librada a sable y lanza \u00fanicamente. La lucha termin\u00f3 en un gran triunfo para la iniciativa revolucionaria que hizo reto\u00f1ar el \u00e1nimo entre las tropas independentistas. Ese lance en las llanuras de Jun\u00edn tuvo ciertas peculiaridades, como fue la poca duraci\u00f3n del mismo, ya que logr\u00f3 resolverse en aproximadamente una hora, adem\u00e1s del combate \u201ccuerpo a cuerpo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Las acciones b\u00e9licas contra las cadenas espa\u00f1olas fueron muchas y complejas. La conquista de la libertad y uni\u00f3n sudamericanas fue un sue\u00f1o bolivariano, que puso en marcha los m\u00e1s arduos e interesantes empe\u00f1os. En el caso espec\u00edfico de la Batalla de Ayacucho, dice bastante. La preparaci\u00f3n de la contienda final para repeler las autoridades hispanas arranc\u00f3 el 6 de diciembre de 1824, momento en el cual el Ej\u00e9rcito Unido ocupaba la pampa de Ayacucho, en las zonas pr\u00f3ximas del pueblo de Quinua, Per\u00fa. En la ma\u00f1ana del 9 de diciembre, los realistas iniciaron el ataque con el prop\u00f3sito de desbordar el ala izquierda republicana, al tiempo que las divisiones de los generales Antonio Monet y Alejandro Gonz\u00e1lez Villalobos, hac\u00edan tretas contra el centro y derecha del ej\u00e9rcito comandado por Antonio Jos\u00e9 Sucre, para afectar a los insurgentes de manera simult\u00e1nea. Pese al intento, los planes de los realistas fracasaron, debido al contraataque de la reserva republicana en la izquierda. Seguidamente, Sucre dio instrucciones a Jos\u00e9 Mar\u00eda C\u00f3rdoba de contraatacar a los cuerpos de Monet y Gonz\u00e1lez Villalobos, quienes quedaron fuera del combate. A esto se le sumaba la reserva del patriota cuman\u00e9s, enfilando sus bater\u00edas, y obligando finalmente a los invasores a solicitar una capitulaci\u00f3n que abri\u00f3 la senda para la liberaci\u00f3n del Per\u00fa y de Am\u00e9rica toda. Senda que ya se hab\u00eda abierto con el triunfo de la Batalla de Carabobo, como Bol\u00edvar lo pens\u00f3 anticipadamente. Ayacucho naci\u00f3 en Carabobo.<\/p>\n\n\n\n<p>Si alguna moraleja podemos sacar -son muchas las ense\u00f1anzas- de lo acontecido hace dos centurias, respetando por supuesto la especificidad de nuestra hora hist\u00f3rica, es que hoy m\u00e1s que nunca el unionismo bolivariano goza de gran actualidad y que Colombia -nuestro pa\u00eds hermano, v\u00edctima de una vetusta oligarqu\u00eda en connivencia con el cipayismo proimperialista- es pieza fundamental para concretar la a\u00f1orada emancipaci\u00f3n que el Hombre de las Dificultades siempre so\u00f1\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>(*) Alexander Torres es Historiador, docente, escritor y ensayista venezolano. Actuamente es el Presidente del Centro Nacional de Historia de Venezuela. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Agarraba impulso la Campa\u00f1a del Sur que llevar\u00eda lo mejor de Nuestram\u00e9rica a desalojar totalmente, en Ayacucho a menos de un lustro, a los usurpadores del Continente de la Esperanza. 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