{"id":2207,"date":"2021-03-03T08:00:00","date_gmt":"2021-03-03T12:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/puebloenarmas.com\/?p=2207"},"modified":"2021-03-03T11:52:25","modified_gmt":"2021-03-03T15:52:25","slug":"la-guerra-del-pacifico-y-el-brujo-de-los-andes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puebloenarmas.com\/0\/la-guerra-del-pacifico-y-el-brujo-de-los-andes\/","title":{"rendered":"LA GUERRA DEL PAC\u00cdFICO Y \u201cEL BRUJO DE LOS ANDES\u201d"},"content":{"rendered":"\n<p>Por Oscar Rotundo*<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>La denominada Guerra del Pac\u00edfico, que se libr\u00f3 de 1879 hasta 1883, entre dos pa\u00edses que no eran lim\u00edtrofes, Chile y Per\u00fa, muestra desde ya, la trama compleja de un conflicto que de alguna manera todav\u00eda no se ha resuelto.<\/p>\n\n\n\n<p>En tiempos de refundaci\u00f3n como los que vivimos en Nuestra Am\u00e9rica en este siglo XXI, las caracter\u00edsticas espec\u00edficas de cada combate y el temple y discernimiento de sus protagonistas dejan a los pueblos conocimientos que perduran en el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>El 14 de febrero de 1879, tropas chilenas,&nbsp;desembarcan en el entonces territorio boliviano de Antofagasta comenzando el conflicto b\u00e9lico que cambiar\u00e1 la vida de los tres pa\u00edses y desnudar\u00e1 una vez m\u00e1s, la embestida de las potencias europeas hacia&nbsp; Am\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El 14 de febrero de 1879 fuerzas chilenas toman por asalto el puerto boliviano de Antofagasta. Inmediatamente son tomadas la prefectura, la polic\u00eda y otras instituciones estatales bolivianas.<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Claves del conflicto<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El qu\u00edmico alem\u00e1n Justus von Liebig, inventor del fertilizante a base de nitr\u00f3geno en 1840, hab\u00eda precisado que el salitre constitu\u00eda un excelente fertilizante para las deterioradas tierras europeas, avivando el inter\u00e9s comercial por este producto, accesible en las costas de Bolivia y el Per\u00fa.<\/p>\n\n\n\n<p>En poco tiempo, el salitre y el guano, comienzan a ser un negocio muy rentable para las compa\u00f1\u00edas anglo-chilenas que los comercializan sin retribuci\u00f3n impositiva alguna, por el usufructo de los yacimientos a los Estados due\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de estas empresas fue <strong>la \u201cCompa\u00f1\u00eda An\u00f3nima de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta\u201d <\/strong>que, cuando <strong><em>\u201cLa Asamblea Nacional Constituyente, en el gobierno del Gral. Hilari\u00f3n Daza, decreta mediante Art\u00edculo \u00fanico:<\/em><\/strong><em> <strong>Se aprueba la transacci\u00f3n celebrada por el ejecutivo en 23 de noviembre de 1873 con el apoderado de la Compa\u00f1\u00eda An\u00f3nima de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta, a condici\u00f3n de hacer efectivo, como m\u00ednimum un impuesto de diez centavos en quintal de salitres exportados<\/strong>\u201d<\/em>, rechaz\u00f3 a trav\u00e9s de su gerente, Mr. George Hicks la medida tomada por el gobierno, arguyendo <strong>\u201cque la Compa\u00f1\u00eda era chilena\u201d <\/strong>y recurri\u00f3 al amparo del gobierno de ese pa\u00eds, presidido por An\u00edbal Pinto, el cual, aprovech\u00f3 la circunstancia, &nbsp;para darle car\u00e1cter de Estado al reclamo de la empresa privada, recurriendo al argumento de que la ley impositiva de los 10 centavos, iba contra los t\u00e9rminos del Tratado de agosto de 1874, que acordaba el compromiso de Bolivia de no imponer impuestos \u201csobre capitales o industrias chilenos\u201d, amparando bajo la figura de cosa p\u00fablica a una Compa\u00f1\u00eda \u201can\u00f3nima\u201d y no estatal chilena.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego de transitar los vericuetos de la burocracia diplom\u00e1tica, las fuerzas chilenas ocupan Bolivia, sabiendo que en Antofagasta solo hab\u00eda una treintena de hombres de la gendarmer\u00eda, sin capacidad de oponer resistencia a los armamentos modernos del ej\u00e9rcito invasor.<\/p>\n\n\n\n<p>Las \u00f3rdenes del Comandante chileno Sotomayor eran, <strong>\u201c<em>la ocupaci\u00f3n de los territorios bolivianos comprendidos entre los paralelos 23 y 24, ten\u00eda que ser pac\u00edfica, dando a las autoridades bolivianas todas las facilidades para abandonarlo<\/em>\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las tropas invasoras establecieron en el lugar su cabeza de playa, pero en realidad, su destino eran los yacimientos salitreros y guaneros que estaban en el Per\u00fa.