LOS PLANES ECONÓMICOS URGENTES DE JOE BIDEN – COMENTARIOS

Por Ángel Colmenares

“¿Con quién vamos?”, es ―en “Doña Bárbara”― la pregunta ritual en el bongo antes de comenzar la travesía; y con la respuesta los bongueros y pasajeros se entregan a la protección de poderes extraños y superiores que por ellos velarán, sin que las personas tengan la más mínima participación en esa tarea de prever y evitar males. Todo queda en manos de algo externo y ajeno. Y si alguna tragedia aconteciera, la autoalienación colectiva se consolará porque ello “era la voluntad” de esos mismos seres extraordinarios, incorpóreos pero presentes, que se daba por sentado los cuidarían y preservarían de males y peligros.


Lo cierto es que en la construcción de su propia realidad, de su específica historia, la gente no aporta, no piensa, no participa, y “su destino” siempre queda en manos ―y bajo decisiones― ajenas, externas, lejanas, cuya realidad (esencia, contenido) no deviene por sí misma y de ella sólo se ven formas, apariencias, lo que es recibido como información adulterada, propaganda-venta-de-mentiras disfrazada de escrutinio, esa cotidiana seudoconcreción que no permite ver más allá de lo que la ideología presenta como realidad, lo cual priva, a quienes no desmonten el tinglado de falsa conciencia, de la facultad de [más allá de interpretar] poder conocer y transformar.


Como decía Lucien GOLDMAN en los “Coloquios de Royaumont” de 1965: «Todo grupo tiende, en efecto, a conocer de manera adecuada la realidad, pero su conocimiento no puede llegar más que hasta un límite máximo compatible con su existencia.


Más allá de ese límite las informaciones solo pueden pasar si se logra transformar la estructura del grupo, exactamente como en el caso  de los obstáculos individuales no pueden pasar si no se transforma la estructura psíquica del individuo» El Concepto de Información en la Ciencia Contemporánea, Siglo XXI Editores, México, 1976, p. 35.


Este preámbulo nos ubica en el contexto que del artículo queremos resaltar: cómo “la política” se ha convertido en sinónimo de trampa, mentira, corrupción e instrumento de manipulación por excelencia, con representantes de los poderes diciendo lo contrario de lo que ayer afirmaban, ofreciendo soluciones a los problemas por ellos generados, creando expectativas que saben no van a satisfacer para luego volver a mentir y profundizar sus incoherencias, siempre evadiendo responsabilidades, conducta que el capitalismo impone a la sociedad como algo “normal” [los «intereses y valores» explicados por el paraco BAMA] y que como tal se reproduce y extiende por toda la sociedad, de lo cual tenemos aquí muchos ejemplos, entre ellos el intercambio (“mercado electoral”) de votos por mortadela u otro señuelo.


En la revista “Newsweek” del 12 de junio de 2020, Steve FRIESS publicó un artículo titulado “Joe Biden,  el Moderado, Planea la Renovación Económica Más Radical Desde  FDR” (Franklin Delano Roosevelt, NdelT), cuyo texto en inglés pueden leer en https://www.newsweek.com/2020/06/12/joe-biden-moderate-plans-most-radical-economic-overhaul-since-fdr-1507674.html  El filo de la crítica a BIDEN ―por eso que aquí llamamos “escupir para arriba”―  lo tenemos en los párrafos siguientes: 

«Pero a medida que la pandemia se apoderó del país esta primavera, enfermando o matando a casi dos millones de estadounidenses y poniendo a decenas de millones en situación de paro, Biden comenzó a emitir una serie de nuevas propuestas que acercan sus posiciones al ala progresista del Partido Demócrata, con la promesa de revelar un plan económico aún más transformador este verano. Ahora es un sí de Joe a la condonación de la deuda estudiantil para un gran número de prestatarios, y sí a la universidad pública gratuita para las familias de ingresos bajos y de clase media. Es un sí a agregar $200 al mes a los beneficios del Seguro Social y reducir la edad calificada para Medicare de 65 a 60 años. Sí a billones en nuevos gastos, sí a las nuevas regulaciones sobre los bancos y la industria, sí a los déficits irresponsables.»


