Ernesto Guevara, la ciencia y la tecnología en la Revolución Cubana

Por Alfonso Alonso Fránqui

(Tomado de Cubadebate)

Seguimos revelando la vigencia del pensamiento y el quehacer revolucionario del Che, en conmemoración al 57 Aniversario de sus textos y Discursos del año 1963.

Como bien expresa nuestro subtítulo, aquí se abordan los complejos problemas que enfrentó la dirección de nuestra Revolución, para hacer avanzar la mecanización agrícola  y la innovación tecnológica en la economía.

Al final del resumen que aquí presentamos, hacemos algunas reflexiones que consideramos de actualidad. Veamos:

(Ideas tomadas del Discurso en la plenaria azucarera en Camagüey, 9 de febrero de 1963). Resumen de lo expresado entonces por el Comandante Ernesto Che Guevara:

“Siempre insistimos en este doble aspecto del avance de la construcción del socialismo. No es sólo trabajo la construcción del socialismo, no es sólo conciencia la construcción del socialismo; es trabajo y conciencia, desarrollo de la producción, desarrollo de los bienes materiales mediante el trabajo, y desarrollo de la conciencia…”

“…Ustedes saben que yo tengo la manía de hacer críticas siempre que me encuentro con un micrófono”.

“Una crítica le voy a hacer a la provincia de Camagüey.  Han hecho un trabajo magnifico en toda una serie de sectores… y no ha habido el trabajo  así tenaz, entusiasta, por las máquinas. ¡Y las máquinas cortan cañas y alzan cañas, son probadas!”.

“…hay otra cosa: Camagüey no tiene otra salida –como no la tiene Cuba, en general, pero sobre todo Camagüey- que la mecanización. Entonces hay que tomar lo que hay y desarrollarlo, desarrollar la inventiva”.

“Este año van a salir 1000 máquinas cortadoras. Dentro de unos días están listas las 500 primeras listas, casi todas vienen aquí; después estarán las otras 500, que algunas llegarán ya a final de la zafra… es una máquina que está en experimentación, que tiene que sufrir muchos cambios todavía, pero ahí está la posibilidad de mil inventores puestos sobre la máquina. Y cada uno que se sube y corta un poco con ella, enseguida encuentra algún defecto, algo que corregir, algo que agregar, algo para perfeccionar la máquina…Es decir ahí es donde hay que poner énfasis, en toda Cuba, y fundamentalmente en Camagüey. Y no para el futuro,… no, ¡las cortadoras este año sí! ¡Este año sí!”.

“La tarea de aprender para un tractorista medianamente experto es sencilla: es verdad que las máquinas se rompen; yo no les puedo decir estadísticas, pero la mayoría de las roturas son provocadas por la inexperiencia del operador. Después que se adquiere un poquito de experiencia la máquina no se rompe, y la máquina rinde mucho”.

“Entonces, cuando nosotros sabemos que tenemos que mecanizar, tenemos que pensar en las variedades que van a ser aptas para la mecanización; el cultivo de la caña por medios mecánicos; en el trabajo de chequeo constante de cómo va avanzando esa tarea, la organización misma del corte, el alza, el traslado al central en el momento de la zafra, todo es una tarea muy compleja”.

“La organización del azúcar era una organización muy compleja, una organización que lucía fácil, porque hay cincuenta años de experiencia en Cuba, pero no era fácil, que era producto de toda la economía del país y que había alcanzado ya un estado de equilibrio dirigida por el central que era sí, el dictador absoluto de toda la economía”.

“…nosotros no cometimos el error que se cometió en la agricultura: destruir lo viejo, lo anterior simplemente porque era representación de lo anterior, sin tener lo nuevo. Lo viejo tiene muchas cosas que cambiar, muchísimas cosas que cambiar, pero hay que reemplazarlas, cada vez que se destruye algo, por una nueva formación. No se puede destruir  y dejar entera la cosa”. (Dialéctica de la negación de la negación, donde lo nuevo se abre paso “superando lo viejo” pero nunca destruyendo todo a su paso.

Che puntualiza muy bien que la revolución social no es iconoclasta por antonomasia, ni por su esencia de clase. En la revolución socialista los trabajadores acceden al poder político  para superar dialécticamente al Capitalismo, asumiendo las conquistas históricas de este y desechando todo el contenido de la explotación y la injusticia social,  mediante el proceso de construcción del Socialismo. (AAF).