<\/p>\n\n\n\n<p>Inglaterra necesitaba dominar mundialmente los insumos para la fabricaci\u00f3n de p\u00f3lvoras y para la agricultura, para ser la potencia mundial que se impusiera tanto en aguas como en tierras del planeta.<\/p>\n\n\n\n<p>Eran \u00e9pocas de guerras federales en el continente, eran los tiempos del desplome y desguace de los Ej\u00e9rcitos Libertadores y momentos en que con la desaparici\u00f3n del imperio espa\u00f1ol de la escena pol\u00edtico-militar, los buitres imperialistas brit\u00e1nicos y franceses sangraban a las ins\u00edpidas republicas, con dinero, intriga y prepotencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Los ilustres administradores republicanos, embelesados con la idea de pertenecer a alg\u00fan imperio que limpiara las sucias botas de sus ancestros conquistadores, no dudaban en entregarlo todo por ser reconocidos y admitidos en las sociedades pulcras de la \u201cmadre\u201d Europa.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Pero hab\u00eda Patriotas\u2026<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Exist\u00edan muchos patriotas dispuestos a todo<strong><em>. <\/em><\/strong><strong><em>Andr\u00e9s Avelino C\u00e1ceres, <\/em><\/strong>era uno de ellos; resisti\u00f3, nunca se dobleg\u00f3 y hasta el \u00faltimo momento, organiz\u00f3 fuerzas, para mantener viva la esperanza de una naci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Los bi\u00f3grafos expresan que s\u00f3lo Bol\u00edvar demostr\u00f3 como \u00e9l, tener tan certero golpe de vista, tan r\u00e1pida intuici\u00f3n de las cosas y del momento, tanta espontaneidad para improvisar brillantes planes militares y admirable sencillez para ejecutarlos.<\/p>\n\n\n\n<p>En una entrevista al conmemorarse el 42 aniversario de la Batalla de Tarapac\u00e1, al pregunt\u00e1rsele del porqu\u00e9 de la derrota en la Guerra del Pacifico, el comandante C\u00e1ceres se\u00f1al\u00f3 tres motivos fundamentales: <strong><em>el t\u00e9cnico, el social y el pol\u00edtico<\/em><\/strong>, destacando la mala organizaci\u00f3n militar, los pocos recursos b\u00e9licos y el racismo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00abLa discriminaci\u00f3n racial fue determinante. No hubo armon\u00eda cultural ni pol\u00edtica. La falta de organizaci\u00f3n militar, de cohesi\u00f3n, de armon\u00eda pol\u00edtica. Hab\u00eda patriotismo, hab\u00eda entusiasmo generoso, hab\u00eda valor y virtudes militares en nuestros soldados y en nuestros oficiales, pero tambi\u00e9n hubo mucha traici\u00f3n en los sectores pudientes\u00bb<\/em><\/strong>, se\u00f1al\u00f3, agregando, <strong><em>\u00ab..tambi\u00e9n hubo demasiados Generales, cuyos conocimientos y aptitudes no pudieron destacarse en la contienda, por falta de disposici\u00f3n de un comando totalmente politizado\u00bb<\/em><\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Y al consult\u00e1rsele si se hubiera podido ganar la guerra, respondi\u00f3 categ\u00f3ricamente <strong><em>\u00abCon toda la superioridad num\u00e9rica y armament\u00edstica del ej\u00e9rcito chileno, creo, firmemente que s\u00ed. La desuni\u00f3n, el desatino, la ambici\u00f3n pol\u00edtica y la carencia de identidad en los sectores acomodados nos perdieron\u00bb<\/em><\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchos patriotas se resist\u00edan al fin de la guerra con la cesi\u00f3n de Tarapac\u00e1 y se sumaron con soldados y guerrilleros ind\u00edgenas en la zona cordillerana, a la resistencia dirigida por el general Andr\u00e9s Avelino C\u00e1ceres.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cAnte un enemigo superior, C\u00e1ceres no va a batirse en un combate abierto, como se lo reclama parte de la historiograf\u00eda chilena, porque ser\u00eda vencido f\u00e1cilmente\u201d, <\/em><\/strong>rese\u00f1a el historiador peruano Daniel Parodi, <strong><em>\u201cC\u00e1ceres, dise\u00f1a su estrategia para atraer al invasor a los Andes centrales, terreno complicado para los invasores, lleno de quebradas y precipicios, a m\u00e1s de 3 o 4 mil metros sobre el nivel del mar\u201d<\/em><\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>El generalato chileno, en abril de 1881, envi\u00f3 una fuerza a cargo del teniente coronel Ambrosio Letelier, que cometi\u00f3 una serie de atropellos y abusos contra la poblaci\u00f3n local. <strong><em>\u201cSe extralimit\u00f3 en demas\u00eda con los habitantes de esa zona exigiendo cupos de guerra m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites que la prudencia aconsejaba, y someti\u00f3 a los serranos a vej\u00e1menes y malos tratos\u201d<\/em><\/strong>, escribe el historiador chileno Rafael Mellafe. Esta situaci\u00f3n indign\u00f3 a los pobladores &nbsp;incrementado las fuerzas de la resistencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde las alturas de Los Andes, C\u00e1ceres dominaba los movimientos del ej\u00e9rcito chileno y esperaba el momento preciso para atacar a las guarniciones que sitiaban los pueblos del valle.