Valor y Necesidad en el Che Guevara (en honor a Allende)

Escuela de Sabidurías (26)

Por Gregorio Pérez Almeida

Unas palabras antes de comenzar la clase: A todas estas, ¿Dónde están los textos que me ofrecieron sobre temas indígenas y afrodescendientes? Voy a decir como decía mi hijo cuando era pequeño: “lo que se cumple se promete”. Yo sé que las cosas están dificilísimas, pero no estamos en una escuela de “Altos Estudios”, sino de medianos y bajos aprendizajes y unas cuantas líneas no empobrecen ni enriquecen a nadie pero, por favor, algo queda

Valor y Necesidad en el Che Guevara (en honor a Allende)

Con el Che nos metemos de frente en el tema central de la teoría económica marxista y de la economía política contra la que Marx enfiló sus críticas. Más que un tema abstracto es un componente esencial de la realidad humana que ha hecho correr ríos de tinta sobre papel y de bites en pantallas digitales, a la vez que ha hecho correr chorros de sangre humana sobre la tierra no sólo en guerras violentas, sino cotidianamente y en “paz” en el proceso de explotación del trabajo humano por el capital. Mitigar esta explotación era lo que intentaba hacer Allende en Chile y por eso todos los capitalistas conspiraron contra él. Hablamos del “Valor”

Un tema complejo como ninguno otro, pero clave para comprender las tesis de Marx y las discusiones que se desarrollaron a partir de ellas y, como hemos dicho, para la comprensión de la concepción de las necesidades del Che. Ahora bien, si hablamos de un componente esencial de la realidad humana y nuestra escuela es para descolonizar el pensamiento, entonces este tema debe ser expuesto en un lenguaje que pueda comprenderlo “Raimundo y todo el mundo”, porque es de interés general y no sólo de especialistas. Así que iremos despacio y observando los detalles, como cuando entramos a una casa por primera vez.

Un crítico del marxismo dogmático como Néstor Kohan, afirma que el Che, siguiendo, a Marx y no al “materialismo dialéctico” impuesto por el Partido Comunista de la URSS al resto de los partidos comunistas del mundo, asumió y defendió una concepción “histórica y humanista del Valor” y estamos plenamente de acuerdo con él, pero ¿De qué hablamos cuando decimos “Valor”?

Quizá, podamos comenzar mirando atentamente a nuestro alrededor y preguntarnos por el origen de las cosas para comprobar que todo está hecho “por y con trabajo humano”. Que todo está lleno de valor. Pero no nos damos cuenta de esta verdad porque después de cientos de años de vida capitalista está oculta entre las mismas cosas y hoy nos parece que ha sido así eternamente y no podemos cambiarlo, por lo que no nos preocupamos en dudar de ello. Reconocer que el “valor” es producto del trabajo humano y que por lo tanto es histórico y podemos cambiarlo, es la concepción que defendía el Che.

Y si hurgamos un poco más para saber por qué nos cautivan los productos de las y los artesanos, pintores, poetas, arquitectos, bailarines, encontraremos que expresan esa cualidad humana que es esencial y nos enamoran porque más allá del material, la forma y los colores, reconocemos, aunque sea simple intuición, que son productos del trabajo humano.

Por lo mismo apreciamos más lo que está “hecho a mano” que con máquinas, porque reconocemos que el proceso mediante el cual fue hecho es una actividad corporal y sabemos que necesitó “más fuerza de trabajo” que el producto hecho por una máquina. Esto que llamamos “fuerza de trabajo”, no es simplemente fuerza física, sino una combinación del cerebro, la mente y el cuerpo que llamamos “corporalidad”.

Esa fuerza de trabajo es lo que nos distingue como seres humanos del resto de los seres vivos que aunque también modifican sus ambientes naturales para vivir, no lo hacen “premeditadamente”, sino mecánicamente obedeciendo sus instintos biológicos. Marx da un ejemplo clarito: _pocos artesanos podrían hacer panales tan perfectos como las abejas, pero ninguna abeja tiene el diseño del panal en su cerebro antes de hacerlo realidad y mucho menos puede transformarlo a voluntad como lo podemos hacer las y los humanos_. De aquí se desprende el tema de la cultura y otros, pero será otro día.

La fuerza de trabajo es la fuente del Valor y otorga una condición exclusiva a nuestros productos porque sirven para satisfacer nuestras necesidades, por lo que los llamamos “valores de uso”. El problemón está en que el sistema capitalista convierte los valores de uso en “valores de cambio”, mejor conocidos como “mercancías”, que ya no sirven exclusivamente para satisfacer necesidades sino para venderse en el mercado y generar ganancias a los capitalistas.

El cuento es largo, pero la cosa es que las sociedades se han organizado en clases sociales que se diferencian entre ellas por la utilización de su fuerza de trabajo: unas tienen que utilizarla para sobrevivir y otras se aprovechan de ella para acumular riquezas. Y aquí nos acercamos a la concepción de las necesidades y su vinculación con el Valor como lo entendió el Che y que lo distinguió de muchos “comunistas” de su tiempo.

Pero, para continuar hay que introducir el núcleo del capital que descubrió Marx y que retomó el Che: la Ley del Valor. Como dijimos, en el capitalismo el proceso de producción de valores de uso es sustituido por la producción de valores de cambio o mercancías, incluyendo entre estas a la fuerza de trabajo de las y los trabajadores que reciben un salario que sólo reconoce o cubre una mínima proporción del tiempo de la jornada de trabajo, el valor producido en el tiempo restante de la jornada no lo paga el capitalista, sino que se lo apropia totalmente y no lo dice, lo oculta.

Esta producción de valor no pagado por el capitalista se llama “plus valor”, porque se produce luego del tiempo de trabajo pagado con el salario, es conocida en los bajos fondos como “plusvalía” y se convirtió en la ley fundamental del sistema capitalista en todas sus expresiones y dimensiones, es decir, que no hay capitalismo sin producción de plusvalía y de su apropiación por las y los dueños del capital, sea en una fábrica o en una tierra cultivada por obreros(as). Sea un capitalista privado o el Estado. Esta es la Ley del valor. Así que no puede haber capitalismo “humanista” ni con “rostro humano”, porque capitalista que no cumpla esta ley es condenado a morir en la hoguera de la competencia.

¿Qué fue lo que el Che observó sobre el valor y las necesidades?  En primer lugar, el Che habló de necesidades materiales y espirituales y sostuvo que en el capitalismo el valor nada tiene que ver con las necesidades humanas, porque las y los capitalistas sólo lo reconocen como una fuente de revalorización del capital, en otras palabras, el capitalismo no reconoce que los trabajadores son seres humanos que producen valores de uso para satisfacer sus necesidades, sino que son “mercancías” que nacen, crecen, se reproducen y mueren mientras producen otras mercancías que generan ganancias.

Sobre este argumento el Che propone dos ideas que lo diferenciaron del marxismo soviético: 1ª) En la transición al socialismo, el Estado revolucionario tiene que intervenir en la economía para impedir que siga vigente la Ley del Valor y, 2ª), para ello se tienen que jerarquizar los incentivos morales sobre los materiales y promover la formación de la conciencia revolucionaria socialista, porque el salario puede aumentar infinitamente y no por ello dejan de existir ni la explotación de la fuerza de trabajo ni la alienación y así no se puede avanzar hacia el socialismo.

  ¡Chao!…hasta la próxima clase.  ¡Allende vive, la lucha sigue!

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