TECNOLOGÍA Y ASIMETRÍA

Por Miguel Ernesto Salazar

Oscar Varsavsky, científico y filósofo argentino, consideraba que la sociedad era “demente, inmoral y suicida; demente por desfigurar la realidad; inmoral por tolerar la miseria dentro de la abundancia y la represión violenta en forma de tortura y odios raciales; suicida por crear armas capaces de calcinar a la humanidad, por saturar al planeta de basura…”. Eran los tiempos de la Guerra Fría, los Estados Unidos competían con la URSS por la supremacía nuclear. Años atrás otro genio de la ciencia, Albert Einstein, viviría atormentado al sugerir a los Estados Unidos desarrollar su capacidad tecnológica para obtener la bomba nuclear ante la amenaza nazi. Truman decidiría finalmente el lanzamiento de las bombas en Nagasaki e Hiroshima para poner de rodillas al pueblo japonés.

Hoy la preocupación de Varsavsky y Einstein, en momentos históricos distintos, se convierte en una amenaza real para la paz mundial, por ende para la supervivencia de la humanidad. Otro gran amante la ciencia, el Comandante Fidel Castro, citando a Michel Chossudovsky sentenciaba que nos quieren conducir a un callejón sin salida «la guerra es un crimen en contra de la paz». Según el Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI) (1); “A inicios de 2019 nueve estados -Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia, China, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte- Poseían aproximadamente 13.865 armas nucleares, de las cuales 3.750 estaban desplegadas con fuerzas operativas. Unas 2.000 de estas armas se mantienen en estado de alerta operativa alta”. De estas armas señaladas en el informe anual de SIPRI, 1.750 están en manos de las fuerzas militares estadounidenses  y 1.600 bajo el mando ruso.

En una reunión del Consejo de Seguridad No proliferación de finales del mes de Febrero del presente año en apoyo al Tratado de no proliferación de Armas Nucleares antes de la Conferencia de Revisión 2020, Izumi Nakamitsu, Alto Representante para Asuntos de Desarme expone la preocupación ante la problemática actual: “No podemos patinar sobre el hecho de que el mundo es un lugar muy diferente de lo que era en 2015, dejemos solo 2010, la última vez que una Conferencia de Revisión produjo un resultado prospectivo documento. Las relaciones entre los Estados, especialmente los Estados poseedores de armas nucleares, están fracturadas” (2). El mundo es testigo de la lucha de las naciones por abrir un boquete en la hegemonía de EE.UU., sobre el resto de la humanidad. El mundo multipolar del siglo XXI es amenazado por viejas doctrinas que han resurgido de la mano de un gobierno ultraconservador que ocupa la Casa Blanca.

Nakamitsu sostiene que esta“competencia nuclear sin restricciones”, la “carrera armamentista nuclear” es de carácter “cualitativa”, no se basa en números pero si “en armas más rápidas, sigilosas y más precisas”. En este sentido, acuerdos como el de Wassenaar (un conglomerado que agrupa un poco más de 40 países que estable controles de Exportación para Armas Convencionales y Bienes y Tecnologías de Doble Uso). A fines del año pasado los Estados participantes del Acuerdo de Wassenaar, se reunieron en Viena, Austria, para adoptar “nuevos controles de exportación en varias áreas, como el software de guerra cibernética, monitoreo de comunicaciones, herramientas de investigación digital / sistemas forenses, suborbitales vehículos aeroespaciales, tecnología para la producción de sustratos para alta gama integrada circuitos, máquinas herramienta híbridas y equipos y tecnología de litografía; aclarado más controles existentes sobre protección balística, sensores ópticos, rodamientos de bolas y materiales inorgánicos fibrosos y filamentosos; y relajó algunos controles, incluso con respecto a ciertos laminados y componentes comerciales con criptógrafa integrada;…”.

La nueva Doctrina Militar de Trump, “Hacer a América grande de nuevo”, sustentada en

“mantener a salvo a los Estados Unidos de las amenazas” no solo desde el punto de vista de ser fuerte sino convertirse en la potencia militar más fuerte. No se trata solo del aumento del gasto militar de los Estados Unidos, la cual es estimada por un diario español conservador como “El País”, en un incremento del 4,6% con respecto al 2018, lo que colocaría la cifra en 649.000 millones de dólares. Trump también le exige a sus aliados de la OTAN y de Asia (Corea del Sur y Japón) un incremento en su gasto militar. Este incremento en el presupuesto estadounidense para la Guerra conllevara a desarrollar tecnología enfocada en el desarrollo de misiles y sistemas antimisiles, en defensa y ataques cibernéticos y en la capacidad de “reconfigurar la estructura y la capacidad de despliegue de las Fuerzas Armadas”. La tecnología tiene un peso específico en la “Reconstruir las Fuerzas Armadas de Estados Unidos”. Tecnologías que ya han sido direccionadas para la agresión contra los pueblos del mundo, entre ellos, al pueblo venezolano.

