Escuela de Sabidurías (25)

Por Gregorio Pérez Almeida

Con el Che hemos topado y con nosotros también

Como era de esperar, hablar del Che Guevara en un salón de clases en Venezuela, originó comentarios interesantes, por lo que antes de continuar con nuestra exposición escuchemos dos de esas opiniones: 

Orlando Herrera, autor de la columna wasapera “Simplemente El Capital”:

“El Dr. Gómez habla o escribe sobre el Che Guevara y nos dice ‘porque este hombre se diferencia de los otros que hemos citado por dos rasgos: murió como vivió, de pie, luchando y con los ojos abiertos, intentando demostrar en la práctica la verdad de sus pensamientos_.

El Che en su discurso no solo se limitó a la incursión de la lucha armada, sino que dio ejemplo de cómo debe ser un revolucionario y su formación política ideológica, cuando era el Ministro de Industrias ,se encontraba en una reunión bimestral en la sede del Ministerio y en su discurso dijo refiriéndose  a la teoría y la práctica: “Son cosas que hay que saber, porque son cosas elementales, caballeros, hay una cuestión que tenemos que entender, nosotros no podemos ser hijos de la práctica absoluta, hay una teoría, que nosotros tengamos fallas  de formación especialmente en la teoría es cierto“.

Para esto es que hay que leer y estudiar lo conceptual, que uno no esté de acuerdo con algunos aspectos de la teoría está bien porque debemos ser críticos, como lo fue el Che ante la política soviética, pero la enfrentó y planteó alternativas, así fue Carlos Marx con algunos aspectos de la teoría o filosofía de Hegel o frente a la teoría económica de Adam Smith o Ricardo, las criticó y dio soluciones.

No es para estar de acuerdo con un aspecto u otro de la teoría, bien dice el Che, y finaliza el discurso diciendo “El estudio político de este tipo es algo que hay que hacer. No es para convertirse en grandes economistas pero si para tener los conocimientos básicos”.

Y para que vean la grandeza de este luchador inmortal, en otro discurso dijo: “Muchos me dirán aventurero y lo soy, sólo que de un tipo diferente, de los que ponen el pellejo para demostrar sus verdades.”  Esta frase lo encierra todo, lo que era el Che, su forma de pensar, en fin la grandeza del Che”.

Werther Sandoval, autor de un ensayo titulado “Utopía y distopía del salario justo”:

“De lo que expone el Dr. Gómez sobre el Che, deduzco y adapto mi ensayo sobre *‘Utopía y distopía del salario justo’*, que el error de nuestros economistas y la trampa de los neoliberales, es entender y pretender acabar con el peo inflacionario con incentivos materiales, dinero, y no haciendo énfasis en los morales, los cuales implican involucrar y preparar a los trabajadores en la toma de los medios de producción”.

Mis comentarios a sus comentarios:

El tema da para rejuntar ambas opiniones y para avanzar en el problema de las necesidades desde el punto de vista del Che que no es cualquier cosa porque se mete de lleno en el terreno más complejo de las teorías económicas: el valor.

El Che recomendaba que leyeran y estudiaran las teorías económicas de Marx y de los marxistas de manera crítica y lo puso en práctica personalmente al cuestionar las teorías soviéticas defendidas por los partidos comunistas europeos y latinoamericanos, pero no sólo en su seminario sobre El Capital, sino nada más y nada menos que como Ministro de Industrias del gobierno revolucionario cubano, con su propuesta de un “Sistema Presupuestario de Financiamiento”, es decir, la columna vertebral del modelo económico del Estado revolucionario que no era un plan para organizar y dirigir la actividad económica de una fábrica o una escuela, sino la vida de millones de cubanas y cubanos.

Dicho sistema, nos dice Kohan, “estaba centrado en la planificación racional y regulación a priori de la producción y distribución social, el antiburocratismo y la separación entre el partido y la administración económica. También se apoyaba en la negación de la autonomía financiera de las empresas y del predominio del estímulo mercantil material”.

De estos aspectos del sistema, resaltamos el último: la negación del estímulo mercantil material a los trabajadores como principal instrumento del reconocimiento a su labor social, que es lo que cuestiona Werther a nuestros economistas y a los neoliberales, en lo que tiene razón: nuestro proceso ha hecho más énfasis en los estímulos “económicos” que en los “morales” y las últimas discusiones se han centrado en el salario y no en las transformaciones políticas necesarias en las relaciones sociales de producción para impulsar la transición socialista. Completamente de acuerdo con Werther, pero aunque no sea bueno comparar, es conveniente hacerlo entre la Cuba del Che y la Venezuela bolivariana y chavista:

1ª) La Revolución cubana se declaró socialista en el mundo de la Guerra Fría entre “capitalismo y comunismo” y asumió el “marxismo-leninismo” como núcleo de su pensamiento oficial y programático. Nosotros estamos en la “posguerra fría” y aunque tenemos un Estado democrático y social de derecho y justicia y una concepción participativa y protagónica de la democracia, no somos ni socialistas y mucho menos marxistas-leninistas.

2ª) Nuestro proceso revolucionario tiene unas características históricas y sociales muy distintas a las cubanas, por ejemplo, la población al comienzo de cada revolución: Cuba, en 1959, tenía casi 7 millones de habitantes y Venezuela, en 1998, 23 millones. Luego comparemos el crecimiento poblacional: Cuba 60 años después, en 2018, llega a casi 11 millones; en Venezuela, 20 años después, 2018, somos más de 28 millones. Esto, sin meter el rollo de la densidad y distribución poblacional y del componente inmigratorio.

3ª) Las transformaciones ocurridas en el plano económico y geopolítico del Sistema Mundo Capitalista a partir de 1990. Recordemos la tesis de la “Bifurcación” de Wallersteim y miremos a Venezuela en ese proceso, en el que no tiene el mismo peso el azúcar que el petróleo, pero eso no es lo más grave, sino que durante los 60 años que transcurrieron en el mundo bipolar, Cuba consolidó su soberanía cultural con énfasis en el campo científico, una muestra: la vacuna contra la COVID 19, mientras nosotros profundizábamos nuestras dependencias.

4ª) En Cuba el Sistema Educativo (todas las instituciones que inciden en la educación de la población: escuelas, medios, iglesias, sindicatos, etc.), fue puesto al servicio de la formación de la conciencia política y social del pueblo y el Sistema Escolar fue direccionado a la formación de la fuerza de trabajo necesaria para la consolidación y desarrollo de la revolución. En Venezuela, el liberalismo es hegemónico en el Sistema Educativo y el Sistema Escolar Bolivariano no ha logrado consolidarse.

Y así podríamos seguir contextualizando nuestras características y condiciones para hacernos una idea de las dificultades que se nos presentan al momento de proponer medidas y planes que incidan en la transformación de la conciencia individual y colectiva no sólo de las y los trabajadores, sino del pueblo venezolano y entre ellas las del Che, por lo que aclaro: nuestro principal interés por el Che es de carácter formativo, porque su concepción de las necesidades nos mete de lleno en el problema del “valor”, el corazón de la teoría marxista.

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