“Ahora, este problema tan importante, tan fundamental como es cambiar la actitud del trabajador frente a la máquina, va muy lenta la aceptación. Muchas discusiones, muchos cabildeos, muchas demostraciones con papel y lápiz a cada obrero de que va a ganar más”. (Che nos muestra cómo los rezagos de los estereotipos de la sociedad capitalista, inculcados en la conducta de  los trabajadores, pesan en la conciencia social provocando que ésta última se rezague – aunque en ocasión de un clima de tormenta revolucionaria, también se adelanta-  respecto a la dinámica de los cambios transformadores de la revolución. AAF).

“Ahora, ¿por qué sucede eso? Bueno, porque ha habido debilidad en el tratamiento, porque no se ha establecido que lo que cuenta es la Revolución y que la máquina es fundamental. ¿Por qué? Porque muchos de los compañeros que están aquí sentados no le tenían la más mínima confianza a la máquina, y muchos todavía tienen sus dudas,…”

“No hay país del mundo que tenga mil máquinas (para el corte de la caña, a inicios de los años 60. AAF), y por supuesto, no hay país del mundo que se le haya ocurrido hacer mil máquinas sin prototipo siquiera. Eso solamente se nos ha ocurrido a nosotros hasta ahora, no hay ningún récord… para emular…”

“Ahora yo voy a hacer mi alarde personal aquí. El día lunes empecé a cortar en la máquina (veamos la ciencia del ejemplo personal, aplicada por el Che. AAF); al principio sucede lo de siempre, se rompen los cardanes, se rompe esto, se rompe aquello, se da golpes… La máquina es peligrosa, hay que hacerles algunas defensas…Sin embargo,  después de eso se empezó a estabilizar la producción”.

“Esta máquina está cortando cuatro mil arrobas, allí donde la están probando… Ahora yo llevo cortando en esta semana cuarenta y cinco mil arrobas esta semana. (Aplausos.) La cosa no es para aplaudir, sino para poner un ejemplo aquí y tirar el récord para que me rompan mañana la marca. Cuarenta y cinco mil arrobas, un operador novato que no pasó por la escuela que tiene…”

“En el día de ayer corté diez mil quinientas arrobas en una jornada de 11 horas, 12 horas (aplausos; en la mañana de hoy, con una máquina más veloz –un tractor soviético que tiene más fuerza- corté siete mil seiscientas arrobas en seis horas y media de trabajo”.”

“…la máquina no es perfecta, no corta todas las cepas, deja algunos plantones. Esos compañeros (repasadores. AAF) tienen que cortar el plantón para que la máquina pueda tomar el próximo curso; y esos compañeros tienen que correr, tienen que hacer una jornada dura”.

“Hay distintas formas: en algunos lugares se despaja primero –yo creo que es una pérdida de tiempo, que se puede despajar después de cortarla-, hay infinidad de cosas que hacer sobre la máquina, pero lo único que no se puede hacer es nada con la máquina si uno toma a la máquina como un purgante. Entonces con el purgante que le dan se tapa la nariz y empieza a andar con la máquina, se le para en el primer surco y dice: “Esto no sirve”. (Es la perenne actitud humana de “la resistencia al cambio”. AAF).

“Ahora, la gente que va a trabajar con la máquina y se le rompe algo, y mira por qué se rompe, y va estudiando los problemas, los defectos de la máquina, los defectos de operación de la máquina, en poco tiempo puede convertirse en un operador experto”. (Ejemplo dado por el Che sobre la nueva actitud ante el trabajo y la mecanización del trabajo, en correspondencia con la nueva personalidad que se debe ir gestando durante la transición al socialismo. El Che fue impulsor del surgimiento del movimiento de racionalizadores e innovadores en nuestro país. AAF).

“La alzadora no tiene discusión, la alzadora alza diez mil arrobas de promedio fácilmente. Ahora, hay una cuestión muy importante: las máquinas alzadoras o cortadoras son aditamentos de tractores, el tractor es el alma de la máquina (aún no estaban acoplados en un solo diseño, en un prototipo único, se daban sólo los primeros pasos, éramos pioneros en la mecanización del corte de la caña. AAF), y eso que está muy mal tratado y no hay un método para tratarlo… hay que tener en cada granja, donde estén haciéndose pruebas, equipos de mantenimiento especiales, que le den una atención a todo: al tractor y a la máquina”. (Véase las indicaciones para crear la conciencia de la necesidad de trabajar integralmente, en sistemas integrales: producción, mantenimientos, estudio de la eficacia  productiva de cada diseño, fortalezas, debilidades por prototipo empleado, etc. ¡Así comenzamos! AAF).

