Lo que nos enseñó Alí Rodríguez

Por Roy Daza

Hace dos años nos despedimos, y en esa oportunidad nos volvió a decir que había que estudiar mucho, todos los días, pensar con cabeza propia, no sucumbir ante los dogmatismos que siempre andan al asecho, ni darle tregua a la banalización de la política, y repitió un concepto que lo acompañó toda su vida:

“Una vez determinada la estrategia, hay que saber hacia dónde dirigir el esfuerzo principal, hay que identificar correctamente al enemigo principal, al enemigo principal inmediato, y a las distintas tonalidades de aliados”

¿Cuál es, entonces, el centro de la estrategia en esta etapa de la revolución, en la que el enfrentamiento al imperialismo es directo?

Es evidente –a nuestro juicio­— que la recuperación de la economía es la tarea principal de la revolución, no obstante, ella tiene como condición: alcanzar la estabilidad política del país, con base en una victoria contundente del chavismo en las elecciones del seis de diciembre, en la que será renovada la Asamblea Nacional.

El cambio político, en el que tanto insiste el Presidente Maduro, se condensa en dos hechos que están a la vista: la nueva Asamblea Nacional tendrá una composición plural, y el solo hecho de elegir al nuevo parlamento es un golpe decisivo a quienes aquí se convirtieron en los ejecutores del plan contra la República.

Derrotada la estrategia de Donald Trump y la de sus agentes internos (4G-RP), se abrirá el cauce a una nueva configuración de la Asamblea Nacional, que tiene entre sus funciones fundamentales, la de ser el principal foro político del país, y por tanto, se debe encargar de hacer contraloría, de legislar, y de poner en marcha un plan político común, que nos permita romper el bloqueo económico y el cerco diplomático que los imperialistas tendieron sobre Venezuela.

En un momento decisivo como el que vivimos no tienen cabida los guabinosos, ni los sifrinos, ni los yupis, esta es la hora de los revolucionarios profundamente chavistas, como lo fue hasta su último aliento, nuestro camarada Alí Rodríguez Araque, que siempre será recordado como ejemplo de inteligencia, firmeza y lealtad.

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