EL PLÁSTICO ESTÁ MATANDO AL PLANETA. Comentarios.

Por Ángel Colmenares

Como en varias ocasiones hemos referido (y citado de sus fuentes), la lógica del capital se orienta a la expansión mediante la acumulación, cuya base es la continua y creciente extracción de plustrabajo y el control/centralización del proceso de producción-circulación de mercancías, control que se traduce en mantener la separación propietarios/productores, tarea garantizada por el Estado con su aparataje consensual-represivo, independientemente de la forma que pueda asumir, desde un feroz gobierno militar como el de Pinochet (con la economía diseñada por los “Chicago-boys”) hasta el gobierno democrático de Suecia, todos unidos por el hilo del mismo metabolismo social, con el trabajo subordinado al capital.
Este modo de producción, cuyos defensores y apologistas han tratado de proclamar como algo natural ―y por tanto eterno― no reconoce límites ni tolera controles externos, característica que también significa su fatalidad, con dramáticos ejemplos como las crisis de superproducción y político-financieras que se han sucedido desde 1920 ―entre ellas dos guerras mundiales― y los numerosos conflictos de variable intensidad que luego de los repartos del mundo se han venido escenificando hasta desembocar en la situación actual, cuando vivimos una virtual huelga mundial impuesta defensivamente por los Estados nacionales mientras se libra una lucha por la hegemonía sistémica entre potencias capitalistas, sin que hasta ahora haya asomado una alternativa distinta, por lo que la resolución de la contradicción pudiera significar un reacomodo del mismo  metabolismo social pues no creemos probable una nueva conflagración global que en estos momentos sería de tipo nuclear, una de cuyas inmediatas consecuencias es la destrucción de la vida en el planeta con secuelas de muy largo alcance.


Ya el modo de producción, depredador de la sociedad (hemos sido convertidos en mercancía-fuerza de trabajo y compradores compulsivos) y de la naturaleza, ha causado daños muy profundos, dados sus objetivos de obtención de beneficios particulares por sobre los intereses colectivos, uno de cuyos ejemplos es el artículo que hoy publicamos y comentamos.
Incluimos la introducción de un Informe de la organización “Global Footprint Network” del 05 de junio de 2020, el cual aporta datos importantes en cuanto a la capacidad de la Tierra para regenerar la demanda de recursos.

Es de hacer notar que donde se lee “la humanidad” debe entenderse “el capital”, pues debemos tener claro que el “sentido común” cotidianamente introyectado por la ideología nos induce a creer en ficciones como la de “igualdad” y aquella de “la Naturaleza es de todos”.

Earth Overshoot Day is the day of the year on which humanity’s demand on nature exceeds the Earth’s capacity to regenerate this demand over the course of the entire year. In 2020, Earth Overshoot Day will fall on August 22nd, meaning that between January 1st and August 22nd, humanity will have demanded an amount equivalent to what the planet can regenerate over the whole calendar year, given best available data.


El Día de Superación de la Tierra es el día del año en el que la demanda de la humanidad sobre la naturaleza supera la capacidad de la Tierra para regenerar esta demanda a lo largo de todo el año. En 2020, el Día de la Superación de la Tierra caerá el 22 de agosto, lo que significa que entre el 1 de enero y el 22 de agosto, la humanidad habrá exigido una cantidad equivalente a lo que el planeta puede regenerar durante todo el año calendario, dados los mejores datos disponibles.

El Informe en: https://www.overshootday.org/content/uploads/2020/06/Earth-Overshoot-Day-2020-Calculation-Research-Report.pdf
Paralelamente a la mortandad de seres humanos por enfermedades, hambre, sed y condiciones de habitabilidad miserables, vemos cómo las corporaciones internacionales expropian a las colectividades de los reservorios acuíferos (embotelladores y fabricantes de refrescos, las minas a cielo abierto en África, República Dominicana, Chile, Argentina); de minerales y elementos energéticos; de bosques, selvas y humedales como Pantanal en la Amazonía, donde han instalado enormes mataderos y fábricas de productos cárnicos; de ríos como el Amazonas y el Paraná, convertidos en vías de transporte para cisternas petroleras causando contaminación de aguas y exterminio de especies animales.
De tales prácticas son resultado las modificaciones de condiciones climatológicas, el derretimiento de glaciares, el envenenamiento de corrientes subterráneas de aguas por la práctica del “fracking” en Estados Unidos; el calentamiento de océanos, por lo que ahora los fenómenos periódicos como huracanes, tormentas y ciclones son más violentos y destructores, así como los incendios masivos, ejemplos Australia y California.


En la Tierra no hay propiedad que la burguesía no haya hecho suya y degradado.

Como explicaba MARX:


Esta expropiación la lleva a cabo el juego de leyes inmanentes de la propia producción capitalista, la centralización de los capitales. Cada capitalista desplaza a otros muchos. Paralelamente con esta centralización o expropiación de muchos capitalistas por unos pocos, se desarrolla en una escala cada vez mayor la forma cooperativa del proceso del trabajo, la aplicación técnica consciente de la ciencia, la explotación sistemática y organizada de la tierra, la transformación de los medios de trabajo en medios de trabajo utilizables sólo colectivamente, la economía de todos los medios de producción, al ser utilizados como medios de producción de un trabajo combinado, social, la absorción de todos los países por la red del mercado mundial y, como consecuencia de esto, el carácter internacional del régimen capitalista.


Conforme disminuye progresivamente el número de magnates capitalistas que usurpan y monopolizan este proceso de transformación, crece la masa de la miseria, de la opresión, del esclavizamiento, de la degeneración, de la explotación; pero crece también la rebeldía de la clase obrera, cada vez más numerosa y más disciplinada, más unida y más organizada por el mecanismo del mismo proceso capitalista de producción. El monopolio del capital se convierte en grillete del modo de producción que ha crecido con él y bajo él. La centralización de los medios de producción y la socialización del trabajo llegan a un punto en que se hacen incompatibles con su envoltura capitalista. Ésta salta hecha añicos. Ha sonado la hora final de la propiedad privada capitalista. Los expropiadores son expropiados.
Carlos MARX. “El Capital – Crítica de la Economía Política”. Fondo de Cultura Económica, México, 1959, Tomo I, páginas 648-649.

¿DÓNDE TIENEN A CARLOS LANZ?  – ¡REGRÉSENLO VIVO!

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