“La cortadora, como está hoy está cortando con más limpieza que el promedio de los macheteros… el promedio de macheteros profesionales corta con menos limpieza  que la máquina. Eso es muy importante a favor de la máquina. Es decir, todas aquellas cosas de que destruye la cepa, de que la arranca, de todo aquello ya quedó en el pasado” (Se iba abriendo paso la superioridad de la tecnología aplicada a la agricultura y se lograba, paso a paso, vencer la resistencia al cambio que generó su introducción en la primera actividad económica del país: la producción de azúcar. AAF).

“Hay un nuevo problema: el despaje. Ya han surgido una cantidad de iniciativas para ver como se despaja. Incluso, hay siempre posibilidades de desarrollar nuevas variedades, que despajen fácilmente; es decir, puede ser también una tarea de la genética, hay una cantidad de iniciativas; puede ser que alguna dé resultado”, (Véase cómo se avanzaba en Cuba para vencer el subdesarrollo, ante la presencia de nuevos retos, cómo se insta a la innovación, cómo se vincula a la ciencia, y las investigaciones que la sostienen, para que solucionen los reclamos de la producción,  para que se establezca un ciclo de cooperación donde –nótese la visión del Che y su nivel de actualización, cuando el mundo sólo daba los primeros pasos en el surgimiento de la Tecnociencia – la ciencia actúa como una  fuerza productiva más y la innovación es su principal ente impulsor. AAF).

“Ahora, innovaciones de éstas (se refiere a las cosechadoras que puedan integrar todas las operaciones y habla de que ya en otros países se estudia esto: se forjaba el nacimiento de las combinadas cañeras. AAF) todos los días. Nosotros tenemos todo un Departamento Técnico estudiando las innovaciones. El problema es uno: todas las ideas son buenas; ahora, las ideas que se llevan para hacer una máquina nueva, totalmente distinta, no puede tener la misma acogida que las ideas para corregir una que ya se ha resuelto. ¿Por qué? Porque tenemos un aparato hecho ya para hacer una máquina, una máquina a la cual se le pueden corregir y se le deben corregir muchas cosas”.

“Ahora bien, todas esas ideas son magníficas; todo lo que sea trabajar sobre este problema de la mecanización de la caña es algo fundamental, y hay que seguir haciéndolo, y hay que escuchar a todos los compañeros que tengan ideas sobre esto, y trabajar en todos los sentidos. No es que se haya adoptado un tipo de máquina que sea definitivo…”

“Hay que acordarse de que la máquina no es ni mucho menos, como en el sistema capitalista la competidora del hombre o la esclavizadora  del hombre. La máquina se pone al servicio del hombre cuando se anula la explotación del hombre por el hombre. Y nosotros estamos buscando eso: buscando que la máquina se convierta en un instrumento de liberación del campesino, que le permita tener más tiempo libre, que le permita tener más tiempo para educarse, para desarrollarse en todos los sentidos, para lograr lo más pleno que nosotros tenemos que lograr, que es el hombre desarrollado al máximo, la inspiración por la cual todos nosotros luchamos.

Ese hombre del futuro, que tendrá que ser un hombre de corazón tan sencillo como el hombre de hoy, tan puro, pero, además, un hombre capaz de realizar las abstracciones mentales más grandes para ir descubriendo nuevas coas que vayan poniendo la naturaleza a disposición de la humanidad, en beneficio de la humanidad”.

“Nosotros aquí en nuestra pequeña Cuba, en el mismo momento en que tenemos la tarea gigantesca de la lucha contra el imperialismo (solos, en A. Latina, sin apoyo de la mayoría de sus gobiernos, sin los tiempos de la izquierda revolucionaria en el poder –que tenemos hoy- y de la integración redentora que iniciaran Fidel y Chávez, nótese bien la importancia de hacer juicios y valoraciones objetivas, en contexto, con sentido del “momento histórico”, cosa que a veces están ausentes en algunos análisis actuales hechos con un precario rigor científico. AAF), de ser el ejemplo para toda América, de sostener una lucha a muerte donde no puede haber claudicación, tenemos también que dar nuestros pasos de avances en sentido tecnológico, crear nuestra técnica; la técnica que, con nuestros propios técnicos, suministre base para que avancemos nosotros por nuestra propia cuenta; para que no tengamos que recibir siempre técnicos de países amigos que vengan a enseñarnos cada cosa como hay que hacerla, para que después caminemos con nuestros propios pies, creemos nuestra propia sociedad con nuestra propia técnica,  con nuestro propio impulso, con nuestra manera de ser, y  podamos ser un país fuerte y un país rico”.