«(…) De hecho, Biden ya ha efectuado una serie de cambios significativos en la política de izquierda desde que efectivamente cosieron la nominación en marzo. Su campaña original fue hacer que la universidad comunitaria fuera libre y proporcionar cierta refinanciación de la deuda estudiantil. Ahora está impulsando la matrícula universitaria pública gratuita de cuatro años para familias que ganen menos de $125,000, cancelación de préstamos estudiantiles para prestatarios de bajos y medianos ingresos que asistieron a una universidad pública o una universidad privada históricamente negra y condonación de al menos $10,000 en deuda federal de préstamos estudiantiles para todos. Ahora apoya el llamado de la senadora de Massachusetts, Elizabeth Warren, para derogar partes del código federal que hacen más difícil para las personas salir de la deuda de tarjetas de crédito cuando se declaran en bancarrota, una capitulación importante porque el propio Biden ayudó a escribir esa ley en 2005.»

Esto nos hizo recordar aquel discurso electorero de CALDERA el 4 de febrero de 1992, una de cuyas frases más referidas ha sido la siguiente: «Es difícil pedirle al pueblo que se inmole por la libertad y por la democracia, cuando piensa que la libertad y la democracia no son capaces de darle de comer y de impedir el alza exorbitante en los costos de la subsistencia, cuando no ha sido capaz de poner un coto definitivo al morbo terrible de la corrupción, que a los ojos de todo el mundo está consumiendo todos los días la institucionalidad.»

También rememoramos (es un episodio más de la misma opereta) la oportunista voltereta que en igual circunstancia escenificó Aristóbulo ISTÚRIZ. Y continuando con BIDEN y su aparente cambio “progresista” citamos otro artículo, éste tomado de la revista “Forbes”, escrito por John C. GOODMAN el 28-09-2020 y titulado “El Plan Económico Biden/Harris” , cuyo texto en inglés pueden revisar en https://www.forbes.com/sites/johngoodman/2020/09/28/the-bidenharris-economic-plan/?sh=3454d14b73ce  «La Oficina de Presupuesto del Congreso y la mayoría de los analistas privados asumen que el 25% del impuesto de sociedades recae en la mano de obra y el 75% recae en los propietarios de capital. Sin embargo, Kotlikoff y sus colegas, utilizando el modelo más sofisticado de flujos internacionales de capital jamás desarrollado, estiman que prácticamente todo el impuesto de sociedades es pagado por la mano de obra. Esto implica que los impuestos corporativos son en realidad bastante regresivos. En otras palabras, un impuesto a las ganancias corporativas es una carga al trabajo, no al capital.»

Por favor, leamos con atención. Analistas de economía al servicio del capital nos están diciendo que todo el impuesto de sociedades es pagado por la mano de obra. Nos están explicando que detrás de la propaganda “progresista” (y en casos hasta “revolucionaria”) de la “justicia” tributaria se esconde (se invisibiliza, se “ideologiza”) la continuidad de exacción de valor al trabajo por el capital, lo cual constituye su lógica interna, su razón de ser.Y el autor del trabajo en “Forbes” se pregunta: «El rompecabezas en todo esto es, ¿por qué? ¿Por qué imponer una serie de nuevos impuestos a los ricos y luego mirar para otro lado y concederles una serie de nuevos beneficios?» Intentemos una respuesta a partir de razonamientos que previa y reiteradamente hemos expuesto: la realidad que se nos presenta, en tanto individuos, es una praxis fragmentada por la división social del trabajo, por la existencia de clases sociales antagónicas, diferenciadas por jerarquías y por la fuerza de las ideas que la clase dominante impone, con cuyo intermedio nos dirige y educa para que veamos e interpretemos al mundo no como éste es, sino como esa clase dominante/dirigente quiere y necesita que lo veamos.

“…Y si en toda la ideología los hombres y sus relaciones aparecen invertidos como en una cámara oscura, este fenómeno responde a su proceso histórico de vida, como la inversión de los objetos al proyectarse sobre la retina responde a su proceso de vida directamente físico”. (MARX-ENGELS, “La Ideología Alemana”, Ediciones “Pueblos Unidos”, Buenos Aires, 1973, página 26.)