<\/p>\n\n\n\n<p>A la estrategia de C\u00e1ceres y a la repulsa por las acciones de los invasores, se sumaban otros factores que mermaban su capacidad y su superioridad t\u00e9cnica.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cEl soldado chileno ven\u00eda del centro sur del pa\u00eds, donde las condiciones medio ambientales eran muy distintas a las de la sierra peruana\u201d<\/em><\/strong>, las temperaturas bajo cero en la noche y la falta de alimento, medicina y vestimenta, desmoralizaban al conquistador.<\/p>\n\n\n\n<p>Avelino C\u00e1ceres, se fue convirtiendo en una pesadilla y en una leyenda. Por su dominio del territorio y lo sorpresivo de los ataques de las montoneras, por esto, las tropas chilenas le apodar\u00edan<strong><em> \u201cEl Brujo de Los Andes\u201d<\/em><\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cCon el correr del tiempo y despu\u00e9s de la guerra se va creando esta \u2018aura\u2019 de que C\u00e1ceres pod\u00eda estar en dos sitios al mismo tiempo, que escuchaba los planes chilenos escondido debajo de la mesa donde com\u00edan los altos oficiales o usaba chalecos antibalas y por eso no le hac\u00edan da\u00f1o los proyectiles chilenos\u201d<\/em><\/strong>, comenta Rafael Mellafe*.<\/p>\n\n\n\n<p>Parodi comenta lo del apodo, con una historia breve. <strong><em>\u201cDos regimientos lo persegu\u00edan en la cordillera, uno por el norte y el otro por el sur. Se encontraron los regimientos, pero C\u00e1ceres hab\u00eda desaparecido, \u00bfqu\u00e9 pas\u00f3? Hizo lo imposible, atraves\u00f3 la cordillera blanca -cumbres nevadas- para evitar ser atrapado y descendi\u00f3 por la vertiente oriental de la cordillera perdiendo muchos de sus hombres en esa maniobra evasiva. As\u00ed era C\u00e1ceres.\u201d<\/em><\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Hablaba perfectamente la lengua de los ind\u00edgenas, el quechua, de esta manera le resultaba m\u00e1s f\u00e1cil incorporarlos a su plan de resistencia. <strong><em>\u201c\u00c9l era mestizo, ayacuchano, hijo de hacendados, se crio entre peones y campesinos que hablaban el quechua; \u00e9l mismo lo hablaba, de all\u00ed el apelativo cari\u00f1oso \u2018el taita C\u00e1ceres\u2019\u201d<\/em><\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Los abor\u00edgenes no eran cualquier aliado. En la zona del valle del Mantaro, las comunidades gozaban de cierta semiautonom\u00eda, a diferencia de otras zonas del Per\u00fa. <strong><em>\u201cEran poderosas en esa regi\u00f3n pues le disputaban palmo a palmo el poder a las haciendas\u201d<\/em><\/strong>, relata Daniel Parodi.<\/p>\n\n\n\n<p>Para comprender el grado de compromiso de la poblaci\u00f3n con su lucha, recurriremos a esta historia. <em>\u201cEn una ocasi\u00f3n, una partida de soldados chilenos lleg\u00f3 a un caser\u00edo perdido en las serran\u00edas andinas; al llegar solicitan a los pobladores algunos alimentos y bebidas para reponer fuerzas antes de seguir su camino; una campesina, les ofrece algo de beber, y para que no desconfiaran, la mujer<\/em> <strong><em>\u201cbebi\u00f3 primero la bebida envenenada que luego le sirvi\u00f3 al grupo de soldados, muriendo todos a los pocos minutos\u201d<\/em><\/strong>, relata el historiador Daniel Parodi*.<\/p>\n\n\n\n<p>C\u00e1ceres era informado por la poblaci\u00f3n en todo momento sobre, movimientos, n\u00fameros o siquiera intenciones de los chilenos; mientras que ellos, a menudo, no sab\u00edan en cu\u00e1l direcci\u00f3n emprender la persecuci\u00f3n de las fuerzas peruanas.<\/p>\n\n\n\n<p>Los habitantes de la sierra, estaban hartos de los \u201ccupos\u201d o contribuciones forzadas de alimentos y especies impuestos por las tropas chilenas, y peor a\u00fan, de los fusilamientos a los guerrilleros y a civiles, sorprendidos en acciones de sabotaje.<\/p>\n\n\n\n<p>En el siglo XIX, la guerra ten\u00eda protocolos que se respetaban entre fuerzas regulares; los guerrilleros, no entraban en las leyes internacionales sobre beligerancia, por esa raz\u00f3n apenas eran capturados los fusilaban sin miramientos.