“Es una tarea de años. Pero todas las tareas de años, cortas o largas, para acabarlas hay que empezar. Y ahora, en este momento, se ha dado el paso imprescindible para empezar;; después surgirán solas, por su propia fuerza, todas las inventivas del pueblo, y dentro de muy pocos años la máquina será habitual, y aquel que le hablen de cortar a mano, considerará que aquello es un trabajo bestial, inhumano, una cosa del pasado a la cual no se puede regresar”.

“Acuérdense que no hay macheteros en Cuba, y  no porque la gente se haya ido, porque la gente que cortaba caña está aquí; sino que eligió cualquier otra cosa que no fuera cortar caña. ¿Por qué? Porque cortar caña es duro, porque cortar caña  es un trabajo agobiador, pesado, que no tiene ninguna gracia, además…”

“Por todas esas cosas, compañeros, nosotros tenemos que ponerle el énfasis a la mecanización”.

Algunas consideraciones

Para enjuiciar el extraordinario valor histórico del contenido de este discurso –que incluimos aquí como parte de una serie de escritos y discursos del Che del año 1963- del cual estamos celebrando el 57 Aniversario, debemos remitirnos a dos factores esenciales, a saber:

1- La herencia económica recibida por la revolución triunfante el 1ro de enero de 1959 cuyos rasgos fundamentales aparecen descritos en cualquier texto de nuestra historia patria.

2- El contexto histórico-concreto a escala nacional e internacional, con énfasis en los siguientes aspectos:

a- La estructura socio-clasista cubana a inicios de los años 60 del siglo XX.

b- La ruptura de poder generada por las transformaciones impulsadas por la revolución; la aguda lucha de clases desatada –cuyo detonador principal, luego del acceso al poder del pueblo y su vanguardia en armas, fue la Reforma Agraria, las Nacionalizaciones de las propiedades extranjeras en Cuba y la proclamación del carácter socialista de la revolución en abril de 1961- poniendo en claro la contradicción fundamental del largo periodo histórico, que recién comenzaba la transición del capitalismo al socialismo ; las medidas sociales tomadas a favor del pueblo; etc.

c- La batalla histórica iniciada por el pueblo cubano contra las agresiones (guerra sucia que abarca todos los frentes) que, desde el mismo triunfo de la revolución, los sucesivos gobiernos de los EEUU le impusieron a Cuba y cuyo elemento más relevante y perdurable es el hostil Bloqueo Económico que dura ya más de 50 años.

d- La dura realidad de los tiempos de la Guerra Fría y la Carrera Armamentista, en cuyo escenario tuvo lugar el decursar de nuestra Revolución; y en una A. Latina signada por gobiernos entreguistas a las órdenes del Imperialismo y de Dictaduras Militares que asolaron a sus pueblos.

La batalla histórica por la edificación del socialismo en Cuba no puede verse desligada de los factores que aparecen en el siguiente examen hecho por nuestro Comandante en Jefe en el 1er Congreso del PCC, en 1975.

¨Engañaríamos a nuestro pueblo si le inculcáramos la idea de que, dueños de nuestro propio destino en lo económico y social, libres ya de la tutela imperialista, el acceso a la riqueza y a la abundancia de nuestra sociedad no conoce límites”. (Fidel, 1975).

 Y pareciera que lo que dice a continuación, se refiere a la actual coyuntura en que nos disponemos a darle cumplimiento a los lineamientos del 6to congreso del PCC. Dice Fidel (cito):

¨El primer limitante lo establecen los propios recursos naturales del medio físico donde radica nuestro pueblo, a lo que se añade la base agrícola de donde partimos, el desarrollo cultural y tecnológico alcanzado, y las dificultades objetivas y subjetivas del mundo en que vivimos”. (Fidel 1975).

