CDR: UNA EXPERIENCIA DE INTELIGENCIA POPULAR

Por Albert Reverón

A inicios de la Revolución cubana los sabotajes y el terrorismo desatado por las fuerzas organizadas de la contrarrevolución, se expandían por toda la isla causando muchos daños a la economía y pérdidas humanas.

Ya Fidel y el pueblo de Cuba el 2 de septiembre de 1960, en la Primera Declaración de La Habana expresaban, la doctrina de defensa de todo el pueblo: “(…) el derecho de los pueblos a armar a sus obreros, a sus campesinos, a sus estudiantes, a sus intelectuales, al negro, al indio, a la mujer, al joven, al anciano, a todos los oprimidos y explotados, para que defiendan, por sí mismos, sus derechos y sus destinos. (…)”

Y el 28 de septiembre del mismo año en medio de una gran concentración de cientos de miles de cubanos, en el centro de La Habana, cuando se oyeron grandes explosiones productos del sabotaje, el Comandante Fidel, después de responder la multitud con el Himno Nacional, expresó:

“Vamos a establecer un sistema de vigilancia revolucionaria colectiva. Están jugando con el pueblo y no saben todavía quien es el pueblo; están jugando con el pueblo y no saben la tremenda fuerza revolucionaria que hay en el pueblo.”

Así surgieron los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), en medio del fragor naciente del proceso revolucionario cubano, en medio de la arremetida ya dirigida por la CIA en contra de los cañaverales, el transporte y los servicios, los centros de producción y de entretenimiento. Los sabotajes que costaron cientos de vidas.

Se venia después la agresión imperialista por Playa Girón (Bahía Cochinos), y el papel que jugaron los CDR en el control de todo el apoyo a la invasión en todo el país, la neutralización de todos los implicados que ya estaban en el interior de la Isla fue fundamental, y se convirtió esta acción en la demostración del poder del pueblo cuando organizadamente vigila y actúa contra los enemigos.

Los Comités de Defensa de la Revolución, se organizaron en un inicio en la capital de Cuba, La Habana, cuadra a cuadra, de ahí se coordinaban por zonas y municipios. Luego en su desarrollo se estructuraron a nivel nacional en el campo y la ciudad, llegando a conformar una formidable estructura con más de 133 mil núcleos y ocho millones de integrantes. Es la mayor organización de masas de cuba y su carácter es no gubernamental y auto financiado por cuotas mensuales de su afiliados. A partir de 14 años se inscriben los pobladores cubanos.

Su condición popular y de masas, hace que su quehacer este muy ligado a las realidades y necesidades del pueblo y a su cultura e identidad.

Su simbología es la de un mambi (patriota cubano que lucho contra el imperio español), con el machete en el alto, o la de un cañero con su mocha alzada y con la consigna central que es SIEMPRE CON LA GUARDIA EN ALTO.

Su horizontalidad y apego al territorio hizo de esta organización una base esencial en el control en un inicio de los sujetos contrarrevolucionarios y con posterioridad de la criminalidad y delincuencia. Su actual vigencia esta en el apoyo a la tranquilidad ciudadana y a la convivencia que en Cuba es un ingrediente central de la cotidianidad del pueblo.

El 28 de de septiembre de 1960 el Comandante Fidel lo expreso de esta manera: “ Vamos a implantar frente a las campañas de agresiones del imperialismo, un sistema de vigilancia colectiva revolucionaria y que todo el mundo sepa quienes y que hace el que vive en la manzana. Porque si creen que van a poder enfrentarse con el pueblo ¡ tremendo chasco se van a llevar! Porque le implantamos un comité de vigilancia en cada manzana. (…) Son los CDR la organización en la retaguardia, retaguardia que también a veces se convierte en primera linea de lucha, para la lucha contra la quinta columna, para luchar contra los saboteadores y los terroristas, para luchar contra los agentes del imperialismo (…)

La consolidación de los CDR fue paulatina y se dio en medio de la ofensiva del imperialismo y sus agentes, en medio de sabotajes y atentados y su accionar fue el de un pueblo combatiente consciente de la misión encomendada y de que había que defender la Revolución de los infiltrados extranjeros y de los propios pitiyanquis.

En las tres primeras décadas de la Revolución los CDR mantuvieron en cada cuadra de Cuba y en cada vereda rural o trozo de costa, una guardia permanente que cumplían sagradamente los afiliados. Esta acción individual y colectiva supuso innumerables aportes a la tranquilidad ciudadana y fue una talanquera a los planes de penetración, sabotaje y subversión de la Revolución, a lo largo y ancho del país.

Su estructura es muy simple, con responsables en diversas áreas y en cada cuadra tiene el padrón de sus habitantes, su vinculación laboral y educativa, su condición social y su prestancia como ciudadano. Mantiene vínculos con los organismos que trabajan en el territorio como la Policía, la Federación de Mujeres Cubanas, el Partido Comunista y los órganos del poder popular.

La guardia de los CDR en las costas se concretó en los llamados “Destacamentos Mirando al Mar”. Más de 300 existen aún, y son soporte y complemento de las Tropas Guardafronteras que vigilan las extensas y sinuosas costas del archipiélago cubano.

Los CDR complementaron la lucha que los órganos de la Seguridad del Estado establecieron contra las decenas de grupos contrarrevolucionarios organizados y con los agentes infiltrados por los Estados Unidos. Su control territorial impidió el movimiento y la estabilización de las estructuras que los cubanos llamaban de bandidos y controló a los criminales y antisociales que de una u otra manera se vinculaban a los planes de subvertir la revolución.

Por su misma condición nacional y de masas, y su estructura organizada en base a un estricto control territorial, los CDR también cumplieron un papel fundamental en la formación de la conciencia revolucionaria y patriótica, pues sus canales directos con toda la población, permitieron que los mensajes y tareas urgentes y permanentes llegaran a la casi totalidad de los cubanos y cubanas. Tienen un Congreso Nacional donde se eligen los principales lideres y ya van en su octava edición.

Ya en su desarrollo los CDR se convirtieron en dinamizadores de la convivencia , del trabajo voluntario, de la solidaridad y de las principales campañas de salud. Es una organización de vecinos, que apoya en la solución de los problemas de la cuadra y el barrio, o en las dificultades de cualquier integrante. También empezaron a funcionar como centros de debate político por donde circulaban las más importantes iniciativas que la Revolución trazaba, como por ejemplo la Constitución cubana, que fue debatida por los CDR en su integridad.

A hoy, el 91% de los cubanos y cubanas están inscritos en un CDR. Por los cambios y desarrollos que la Revolución ha tenido los CDR se encuentran en un abierto proceso auto critico y de transformación. Y entre esas renovadas tareas la Defensa juega un papel esencial en las reflexiones, porque el enemigo aunque nunca ha dejado sus ataques, en estos momentos está muy agresivo y la Guardia en Alto no puede bajar.

Los CDR son un ejemplo de Inteligencia Popular, enmarcado en un contexto muy propio del proceso cubano, que ha demostrado en estos más de 60 años su razón de existencia justa y necesaria y su pertinencia como una de las principales formas que se manifestó la defensa del pueblo y de la revolución. Por esta misma razón han sido una de las organizaciones mas combatidas y vilipendiadadas por los enemigos y por la reacción.

Los CDR son un escudo popular de la Revolución cubana y parece que así van a permanecer.

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