   
El Estado capitalista es garante de la cohesión del modo de producción dominante y de su Formación Económico-Social correspondiente, pero a diferencia del esclavismo, el feudalismo o el modo de producción asiático, donde la diferenciación social era empíricamente visible, la realidad actual es mediada por lo que parece (la ideología), y sobre una base económica que determina en última instancia, se yergue una superestructura de ideas, costumbres, leyes y determinadas formas de ver/interpretar al mundo, según  las cuales “todos somos iguales” y “libres”, pero esas igualdad y libertad se limitan a nuestra posibilidad de contratar, de vender nuestra vida (fuerza de trabajo) a quien tiene el monopolio de la propiedad privada sobre los medios de producción y los recursos de circulación/distribución.

El capitalista ―como representante de una clase social― compra una jornada laboral, pero solo paga parte de ella y se apropia de lo producido durante la fracción restante no pagada, eso que es llamado “plusvalía”, lo cual configura una apropiación indebida, pero de acuerdo a la inversión de la cámara oscura, no es considerado como tal.


Y cuando el trabajador ―manual o intelectual, todos debemos vender nuestra fuerza de trabajo para sobrevivir― cobra su salario (que es el costo de reposición de la fuerza de trabajo) y debe ir al mercado capitalista a comprar los bienes para su manutención y la de su familia, debe pagar precios que también son determinados por el capitalista, quien allí obtiene ganancias añadidas que provienen del salario mermado por las manipulaciones monetarias del Estado capitalista.


El gobierno capitalista (“junta que administra los negocios comunes de toda la clase burguesa”, MARX dixit) fija y cobra impuestos [¿alguien recuerda cuando LUSINCHI dijo públicamente que en Venezuela solo pagaban impuesto los pendejos?] pero toma decisiones en cuanto a exenciones y rebajas, y si a ello agregamos los créditos especiales (nunca retornables) y financiación de planes de producción que jamás dan resultados para el trabajo e invariablemente engrosan las cuentas del capital, podremos obtener cifras y balances que pudieran aclarar las dudas planteadas por el autor del artículo de la revista “Forbes”, porque la actitud que él critica en Estados Unidos es aplicable a todo el ámbito capitalista.
El gobierno de ese país “rescata” a bancos, líneas aéreas y a diversas empresas mientras deja el peso de las crisis sobre los hombros del trabajo con merma de salarios, pérdida de beneficios contractuales, encarecimiento y deterioro de servicios, aumento del desempleo y otras calamidades.
En Francia ocurre igual con el trabajo, pero la “Renault” y “Peugeot” se hacen acreedoras de millonarias ayudas. Y en España, y en Alemania…  Ciertamente, a BIDEN le toca enfrentar una situación bastante peliaguda en el plano interno de su país, con elementos de insurrección civil y en medio de una crisis sistémica en la que se juega su rol de hegemón del imperialismo, que desempeña desde 1945 y cuya complejidad es hoy mayor, toda vez que la competencia intercapitalista no está regida precisamente por solidaridad ni buenas intenciones. 

    
«Muchas de las contradicciones del sistema competitivo industrial son transferidas al plano de la rivalidad entre los estados, con consecuencias potencialmente ruinosas, como lo atestiguan dos guerras mundiales. Al mismo tiempo, debido a los desarrollos económicos, las reglas de la competición deben ser torcidas y desviadas en ventaja de las fuerzas dominantes. Las consecuencias son dobles. Primero, los poderosos monopolios adquieren mayores privilegios dentro del marco del mercado mundial. Y segundo, la concentración y centralización del capital se ve facilitada en gran medida, de acuerdo con los intereses de los monopolios, oligopolios y capitales dominantes». 

 
*István MÉSZÁROS* MÁS ALLÁ DEL CAPITAL – Hacia una teoría de la transición. Vicepresidencia del Estado y Presidencia de la Asamblea Legislativa Plurinacional de Bolivia, 2010, Tomo I, páginas 48-49.Saludos a tod@s.

¿DÓNDE TIENEN A CARLOS LANZ? – ¡REGRÉSENLO VIVO!

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6 comentarios sobre «LOS PLANES ECONÓMICOS URGENTES DE JOE BIDEN – COMENTARIOS»

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