En este contexto, a qué esta llamada Venezuela a definir el desarrollo de su tecnología militar para hacer frente a un enemigo poderoso como lo son las Fuerzas Militares de los Estados Unidos con todo su conglomerado industrial y tecnológico militar.

Ante nombres como Lockheed Martin, Boeing, BAE Systems, Northrop Grumman, Raytheon), General Dynamics, Honeywell y Dyncorp. ¿Es suficiente el desarrollo alcanzado por la Compañía Anónima Venezolana de Industrias Militares (CAVIM)? ¿Cómo se complementa esta y el desarrollo de nuevas tecnologías para el uso militar con la doctrina de la Guerra de Todo el Pueblo?

Hay especialistas en materia militar que condicionan la forma de hacer la guerra evoluciona con el desarrollo tecnológico. Expertos en la Guerra, planifican y diseñan sus conceptos operativos con base al uso de nuevas tecnologías. ¿Qué ocurrió entonces en Vietnam? ¿Por qué triunfo la Revolución Sandinista y como pudo esta hacer frente a Los Contras apoyados por los Estados Unidos? ¿Cómo se explica la derrota de las fuerzas militares extranjeras en suelo cubano apoyadas por la CIA en Bahía Cochinos? ¿Puede derrotarse una nación que apuesta a los dominios del espacio exterior, el ciberespacio y el espectro electromagnético? ¿Cómo hacer frente a nuevos proyectos tecnológicos como el desarrollado por Google y el Pentágono, conocido como “Maven”? Al proyecto le salieron al paso sus primeros detractores, los propios trabajadores de Google. Una Genia de la Inteligencia Artificial, Fei-Fei Li, jefa del laboratorio de IA de la Universidad de Stanford y científico jefa de IA en Google Cloud, según un reportaje del New York Times, aconsejaba a los trabajadores de Google: “Creo en la inteligencia artificial centrada en el ser humano para beneficiar a las personas de manera positiva y benevolente. Está profundamente en contra de mis principios trabajar en cualquier proyecto que creo que es convertir en arma la IA”.., ¿Pensamos la tecnología militar desde la resistencia?

Un pasaje de la guerra de guerrillas en Venezuela puede dar claves sobre el presente y el futuro del desarrollo de un nuevo estilo de tecnológico que apuntale la defensa y seguridad del territorio venezolano.

En el año de 1965 era descubierto en el sector El Garabato, San Pedro de los Altos del estado Miranda, una fábrica de armas, municiones y explosivos que surtió a la guerrilla de elementos tecnológicos utilizados para enfrentar a una fuerza militar superior. La investigación y la innovación fueron claves para el desarrollo de las granadas “Livia” o la ametralladora “Livia 9”. Al ingenio de quienes como Fruto Vivas, estuvieron al frente de la fábrica en El Garabato se le suman hoy quienes han hecho de la subametralladora “Caribe”  9x 19mm, el mortero M66 “cazador” de 60 mm, el fusil “Catatumbo” en sus versiones; 7,62x 39mm, 7,62x 54mm, 7,62x 99mm o la pistola 9mm “Zamora”.

En esta nueva era de una lucha desigual contra un enemigo poderoso, el concepto de la asimetría para el desarrollo de un estilo tecnológico es un elemento vital. No se trata de volver a los tiempos del arco y la flecha. La nueva guerra a la cual arrastran a los pueblos contra su voluntad requerirá el uso de nuevas tácticas no convencionales de combate. Hay quienes plantean por ejemplo, la necesidad  de “apropiarnos del big data para poder pensar en herramientas liberadoras”. Como en Vietnam, los movimientos de liberación que libraron y libran aun guerras contra los poderes hegemónicos, utilizaron la inventiva de hombres y mujeres para crear nuevas armas por una parte, y por la otra, se proveían de las mismas armas utilizadas por el enemigo. Debemos tener la onda lista al igual que David y asestar un golpe certero y fuerte al Goliat del siglo XXI. Hacer frente a la guerra que nos imponga la elite económica, política-militar de Washington y salir victorioso no es una opción sino una necesidad de la humanidad.

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