Y concluye esta imperecedera lección al plantear: ¨Pero hay también un limitante que es de orden moral: aunque ello fuera posible, un pueblo no puede pensar sólo en su bienestar material con olvido de los problemas y dificultades de otros pueblos del mundo”. (Fidel, ídem); Y es que en esencia jamás debemos olvidar que: ¨El socialismo no sólo significa enriquecimiento material sino también la oportunidad de crear una extraordinaria riqueza cultural y espiritual en el pueblo y forjar un hombre con profundos sentimientos de solidaridad humana, ajeno a los egoísmos y mezquindades que envilecen y agobian a los individuos en el capitalismo”. (Fidel, ídem).

Puede apreciarse en este discurso de dónde partimos, la enorme brecha de nuestro atraso económico y social; el apego a la tradición de trabajo manual, poco calificado y embrutecedor en la principal actividad económica del país: el corte de la caña para la producción de azúcar; el rechazo a la mecanización y a las innovaciones tecnológicas que estaban destinadas a humanizar el trabajo y generar mayor productividad, etc.

En el contenido de este discurso se aprecia una arista esencia de su vigencia actual, a tenor con los cambios al modelo económico cubano aprobados en el 6to y ratificado en el 7mo Congreso del PCC: Sólo el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación (programas de I+D+I); el avance la de productividad del trabajo; la diversificación de nuestras exportaciones a partir del incremento de la producción de bienes y servicios; el desarrollo local; el ahorro de recursos estratégicos; el empleo racional de la fuerza laboral existentes y, para ello desatar los nudos y prohibiciones que potencien todas las formas productivas y de servicios (estatales y no estatales), con elementos de mercado bajo regulación estricta de las políticas de desarrollo concebidas por nuestro Partido y el Estado son algunas de las inferencias que este discurso suscita en quienes lo analizan para, de sus enseñanzas, enriquecer las competencias profesionales y de dirección que demandan hoy la edificación socialista en Cuba.

Che nos remite a vernos con el Mundo, a no circunscribirnos a la tarea perentoria del momento, a ver con luz larga; a mirarnos –tanto por dentro con sentido autocritico, como en relación con el contexto internacional-, para perfeccionar todo lo que hacemos y darle respuestas concretas a nuestros problemas y a las demandas que nuestro pueblo necesita ver resueltas con eficiencia y en plazos concretos, recabando de los cuadros de la revolución y de nuestra comunidad científica y académica respuestas a los retos del desarrollo actual del país.

Y para ello nosotros nos remitimos a su trabajo teórico “El Socialismo y el Hombre en Cuba” (Carta a Carlos Quijano, en 1965), donde expresa lo siguiente:

“El Socialismo es joven y tiene errores. Los revolucionarios carecemos, muchas veces, de los conocimientos y la audacia intelectual necesarias para encarar la tarea del desarrollo de un hombre nuevo por métodos distintos a los convencionales y los métodos convencionales sufren de la influencia de la sociedad que los creó”.

“…La revolución se hace a través del hombre, pero el hombre tiene que forjar día a día su espíritu revolucionario”.

…”Los hombres del Partido deben tomar esta tarea entre las manos y buscar el logro del objetivo principal: educar al pueblo”.

Y cómo el Che reconoce que la Sociedad Socialista debemos construirla para satisfacer las necesidades crecientes del pueblo, aún en el difícil contexto de la salida paulatina de la crisis económica (Periodo Especial en Tiempos de Paz) en nuestro país, se avanza hoy “sin prisa pero sin pausa”, como nos lo ha demandado nuestro General de Ejército Raúl Castro.

Podemos concluir nuestras reflexiones con este pensamiento del Che:

“El camino es largo y lleno de dificultades. A veces por extraviar la ruta, hay que retroceder; otras, por caminar demasiado aprisa, nos separamos de las masas; en ocasiones por hacerlo lentamente, sentimos el aliento cercano de los que nos pisan los talones. En nuestra ambición de revolucionarios tratamos de caminar tan aprisa como sea posible, abriendo caminos, pero sabemos que tenemos que nutrirnos de la masa y que ésta sólo podrá avanzar más rápido si la alentamos con nuestro ejemplo”.

(*) Alfonso Alonso Fránqui (05 de octubre, 2020). Ernesto Guevara, la ciencia y la tecnología en la Revolución Cubana. Recuperado de http://www.cubadebate.cu/especiales/2020/10/05/ernesto-guevara-la-ciencia-y-la-tecnologia-en-la-revolucion-cubana/

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