Editorial

“La riqueza histórica de la semana que comienza mañana, las fechas que estamos anudando, no puede perderse de vista: no es casualidad que ahora, a las puertas de la era bicentenaria, a 188 años de su consumación, el Campo de Carabobo retumba todavía. Y el 24 de junio de 1821 no es sólo pasado sino presente y porvenir. La determinante victoria militar que le dio feliz culminación a tan brillante campaña concebida hasta el más mínimo detalle por nuestro Libertador sumó a todo el pueblo desde todos los caminos, todas las veredas y cada caserío a la causa de la liberación nacional”. Estas líneas corresponden a “Las líneas de Chávez: La artillería del pensamiento” (21 de junio de 2009). ¿Por qué la gesta libertaria de Carabobo hace 199 años es “presente y porvenir” en el Siglo XXI?

Con Caraboboel Libertador Simón Bolívar sellaba a posterior la independencia de Ecuador, Bolivia y Perú. Fue el Ejército Libertador victorioso en las sabanas de Carabobo que cruzaba las fronteras con El Mariscal Antonio José de Sucre y vencía al imperio español en la Batalla de Pichincha un 24 de mayo de 1822. Consolidó la independencia de la antigua Real Audiencia de Quito. Junín y Ayacucho, se sumaban a las conquistas de las tropas del Ejército Libertador. La independencia conseguida en Venezuela estaba inconclusa sin que el resto de los pueblos sumidos bajo el yugo español fuesen liberados. Bolívar, convencido de regenerar la república, comprendía que la unión conseguida entre la Nueva Granada y Venezuela era necesaria para consolidar el proyecto de Colombia, como gran bloque de naciones y Carabobo era el punto de partida para que el Ejército Libertador expulsara al ejército invasor del imperio español de la larga y ancha geografía de Nuestra América. El objetivo estaba claro desde las primeras rebeliones populares, la idea de integración acompañara la gesta del Libertador durante toda su vida; en 1814, en pamplona, a Urdaneta, a la milicia de a pie les diría: “Para nosotros la Patria es América”. 

La Revolución Bolivariana que se alza con el poder durante la última década del Siglo XX de la mano de Hugo Chávez viene preñada de este mandato Bolivariano. Y entrado el Siglo XXI, esta será una tarea asumida por el Presidente Chávez, en un primer momento y por el Presidente Nicolás Maduro en estos últimos años, tomando el testigo dejado por el Jefe de la Revolución Bolivariana, convirtiéndose en el primer Presidente del Chavismo posterior a la perdida física del Comandante Chávez. Ambos han llegado por la vía electoral a Miraflores, epicentro del poder en el país. Otro de los preceptos del nuevo Socialismo Bolivariano Venezolano, la conquista del poder político por la vía del voto, camino elegido dentro del proyecto de la Democracia Protagónica y Participativa plasmada en nuestro bien común, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Al camino escogido no le han faltado los detractores de siempre cuando los resultados electorales no les son favorables. Al triunfo del Comandante Chávez en el año 98 le sobrevino en horas de la madrugada el golpe derrotado del Jefe del Ejército, Rubén Rojas Pérez, el cual, cumpliendo las instrucciones de la Embajada gringa pretendía desconocer el triunfo del jefe del 4-F. En aquella oportunidad, Washington, no lograría alcanzar el consenso político de los partidos tradicionales y de la elite empresarial.

A temprana edad, la Revolución Bolivariana se enfrentó nuevamente a los planes de Washington al encontrar un fuerte muro ético y moral en la figura del Comandante Chávez; el Golpe de Estado de Abril y el Paro Petrolero fueron duras pruebas que amenazaron al Proyecto Bolivariano y que encontraron en la fuerza del pueblo otro infranqueable muro. A estas amenazas, también se les enfrentó en incontables procesos electorales durante los años que el Comandante Chávez estuvo al frente del MVR y PSUV, respectivamente. Cada proceso electoral contó siempre con la única respuesta de una oposición derrotada, cantar el fraude que nunca comprobado pero usado como un arma de deslegitimación por enemigo de la Patria, el cual cuenta con grandes emporios transnacionales de la comunicación.  La suerte política del Jefe de la Revolución Bolivariana, la ha vivido el Presidente Maduro, con más saña y con una correlación de fuerzas en la región en contra. Golpes, Guarimbas, intento de magnicidio, sanciones y bloqueos ha colocado a prueba la resistencia heroica de los herederos de la gesta de Carabobo y de las Rebeliones Indígenas y los levantamientos cimarrones. El fraude sigue en el guión de la maltrecha oposición que ha abandonado la vía electoral. La misma que recibía ordenes en el Salón Oval de la Casa Blanca para conseguir el robo de CITGO, MONOMEROS y del ORO VENEZOLANO. Y luego firmaba un contrato con mercenarios para incursionar en costas venezolanas y aniquilar al Alto Mando Político-Militar de la Revolución.

El triunfo electoral que conllevo la toma del poder político y el logro de mantenerse en él durante 20 años por la vía electoral, ha hecho posible UNASUR, CELAC, ALBA, entre otros organismos de concepto Bolivariano que han apuntado a construir un gran bloque político, económico y militar que entre la diversidad de sus protagonistas busca integrarse al nuevo orden global, multicentrico y multipolar. Este empeño Bolivariano de alcanzar la unidad en Nuestra América ha contado con la férrea oposición y determinación de Washington que valiéndose de Golpes de Estado y de la utilización de una justicia a merced de sus intereses, principalmente, le dieron otro un tono conservador a la región. Para el impulso de nuestra política exterior soberana, la participación de la FANB, con su doctrina soberana y Bolivariana ha sido pieza clave para el mantenimiento de la paz al igual que el novedoso Poder Electoral con invaluables figuras como Tibisay Lucena, mujer intraficable para los enemigos de la Patria que dio garantía de la transparencia electoral y sepultó para siempre la vieja consigna cuarta republicana de “acta mata votos”.

La independencia plena, “la independencia definitiva o nada, debe ser la divisa de los bolivarianos y bolivarianas de hoy”, es nuestra causa permanente, es el “presente y porvenir” de la República. Ante “la tesis reaccionaria de Imperio y de la burguesía apátrida contra la Patria, nosotros y nosotras le oponemos la tesis combativa, creativa y liberadora de la Independencia y el socialismo como proyecto abierto y dialéctica construcción: la Independencia no ha terminado y la forjamos en nuestra lucha diaria y permanente”.    

La Revolución Venezolana, la fuerza de su pueblo, ha demostrado ante el mundo que es posible vencer al Imperialismo Yanqui ya sus intereses en Nuestra América.

¡¡¡ Independencia y Patria Socialista!!!      

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