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, pasaron por el pared\u00f3n hombres, mujeres y hasta sacerdotes, que participaron de la resistencia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cLos integrantes de las montoneras, eran considerados ap\u00e1tridas, es decir no luchaban bajo una bandera, sino que para ellos mismos o siguiendo a un caudillo, por tanto, las leyes de la guerra de la \u00e9poca no penaban el acto de fusilar a aquellos. Sin embargo, esta pr\u00e1ctica no fue habitual, solo se utiliz\u00f3 en algunos casos durante la expedici\u00f3n Del Canto en la sierra, pero si, fue masivo luego de la batalla de Huamachuco (10 de julio de 1883), donde la orden entregada por Lynch a Gorostiaga era, \u2018no tomar prisioneros\u2019\u201d<\/em><\/strong>, resalta Mellafe.<\/p>\n\n\n\n<p>Las fuerzas de C\u00e1ceres <strong><em>\u201cSe dedicaron al sabotaje y hostigamiento constante de las expediciones de Letelier y Del Canto &#8211; Ya sea, a trav\u00e9s de las c\u00e9lebres galgas, que eran enormes piedras lanzadas desde lo alto de las quebradas, a atacar por sorpresa las avanzadillas o a los soldados rezagados y a obstaculizar su camino volando alg\u00fan puente<\/em><\/strong>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cLa resistencia en la sierra peruana fue feroz. La guerra toc\u00f3 las puertas de los habitantes de esa zona y se defendieron como lo hac\u00edan sus ancestros incas. Por esa raz\u00f3n vemos tantos relatos de decapitaci\u00f3n a soldados chilenos y empalamiento de las cabezas como tambi\u00e9n descuartizamientos de los cuerpos luego de los combates\u201d<\/em><\/strong> explica Rafael Mellafe.<\/p>\n\n\n\n<p>C\u00e1ceres, sabia de la confianza que gozaba entre los nacionales y utilizaba todos los medios para dar batalla sin descanso, en aras de alcanzar la victoria. Era astuto y r\u00e1pido para entender lo que suced\u00eda en el campo de batalla; llev\u00f3 a los ind\u00edgenas a una participaci\u00f3n que no hab\u00edan conseguido nunca, incorpor\u00e1ndose, de esta manera, al sentir patri\u00f3tico.<\/p>\n\n\n\n<p>Su gesta nutre a las generaciones de j\u00f3venes antimperialistas y su tenacidad debe ser recordada como un aporte fundamental en la lucha por la definitiva independencia de Nuestra Am\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p>Nota:<\/p>\n\n\n\n<p>Daniel Parodi Revoredo, historiador peruano <\/p>\n\n\n\n<p>Rafael Mellafe, historiador chileno<\/p>\n\n\n\n<p><span class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Oscar Rotundo* Analista pol\u00edtico del equipo de Periodismo Internacional Alternativo PIA Global<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La denominada Guerra del Pac\u00edfico, que se libr\u00f3 de 1879 hasta 1883, entre dos pa\u00edses que no eran lim\u00edtrofes, Chile y Per\u00fa, muestra desde ya, la trama compleja de un conflicto que de alguna manera todav\u00eda no se ha resuelto.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2208,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[564,257,562,563],"class_list":["post-2207","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia-militar","tag-andres-avelino-caceres","tag-chile","tag-guerra-del-pacifico","tag-peru"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puebloenarmas.com\/0\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2207","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puebloenarmas.com\/0\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puebloenarmas.com\/0\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puebloenarmas.com\/0\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puebloenarmas.com\/0\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2207"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/puebloenarmas.com\/0\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2207\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2210,"href":"https:\/\/puebloenarmas.com\/0\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2207\/revisions\/2210"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puebloenarmas.com\/0\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2208"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puebloenarmas.com\/0\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2207"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puebloenarmas.com\/0\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2207"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puebloenarmas.com\/0\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2207"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}