FRENO A MIGRACIÓN, OTRO NEGOCIO DE MERCADERES

DIARIO “PÚBLICO” DE JULIO 01 DE 2020.  COMENTARIOS

Por Ángel Colmenares

Buen trabajo de investigación que saca a flote ―una vez más― tanto al fetichismo de la “regulación del mercado” como al presunto aborrecimiento del “intervencionismo estatal” en la economía, cuento de hadas que ha sido hecho añicos en algunos artículos que aquí hemos comentado, particularmente en esa requisitoria prolijamente detallada por David DAYEN el 27 de mayo pasado en “The Intercept” bajo título “Cómo la Fed rescató a la clase de inversionistas sin gastar un centavo”.
Comencemos por “traducir” el vocablo puerta giratoria,  presente ya desde el subtítulo, expresión coloquial que refiere al intercambio de funcionarios de gobierno a cargos empresariales de dirección y viceversa, como podemos ejemplificar en España con Feli-pillo GONZÁLEZ, Consejero de Gas Nacional y de INDRA [con la cual él y su hijo hacen negocios]; José María Aznar, Consejero de ENDESA y de  BARRICK GOLD, la empresa minera que “cuidará de la biodiversidad” en el Arco Minero y uno de cuyos socios es Gustavo CISNEROS, alto pana del “socialista” Feli-pillo y hoy “aliado para la producción” en Venezuela; y Rodrigo RATO, Ministro de Economía y Vicepresidente en el gobierno de Mariano RAJOY, ejecutivo en BANKIA, TELEFÓNICA, BANCO SANTANDER y MAPFRE.


Estos encuadres político-empresariales son los que conforman base y dan explicación a las frecuentes alianzas entre los “socialistas” del PPSOE y los fascistas del PP y VOX, quienes se pelean en público pero en privado se amapuchan y forjan componendas para proteger a corruptos, represores y explotadores, con quienes comparten posiciones en la estructura estatal y beneficios financieros en el entramado empresarial.


De acuerdo al trabajo comentado, la Industria del Control Migratorio en su vertiente  multinacional de empresas con mayor número de puertas giratorias son: Indra y Repsol (veintiséis cada una), Telefónica (29), Grupo ACS (18), Acciona (15), Everis (10), El Corte Inglés (15), Airbus (7) y Ferrovial (6), y de las ochocientas diecinueve empresas de la ICM adjudicatarias de estos contratos, un reducido grupo de diez acaparó el 64,8% de todo el dinero adjudicado.


En la página 14 del artículo comentado hay un cuadro dinámico de la actividad de una empresa denominada “Frontex”, dedicada a la deportación de migrantes, que no sabemos ―ni tenemos herramientas para― descargar, así que hicimos una captura de pantalla de algo que llama la atención, y es que todos los movimientos de transporte para deportados al Caribe y América del Sur tienen como destino a República Dominicana, Colombia, Ecuador y Perú.


Para el soporte teórico de la comprensión de la estructura que detrás de todo ello se oculta, invitamos a la lectura de lo siguiente:

«En el curso de la concentración de capital, más plusvalía viene a ser dividida entre relativamente menos empresas, un proceso por el cual el mercado pierde algunas de sus funciones. Cuando el mecanismo del mercado deja de “ajustar” la oferta y la demanda mediante la expansión del capital, complica la formación de una tasa de ganancia promedio, que se necesita para asegurar la existencia simultánea de todas las industrias necesarias independientemente de sus tasas de ganancia individuales.
La tasa de ganancia promedio, como recordaremos, implica formación de un “fondo” de plusvalía para satisfacer las necesidades físicas de la producción social que se manifiestan por medio de la demanda social. El estancamiento del capital, tal como se expresa en una demanda defectuosa, impide a un número creciente de entidades de capital participar del “fondo” social de plusvalía en una medida suficiente. Si la continuidad de su existencia es una necesidad social, deben ser mantenidas por subsidios gubernamentales. Y si el número de desempleados constituye un peligro para la estabilidad social, éstos, también, deberán ser mantenidos por el decreciente “fondo” de plusvalía. El control de la plusvalía se convierte en algo esencial para la seguridad del capitalismo y la distribución de las ganancias se convierte en una incumbencia del gobierno.
Desde un punto de vista teórico no tiene ninguna importancia que la necesaria división de valor y plusvalía y la necesaria distribución de esta última ocurra en un mercado “libre” o en un mercado manipulado por las autoridades gubernamentales. En la práctica, naturalmente, sí es muy importante para aquellos capitalistas a quienes toca perder en aras del “correcto” funcionamiento del “sistema como un todo”. Porque el interés del gobierno en la distribución de las ganancias interfiere con la rentabilidad de empresas específicas; las ganancias extras pueden ser gravadas con impuestos y algunos negocios pueden arruinarse mientras que el favoritismo del gobierno ayuda a otros. En tanto que no se ve claro cuáles entidades de capital serán favorablemente afectadas por el control gubernamental, todas tienden, en principio a objetar los controles. Pero tan pronto como resulta evidente que los controles gubernamentales significan seguridad y expansión para algunas entidades de capital a expensas de las otras, se rompe el frente capitalista contra los controles del gobierno.»


Paul MATTICK. MARX Y KEYNES. Los Límites de la Economía Mixta, Editorial ERA, México, 1975, página 76.

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